Los baños de Starbucks: un bien común

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Justo ayer, después de escribir uno de esos artículos semi-apocalípticos sobre temas un tanto opacos como este del blockchain y la privacidad, encontré un artículo interesante en la web de zero hedge sobre una de las empresas más exitosas de los últimos años: Starbucks.

El éxito de Starbucks es cuando menos de alabar porque es curioso como una simple idea como la de proveer cafeterías en cadena puede convencer al público de tal manera.

Para ese éxito, como siempre, entran en consideración muchas cosas, como por ejemplo los marcos regulatorios cada vez más expansivos, y el efecto brutal de las campañas de marketing exitosas, un asunto que a veces tendemos a pasar de alto y que en casos como el de Starbucks se vuelven cruciales.

Así que con esta empresa tenemos un negocio que consiste en una cafetería, normalmente en las principales calles comerciales de las ciudades mundiales.

En este sentido ya podemos ver que se trata de una empresa de masas de carácter urbano y por tanto, dedicada al poblador de la jungla de asfalto.

Hace no mucho, haciendo una excursión de un día a una ciudad cercana tuve mi momento de apuro, como es lógico, y caminando por la calle pude comprobar que Starbucks era la opción perfecta para mi necesidad.

Tenía las dos cosas necesarias para darme una experiencia satisfactoria: un buen baño y una buena mesa con conexión wifi para usar mi portátil.

Lo de la calidad del café casi es lo de menos, porque, sinceramente, esos lattes o cappucinos o cafés cortados los podemos encontrar casi iguales en todos los sitios, en lo que es otra clara muestra de uniformización de la sociedad.

Ahora bien, el precio a pagar no es poca cosa, pero he de reconocer que el baño estaba impecable, y eso es algo que, a veces, uno aprecia, y perdonen por tanta mención al uso del baño pero es que es inevitable habida cuenta del asunto del artículo.

De hecho, estos dos pilares: wifi y baño son una de las claves del éxito de Starbucks.

Wifi y baños, combinación perfecta para las cafeterías tipo Starbucks

En otra ocasión, recuerdo estar en una calle con algunos negocios de una zona de Londres, en particular una parada de metro de la zona 3, que sin ser un área muy ajetreada tiene sus supermercados, restaurantes y algunas cafeterías.

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Entre esas cafeterías estaba Starbucks.

Bien, en aquella ocasión me dije voy a probar en la cafetería de pueblo – había una al lado de Starbucks precisamente – para tomar un café algo menos estandarizado y sentirme un poco menos “globalizado” por decirlo así, pero el problema radica que cuando le pregunté al dueño si tenía wifi, este, para mi sorpresa, me dijo que no.

Claro, con esa respuesta me tuve que retirar y acabar en Starbucks, junto con una horda de usuarios de portátiles, todos “conectados” a sus temas particulares. Tema este, el de la “conexión”, de crucial importancia en este asunto que nos toca y que comentaré luego.

A esto del wifi sumamos el asunto de los baños, pues muchos de los sitios de barrio o negocios de particulares no tienen baños, sobre todo si son pequeños, cosa que hace que mucha gente, incluido yo tenga que evitarlos de vez en cuando a la hora de escoger servicio.

Starbucks, en ese sentido, provee de dicho servicio: un buen baño.

Ok, vale.

Después de esta introducción podemos ya hablar del artículo en cuestión de Zero Hedge, el cual no tiene desperdicio, y que va sobre el uso de los baños en Starbucks.

Al parecer, en un Starbucks de Filadelfia, dos hombres (de color, o sea, se entiende que de origen sub-sahariano) fueron arrestados por hacer uso del baño del local sin ser clientes.

En teoría, estos dos hombres estaban esperando a otro o algo así, y tenían ganas de usar el baño con lo que decidieron usar el de Starbucks.

Como el mismo solo es para clientes, como bien deberías saber, al igual que McDonalds y la mayoría de restaurantes o negocios de hostelería, se supone que los empleados les negaron el uso.

Ahora bien, cuando pienso en el asunto con sangre fría, de entrada veo una pequeña incongruencia.

Veamos, si el baño estaba cerrado y solo se puede acceder con llave o código que dan los empleados, ¿Cómo es posible que estos “no clientes” lo usaran”?

Si lo usaron es porque se supone que estaba abierto, ¿Supongo?

Si estaba abierto, ¿Cómo se dieron cuenta los empleados que no eran clientes?

¿Cómo les dio tiempo a los empleados de llamar a la policía y de que esta llegara sin que estos hombres terminasen de usar el baño? ¿Será que estaban tomando un largo baño?

Si usaron el baño y luego salieron y se sentaron en la cafetería, ¿por qué llamar a la policía, en lugar de hacer lo que deberían hacer para que no ocurra otra vez, es decir, cerrar el baño con llave?

¿Por qué la policía los detiene de una manera tan rara? (si miras el vídeo te deberías dar cuenta que es una situación ridícula).

No sé, a falta de analizar el asunto con profundidad, ya veo algo que no me cuadra mucho.

Porque en estos casos la mejor política de una de estas empresas, digamos un McDonalds, es la de tener el baño cerrado con un código de acceso que consigues con la compra.

El tema de tener el baño abierto y llamar a la policía porque un “no cliente” entra es un poco raro, por no decir otra cosa.

En cierto modo, todo el asunto es un poco raro, ¿No os parece?

Bueno, olvidándome de esas incongruencias o “anomalías”, y siguiendo la historia oficial, la policía llegó y esposó a estos hombres.

Entonces, ahí llegó el escándalo porque dicha detención tuvo lugar con fotos, vídeos, etcétera, porque ya saben: hoy estamos en un mundo “conectado”.

El asunto es que el escándalo ocurrió más por el lado racial del tema que por el  lado del uso del baño en realidad.

Los agitadores políticos usaron el tema como un asunto de abuso racial, como si fuera el hecho de que los hombres fueran de color como el que llevó al manager de la cafetería a llamar a la policía – este manager ya fue despedido, por cierto, pero que yo sepa el no puso las esposas, ¿fueron despedidos los policías? – y con ello el tema se tornó, como siempre en estos casos, en un asunto de privilegio blanco contra víctimas de color, un tema tan típico en los Estados Unidos.

Sin embargo, en un asunto de supuesta violencia policial con carácter racial, lo que tenemos al final del mismo, es que Starbucks, y su director ejecutivo, el señor Schultz, han declarado que a partir de ahora los baños de Starbucks van a estar abiertos para todo el mundo porque según el mismo su compañía quiere conseguir el balance entre “beneficio” y “conciencia”.

En este caso “conciencia” significa el fin de la privacidad, de una manera un tanto sutil, claro está.

En este caso no me refiero solo a la privacidad desde un punto de vista de que este arresto fue grabado y todo el mundo puede sacar fotos en cualquier situación, por ejemplo, sino al hecho igualmente importante de que una empresa privada como Starbucks, pierde parte de su carácter privado para volverse, casi sin darse cuenta, una empresa pública.

Una empresa no es privada, al igual que una casa o apartamento, por ejemplo, cuando el mismo deja de tener poder de decisión sobre quién puede usar el baño del mismo o no.

Eso sí, aquí tenemos otra de esas anomalías de mercado tan curiosas que nos da la sociedad moderna.

Resulta que en la mayoría de estaciones de trenes y transporte de muchos países avanzados, como es el caso de la red londinense, tienes que pagar por usar el baño de esas estaciones, ya sea en Waterloo o en Victoria.

Entonces yo me pregunto, ¿Por qué el Transport For London (empresa semipública) puede evitar que los “no clientes del baño” no lo usen y Starbucks (empresa “privada”) no?

¿No hay discriminación entre la empresa pública y la privada?

Imagínate que me paso las normas por el forro y me da por saltarme la valla que hay en el baño de la estación de Paddington en Londres.

¿Si los responsables del sitio llaman a la policía y me detienen porque en cierto modo he “robado” 50 cents, que cuesta el uso de ese baño, soy yo el malo o son ellos?

¿Si lo hace un tipo que no es de color no pasa nada?

¿Si es de color se convierte en un asunto racial?

¿Si se convierte en un asunto racial, qué tiene que ver la política de uso de las instalaciones privadas de la empresa?

Si el asunto fuera realmente racial y si hubiera abuso, habría que mirarlo desde otro punto de vista y ver si los policías abusaron o no, por ejemplo.

Pero, si un empleado de una empresa, pongamos de la Estación de Waterloo, se niega a que un cliente, de color o no color, use el baño sin pagar, es otro asunto completamente diferente.

En fin, que como vemos, todo el asunto es un poco raro, casi como si fuera “artificial”, casi como “forzado”.

Pero el final de dicho asunto es nada menos que un avance más en el fin de nuestra privacidad, tanto desde el punto de vista personal como económico.

Las empresas están cediendo cada vez más terreno al Estado y se están convirtiendo en un apéndice del mismo.

Ese, y el asunto de la “conexión”, que nombre al principio, son esenciales en este asunto.

Conexión que en las cafeterías tipo Starbucks alcanza su plenitud pues en muchas de las mismas puedes comprobar como una buena parte de la gente, sino la mayoría, están conectados de manera masiva a sus móviles o portátiles – reconozco que me incluyo entre los mismos – con las cabezas bien metidas en la “mente global” que es lo que al final es el mundo digital, un mundo que a pesar de lo que muchos creen, es el arma final en el fin de la privacidad en el ámbito humano.

Como dicen en uno de los comentarios del artículo de Zerohedge – los cuales no tienen desperdicio – Starbucks quizá debería cambiar su nombre por el de “Starbutts” (“Culos estrella”).

Supongo que esto empezará a marcar una nueva tendencia en el uso de los baños a nivel mundial.

Primero son las empresas tipo Starbucks.

Luego, casi sin que te des cuenta, acabará por ser tu casa.

Porque eso es lo que algunos quieren que aceptes: que tú y todo lo tuyo son un bien común.

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