Martingala y gestión del riesgo en el trading

La martingala (derivado de martingale) es una estrategia usada en el mundo de las apuestas que consiste en doblar la apuesta cada vez que perdemos.

El objetivo es intentar recuperar lo perdido en la siguiente apuesta apostando una cantidad mayor para así salir finalmente ganando.

Lo básico de este sistema consiste en pensar que la probabilidad de tener varias derrotas seguidas es menos probable cuantas más operaciones hagamos.

¿Martingala sin riesgos?

Esto, evidentemente, es una falacia como un castillo, siempre y cuando estemos en presencia de procesos probabilísticos de carácter aleatorio, como puede ser el lanzamiento de monedas, juegos de azar o los juegos de loterías. Y, si me lo permiten, incluso en las apuestas financieras “intrahora” que tanto gustan de los apostadores de opciones binarias, los cuales piensan que están haciendo una especie de trading avanzado, cuando en realidad están haciendo poco más que jugar a cara o cruz.

En las apuestas de carácter aleatorio la probabilidad de éxito es igual a la de fallo.

El mejor ejemplo lo tenemos en un lanzamiento de dados o de monedas. En el primer caso la probabilidad de acertar será de 1/6, y en el segundo de ½ ó 0,5.

Por lo tanto, siempre tendremos una probabilidad de 0,5 de sacar cara cada vez que lancemos una moneda, lo cual no es óbice que pueda salir cruz cien veces seguidas, o incluso más. Aunque este suceso sí que es altamente improbable, pero esa probabilidad es de inicio.

Es decir, antes de lanzar la moneda la primera vez, sabemos que lanzar cien veces sin que salga cara es casi imposible probabilísticamente.

Pero cada vez que lanzamos la probabilidad es del 50%.

¿Martingala con menos riesgo?

La cosa cambia cuando tenemos procesos donde la praxeología juega un papel fundamental.

En esos casos, las probabilidades dejan de ser del 50% en cada tirada, y es en esas situaciones cuando uno puede hacer “all in” a veces.

Es como ver las cartas del “enemigo” sin que este lo sepa.

CopyTrading Masters - ES

En un ejemplo que pertenece a la categoría de la acción humana, tenemos que el ejército espartano lleva veinte guerras seguidas ganando, pero a un coste de haber perdido el 90% de sus efectivos.

Ante un rival de envergadura, es muy probable que pueda perder en la siguiente ocasión. Rival, que de haber afrontado en las primeras guerras hubiera derrotado sin problema cuando contaba con el 90% de sus efectivos.

La cosa cambia, sin embargo, cuando cambian las condiciones de la economía u organismo social.

La sociedad no es estática.

Sin embargo, la lotería del estado “sí”.

Técnica martingala trading

Esto que he comentado es para tener claro que la estrategia martingala no aporta ninguna ventaja estadística en apuestas aleatorias de cualquier tipo.

No obstante, tampoco deberíamos concluir que apostar en procesos sociales, como pueda ser la bolsa a largo plazo, sí permita la aplicación del sistema martingala.

De hecho, la martingala no deberíamos usarla nunca. En ninguno de los casos.

Método martingala apuestas

Lo que también deberíamos tener claro, es que nunca deberíamos apostar en juegos aleatorios como los antes escritos, como los dados, lanzamiento de monedas, máquinas de azar, etcétera.

Toda la ventaja estadística es para la casa.

No hay la más mínima posibilidad de obtener un “edge” mediante el uso de nuestras capacidades intelectuales.

El único “edge” aquí es el de la casa.

En las apuestas “intrahora” puedo casi asegurar que ocurre lo mismo, por mucho que nos intenten hacer ver lo contrario. Es decir, en esos sistemas de apuestas ni con ni sin martingala.

Una de las reglas fundamentales del trading o de las apuestas profesionales es la de no apostar cantidades crecientes a medida que se pierde, sino solo cuando se gana.

Al contrario, debemos apostar cantidades decrecientes cuando perdemos. Pero nunca hacerlo, en la medida de lo posible claro, de manera constante.

Martingala bolsa

Si es posible debemos hacerlo siguiendo una regla de apuesta “constante”, pero no en cantidad sino en calidad. Esa regla dice que debemos apostar un pequeño porcentaje de nuestra cuenta en cada operación. Porcentaje que, idealmente, debería ser siempre el mismo.

Tal como nos recordó Bruce Kovner, en su entrevista de The Market Wizards, no deberíamos apostar más del 1% de nuestra cuenta en cada operación.

Con el paso del tiempo, he llegado a la misma conclusión.

Nuestras operaciones no deberían arriesgar más de ese uno por ciento cada vez que “jugamos”. Eventualmente, no debería ser más de uno, con un rango ideal de 0 a 2.

De tal manera cada vez que apostemos deberíamos jugarnos el, por ejemplo, 1% de la cuenta.

Por ejemplo, en el caso de tener una cuenta de 10.000 €, si jugamos el uno por ciento, deberíamos jugarnos 100 €. Si perdemos nos quedaremos con 9.900 €. La siguiente “apuesta” debería ser de 99 €, y así sucesivamente.

De esa manera estaríamos protegiendo nuestro capital con una gestión de riesgo digna de los profesionales. Sin volvernos locos, sin intentar buscar ese trade de “venganza” que siempre nos lleva a terminar haciendo sistemas de martingala.

Evidentemente, hay cuentas pequeñas que no pueden aplicar gestiones de riesgo eficientes como una cuenta de 10 mil o 100 mil euros. Pero siempre se podrá intentar hacer de la manera más profesional posible.

Sistema martingala bolsa

Con un sistema de martingala en el ejemplo anterior habríamos apostado 100 €, luego 200, luego 400, 800, 1600, 2400, 3600 y finito.

Con lo que después de siete apuestas perdidas, nuestra cuenta estaría prácticamente acabada. Y eso que empezamos apostando solo el 1% de la misma.

Siete operaciones perdedoras consecutivas en trading es algo de lo más normal. Así que ya vemos lo peligroso que es hacer esta estrategia de buscar ese “edge” ridículo.

Así que lo que debemos hacer es olvidarnos de estrategias de “venganza” (las que aumentan la apuesta luego de perder), y seguir estrategias de trading profesional donde aumentamos moderadamente nuestra operativa cuando ganamos,  y la disminuimos cuando perdemos.

Gracias por leer y compartir