¿Son las criptomonedas la defensa contra una hiperinflación?

Uno de los términos que más se usan para defender el éxito de las criptomonedas es el de hiperinflación.

No son pocos los que argumentan que las cripomonedas son el arma perfecta del siglo XXI para defenderse de la confiscación de los gobiernos en forma de devaluación monetaria.

Ciertamente, podemos imaginar que si un ciudadano venezolano – auténtica víctima de un estado cuasi-hiperinflacionario desde hace muchos años – hubiera comprado algunas Bitcoin hace unos años, ahora mismo tendría una auténtica fortuna en bolívares, aunque de poco le servirían habida cuenta de la lamentable calidad de vida de la sociedad venezolana.

Sin duda, el bitcoin y las criptomonedas han ganado la batalla al oro en su carrera por luchar contra la “hiperinflación” en los últimos años. Aunque siento decir que aquí estamos cayendo en una pequeña trampa, pues no tenemos en cuenta aquel viejo dicho que dice: “el que rie el último rie mejor”.

Después de todo, el mercado de criptomonedas es un bebé comparado con la historia del oro a nivel mundial. Este último ha estado en la sociedad humana desde sus inicios.

Criptomonedas hiperinflación

Que las criptomonedas lleven menos de una década de éxito no quiere decir que vayan a ser el arma perfecta contra la “hiperinflación”.

Si te das cuenta, verás que he puesto la palabra hiperinflación entre comillas.

¿Por qué?

Pues porque que yo sepa no estamos presenciando nada parecido a la hiperinflación en el mundo avanzado, ni de lejos.

precio petroleo 2018
El barril de Brent no parecer dar indicioes de algo así

En un escenario de hiperinflación deberíamos esperar que, por ejemplo, las materias primas subieran de manera desorbitada respecto a la moneda hiperinflacionada.

Sin embargo, parece que justo lo contrario es lo que ha ocurrido en el mundo en los últimos 10 años.

Donde muchos esperaban escenarios apocalípticos inflacionarios, lo que ha ocurrido es un descenso de las economías a los tipos de interés 0, con escasa y en casos decreciente inflación, y cosas como el precio del petróleo en el mismo nivel que hace 10 años.

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Eso no es un escenario inflacionario.

Más bien es un escenario hiperdeflacionario.

Dándole la vuelta a la tortilla, los únicos mercados que tienen algo de semblanza de inflación descontrolada, al menos en el comportamiento del precio – sin contar con el mercado de Caracas – son curiosamente las criptomonedas.

ripple hiperinflación

Por ejemplo, si vemos el precio de Ripple, podemos comprobar como este estaba cotizando en 0,01 hace cosa de un año, y un año después se multiplicó por 300, para luego bajar al nivel actual.

Esa subida, de más de un 30.000% en un año es algo que podríamos considerar como cercano a algo hiperinflacionario.

Por lo tanto, por lo que podemos ver, en realidad, el comportamiento hiperinflacionario lo estamos viendo en las criptodivisas.

Bien, muchos dirán que eso es lógico, pues lo que está haciendo la gente al comprar estas criptomonedas es anticipar la hiperinflación inminente.

Esto bien podría ser cierto.

De hecho, ahí es donde radica la fuerza del mercado criptomoneda, en parte.

Criptomonedas anarcocapitalistas

Por ejemplo, en el legendario libro Snow Crash de Neal Stephenson, de 1992, este hacía una “predicción” bastante increíble sobre la aparición de las monedas digitales en un mundo bajo la hiperinflación, en el que el dólar desapareció como principal divisa mundial.

En ese libro, con marcado carácter anarcocapitalista, el mundo estaba dominado por corporaciones privadas en una especie de caos semi-feudal.

La gente se había refugiado en las divisas digitales.

Ahí ya podemos ver de dónde viene la idea de que las criptomonedas son, en realidad, un arma para defenderse de la hiperinflación.

Las mismas serían el siguiente paso en la “evolución” monetaria, en el que la lógica nos dice que el mundo tiene que acabar en un sistema monetario digital, sin divisa papel, donde todas las transacciones deberían ser “electrónicas”.

Las criptomonedas vendrían a ser las pioneras en enseñar al mundo el camino a tomar.

Podemos estar tranquilos, que en este sentido, los estados tomarán partida eventualmente, mediante la adopción de divisas digitales, aunque a diferencia de las primeras, bajo su control absoluto.

La defensa del carácter hiperinflacionario de estas criptomonedas privadas se basa en el hecho de que están fuera del control estatal y, por tanto, no pueden ser objeto de devaluación: el arma favorita de los leviatanes actuales.

Con eso y la supuesta seguridad de que no pueden ser hackeadas y reducidas a polvo, la gente confía en que dichas criptomonedas van a mantener su valor y podrán ser tokens de intercambio válidos en el futuro.

Bueno, no digo que no. Si las cosas se hacen con honestidad, es posible que una criptomoneda no tenga porqué ser devaluada o destruida por “robo”.

El problema que veo en este mundo, es que no hay mucha honestidad, y aunque las criptomonedas nos den una supuesta garantía de producción limitada y seguridad, el tema es que no las veo completamente fuera de peligro de una posible devaluación de su valor, por no hablar de su desaparición completa.

El oro, sin embargo, puede ser “devaluado”, en precio de manera temporal, pero al contrario que las criptodivisas, no puede ser destruido.

Es más, aquí se presenta un problema.

Las criptomonedas basan su valor actual en el hecho de que las mismas permiten las transacciones privadas entre las personas.

Pero déjenme que les diga una cosa.

Transacciones con criptomonedas y privacidad online

En el mundo del internet, no hay nada realmente privado.

Toda la red, absolutamente toda, está bajo el control potencial de los agentes estatales.

Es decir, si los estados se ponen manos a la obra, llegará un día en el que no podrás hacer transacciones privadas online.

Lo de las transacciones privadas online es un oxímoron, en el que muchos creen, porque de momento las pueden hacer; pero lo cierto es que el matrix online es el instrumento perfecto para realizar el viejo sueño utópico de controlar todas las transacciones al completo.

No sé si lo ves, pero en realidad es sencillo.

El mundo de las divisas tradicionales, a pesar de sus faltas, aún tenía un aspecto que escapaba al control total del Estado o las corporaciones financieras. Ese elemento era el hecho de que si tenías, o tienes, un billete en el bolsillo, no hay manera humana que el Estado, a no ser que tenga implementados chips en los anteriores, pueda saber que tienes esa moneda, o que has comprado un servicio en el mercado negro.

Bien, una vez desaparezcan las divisas tradicionales, con la escusa de más seguridad, etcétera, el problema va a radicar en que todas las transacciones las tendrás que hacer online; y créeme, en ese momento será difícil escapar a la supervisión de los superrobots del control estatal mundial.

Aquí es donde aparece la posible “esperanza” de la hiperinflación.

Muchos de los defensores del sistema cripto, pasan por ser anarcocapitalistas, liberales o defensores de la economía privada, tipo el autor del libro anterior o Hans Hoppe, aunque este último no sé que opina de estas criptomonedas, por cierto – tendré que investigarlo.

La esperanza de estos es que de una manera u otra, mediante futuro colapso del dólar o no, se terminará por implementar una economía más libre, con menos control estatal, ya que será ese mismo control estatal el que nos haya llevado al colapso.

En ese escenario tendríamos un mundo similar al de Neal Stephenson, en el cual el mundo estaría en un momento complicado, pero precisamente por eso, por el colapso del “mundo previo” por causa de la desastrosa gestión de los gobiernos, la solución espontánea de la sociedad sería adoptar esta solución.

La solución en ese caso sería el adoptar las divisas cripto para las transacciones privadas, para poder comprar y vender en una especie de mercado negro privado online.

Fíjate que esta idea implica en cierto modo que viviríamos en una especie de mercado negro, algo que aterroriza a la mayoría de la gente hoy en día, la cual prefiere la seguridad del Estado.

En mi opinión, creo que esto, sin ser totalmente descartable, no será el escenario más probable.

Yo más bien me baso en el hecho de que el movimiento del mundo hacia la divisa digital es algo que presagia algo diferente al sistema privado de transacciones online con el que sueñan muchos, y es justo el contrario: un mundo totalitario de transacciones públicas (no privadas) online, que es el sueño, también, de muchos otros.

El mismo concepto metafísico de lo “digital” así lo parece predecir.

En un mundo digital no hay privacidad real.

Todo está sujeto al escrutinio de las “infinitas” redes online.

Nunca podrás esconderte en una verdadera playa perdida sin que nadie te encuntre.

En el mundo virtual de los ceros y los unos siempre habrá manera de “localizarte”, casi como en la película Matrix.

Conclusión

Con todo esto me he desviado un poco del tema de la hiperinflación, pero algunas cosas eran necesarias de comentar.

El hecho es que a pesar de lo que dije al principio, el hecho de no haber experimentado hiperinflación no significa que no vaya a haberla, de una u otra manera.

Eso es cierto.

También es cierto que las criptomonedas bien podrían estar “anticipando” dicha hiperinflación.

La verdadera cuestión es ¿Qué ocurrirá con las criptomonedas cuando eventualmente vivamos episodios de ese tipo en el mundo avanzado?

¿Cómo se comportarán ante la hiperinflación? ¿Cómo lo harán ante una hiperdeflación?

Y lo más importante, ¿seguirán existiendo con el éxito actual después de esa tan anticipada crisis del dólar?

Esas son preguntas que deberíamos hacernos.

De las respuestas dependerá buena parte si decidimos comprar criptomonedas para “invertir” de cara al futuro o no.

Creo que se aproximan años “interesantes” en los que veremos como evoluciona este tema tan misterioso de las criptomonedas.

Con hiperinflación o sin ella algo significativo terminará por pasar en el sistema monetario mundial.

Saludos y buen trading.

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