Aumento de la regulación y la quimera de la prosperidad

¿Qué ha pasado en las últimas décadas con el inmenso potencial de prosperidad que se vislumbraba en Occidente en los años 60 del Siglo pasado?

Creo que ni siquiera los más fanáticos defensores de la modernidad podrán decir que Occidente, en general, no solo me refiero a España, es menos próspero ahora que hace cuarenta años.

Los salarios han disminuido en términos reales en los Estados Unidos en los últimos 30 años, por no hablar de Francia, Alemania o Italia.

En aquellos años un hombre con un trabajo bastante normal podía mantener una familia de dos o tres hijos sin mucho problema.

Hoy en día, buena parte de los países tienen problemas para conseguir trabajos “normales” a muchos de sus hombres o mujeres.

Además, dichos trabajos no dan para mantener una familia de tres personas, no hablemos de cinco.

Unos dólares de antes daban para comprar más comida y de mejor calidad que ahora.

¿Qué es lo que ha cambiado en la estructura macroeconómica y social del mundo avanzado?

Lo más que ha cambiado ha sido el tamaño del Estado en todos esos países, y el aumento dramático de las regulaciones y las burocracias de los mismos.

Aumento de regulaciones

Cualquiera que tenga un poco de sentido común, comprenderá que las sociedades de ahora tienen una infinidad mayor de restricciones en todos los sentidos, tanto en los Estados Unidos como en España.

Para hacer cualquier obra en casa hay que pedir permiso al ayuntamiento, mientras que antes el ayuntamiento era una mera comparsa.

Qué lejos quedan aquellos años de la joven democracia. Las regulaciones, los funcionarios y los impuestos eran casi inexistentes.
Qué lejos quedan aquellos años de la joven democracia. Las regulaciones, los funcionarios y los impuestos eran casi inexistentes.

Cortesía de RachelBostwick, Pixabay

Recuerdo cuando pregunté a un tío de mi madre en una ocasión sobre el ayuntamiento de localidad cuando era joven: -Tío, ¿Cuánta gente trabajaba en el ayuntamiento? – a lo que mi tío contesto – un primo mío y dos más (estamos hablando de hace sesenta años al menos).

Seguidamente me dijo – hoy en día hay cientos “trabajando” ahí – lo cual es cierto, pues ese ayuntamiento, al igual que los del resto de España, están repletos de gente hoy en día.

Básicamente, los países europeos tienen un número de funcionarios y burócratas infinitamente superior al de hace 100 años.

Por ejemplo, es bien conocido el ejemplo de que en España había unos 750.000 funcionarios a la muerte de Franco, siendo 3.000.000 o más 35 años después.

O sea que los funcionarios aumentaron un 300%, mientras que la población española lo hizo un 28% en ese mismo periodo, de 35 a 45 millones aproximadamente.

Eso nos da un aumento de los funcionarios 10 veces superior al de la población española. Solo viendo estos datos podemos darnos cuenta de que España se ha burocratizado a un ritmo vertiginoso.

La falsa apariencia de la economía capitalista

Hoy en día la mayoría de las personas dicen que vivimos en un sistema capitalista por el hecho de que la mayoría de las empresas del mercado son de propiedad privada.

Esto, como casi todo hoy en día, no es más que una confusión propia de los momentos que nos han tocado vivir.

Cierto que esas empresas tienen propietarios privados, pero eso no quiere decir que el entorno en el que operen sea capitalista.

En realidad, ya no hay casi actividad capitalista genuina en España o Europa, y todo lo que queda es actividad ultra-regulada en la que los beneficios están casi fijados.

Eso pasa, al menos, para todas las empresas del IBEX 35, y la gran mayoría de empresas grandes del país. Empresas de las que sus “beneficios” dependen más de los negocios de palacio (regulaciones y contratos) que otra cosa.

Aumento de productos regulados

El negocio principal de las empresas que subsisten en el sistema es el de pasar legislación nueva que elimine la creación de nueva competencia.

Como el Estado “ama” las regulaciones por encima de todo (son su esencia), no tiene reparos en ir incrementando el número de las mismas de manera dramática.

Por ejemplo, la banca, las energéticas, la sanidad, la educación, son tan dependientes de las regulaciones y subsidios del Estado, que no se pueden considerar empresas privadas.

En esos sectores no hay competencia real.

La mejor competencia es a quién conoces en el ministerio u oficina pública.

Aunque los trabajadores de esas empresas cuenten como trabajadores privados, la mayor parte de su obra es en realidad pública.

Por eso, mi número particular de funcionarios reales en España es de muchos más millones que los aproximadamente tres que hay.

Algo parecido ocurre con los jubilados y los efectos de la democracia. Como estos votan, y los que son menores de 18 años no lo hacen, por no hablar de los que no han nacido, tenemos un sistema que favorece el incremento paulatino de población mayor.

Esto es tan obvio de entender como ver que una familia de dos padres y tres hijos, o sea cinco individuos, tiene el mismo poder político (y económico) de voto que dos ancianos.  Los dos ancianos tendrán el mismo voto que la familia de cinco personas, mientras que esta son cinco bocas que dar de comer, por dos de los de antes.

Visto así es fácil de entender que la democracia es un sistema que favorece a los que ya están en el sistema, ya sean empresas o gente mayor, con respecto a los que no lo están, empresas y niños que aún no han nacido.

Un sistema que es como Kronos, que devora a sus hijos.

Evidentemente, un sistema así termina por volverse “viejo” y muy regulado.

Un sistema muy regulado y con mayoría de población mayor no puede terminar bien.

Y así es como hemos llegado al día de hoy, donde a pesar de toda la gran mejora en supuestos progresos tecnológicos y médicos de los últimos años, estamos en una situación económica muy precaria.

El crecimiento de las regulaciones en los Estados Unidos

Hay un vídeo bastante interesante de un chaval de una universidad de los Estados Unidos en la que nos explica el crecimiento de la regulación federal a lo largo de los años.

 

  1. En 1950 había 13 libros de un tamaño estándar de regulaciones en los EEUU.
  2. En 1970 había 73 de esos “libros”, con lo que el tamaño de las regulaciones había aumentado cinco veces.
  3. En 1990 había ya más de 170 libros de regulaciones federales, 13 veces más que en 1950 en el espacio de 40 años.
  4. En 2013 hay 235 volúmenes de regulación, con la inclusión de la polémica “Homeland Security” entre otras.

La progresión en 60 años es así: 13 – 73 – 170 – 235.

Un aumento de casi el 2.000% en esos años. Ahí es nada.

Sin darse cuenta, los Estados Unidos van sentando las bases de una economía Soviética poco a poco.

El que no entienda que este aumento dramático de regulación destruye la capacidad de creación empresarial genuina es que no entiende nada.

Por eso, el crecimiento de los Estados Unidos descontada la inflación está en una tendencia decreciente desde hace cincuenta años.

Más leyes más corrupción

No solo ha aumentado el número de regulaciones, sino que también el número de gente empleada y dependiente del Estado.

Para que los Estados Unidos, España o cualquier otro país europeo volviera a recuperar la prosperidad de hace cincuenta años, habría que eliminar toda la regulación creada, así como los puestos funcionariales adyacentes.

Desgraciadamente, eso no va a ocurrir, pues las masas tienden a querer, cada vez más, pertenecer a ese grupo de los que viven del Estado, y los que viven del Estado son, además, mayoría de todos los países avanzados.

Por lo que por la vía democrática, lo que vamos a tener es un aumento aún mayor del tamaño de los Estados en el futuro.

Lo que no vamos a tener es más prosperidad.

Eso se acabó.

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