Beppe Grillo y el sueño de la democracia orgánica europea

Hace unos días Rusia Today publicó una entrevista al carismático político italiano Beppe Grillo, aunque el mismo no se considere un político sino un comediante, aunque el hecho es que sí es un político pues comanda en cierto modo el movimiento italiano 5 Star, un partido más o menos equivalente a Podemos o Syriza.

Como siempre, el hombre viene cargado de buenas intenciones, como las de Podemos o Syriza, pero las buenas intenciones no son suficientes para conseguir que un país sea próspero económica y socialmente.

Por desgracia, los países de corte socialista nunca consiguen prosperidad económica ni social. La mejor prueba de ello es que ningún votante europeo de Podemos, Syriza o 5 Star tiene en mente emigrar al país con las mayores reservas del mundo de petróleo, Venezuela.

El discurso económico de Chavéz y estos partidos es básicamente el mismo. Parece defender los intereses nacionales, pero a la hora de la verdad a quién único defiende es al Estado y las multinacionales, tal y como ocurre en Venezuela, para vergüenza del cuasi-dictador Maduro.

La producción de pequeña y mediana empresa nacional es totalmente destruida en regímenes así, lo es en Venezuela, lo será en Grecia si Syriza logra implementar algún día su programa, lo será en España también y lo será en Italia si el partido de Beppe lo hace igualmente.

Como dije antes, los planteamientos socialistas (1) de este tipo de partidos dicen estar a favor de la producción nacional, tal y como, por ejemplo, dice Grillo, que se queja de la producción multinacional de comida en su país, teniendo tan buenos productos nacionales en toda Italia. Productos de pequeña empresa.

De esa manera puede hasta atraer votos de pequeños productores ingenuos a los que no le va tampoco muy bien con el sistema actual. Lo que no saben es que están saltando de la sartén al fuego con brasas

Pero el destinatario de los votantes de Grillo es evidente el desgraciado, el desempleado, el estudiante que no va a encontrar trabajo de su carrera ni en sueños, todos aquellos que más han sufrido con la crisis. Todos, hijos producto del socialismo.

En ese sentido, estos partidos son una obra maestra de marketing.

Hacen una selección estupenda de los sectores más desfavorecidos por este sistema estatalista – la gente lo llama capitalista – para proponerles la solución mágica: más estatalismo.

Después de todo nadie va a ganar unas elecciones en Italia si propone reducir la indemnización por despido a cero. Ni en ningún lado, en realidad.

Los italianos no quieren tener un sistema laboral como el británico, estadounidense o japonés, donde las indemnizaciones son prácticamente cero. Los españoles tampoco. Estos, y los anteriores, piensan que la verdadera causa de la precariedad laboral en España e Italia es que los empresarios explotan a los trabajadores, y por tanto, creen que la indemnización es baja. No les basta con la que ya hay, una de las más altas de Occidente, sino que quieren subirla más.

Quieren adoptar los ejemplos de Zimbaue, con 130 semanas de indemnización para pagar a un despedido con diez años, o Sierra Leona con 144, o Venezuela donde directamente no se puede echar a nadie. Grandes países donde todo el mundo sueña con emigrar para buscar trabajo. De hecho, los gobiernos de esos países deben tener una gran crisis presupuestaria para construir las infraestructuras necesarias para parar la avalancha de inmigrantes europeos y mundiales buscando sus estupendas condiciones laborales (mode ironic off).

Yo a veces me pregunto si la gente vota pensando con el culo, la verdad. Pero así parece ser en buena parte del ciclo democrático. La gente tiende a votar de manera sentimental y no racional. Pero lo curioso es que después es lo suficientemente racional para no emigrar a Venezuela. Eso es algo que siempre me pregunto.

¿Por qué quieren una cosa aquí que no funciona en otro sitio, al que ni siquiera consideran emigrar?

No entiendo.

Pues Bepe Grillo es algo similar. El quiere algo para Italia, que está por ver que funcione en algún lado del mundo, y que no se sabe muy bien cómo será.

Ellos lo llaman democracia participativa u orgánica. Su criterio común es el odio por la propiedad privada y el elogio a la propiedad pública.

Son amantes de regulaciones y “controles” democráticos. Creen que pueden estar votándo todo día a día.

El eterno sueño de la comuna.

El destino de fin de ciclo, después de todo.

Por el perdón de las deudas y unión (soviética) de Europa

Pero volviendo a la entrevista que comenté antes.

En la misma Grillo confiesa que la Unión Europea es un proyecto totalmente fallido y que movimientos como el suyo representan el nuevo camino.

Como es de esperar en el discurso de cualquier izquierdista sentimentalista se encuentran muchos disparates e incongruencias en el discurso, pero hay que reconocer el hecho de algo en lo que está acertado en la entrevista: el mejor camino para Italia y el resto de Europa sería una salida de la Unión Europea y volver a tomar la soberanía.

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En eso estoy de acuerdo. Sería sin duda, la mejor salida de la crisis. Pero no mediante la adopción de un sistema de propiedad pública y democracia “orgánica”, que es una forma enmascarada de llamar a un proyecto comunista.

No, para salir de la crisis haría falta salir de la Unión Europea y adoptar una vía contraria a lo que el plantea: más propiedad privada y menos pública; toda una quimera, desde luego.

Una de las anécdotas que nos cuenta sobre el mercado laboral es el hecho de que en Japón no hay desempleo por el supuesto hecho de que el país es independiente en materia monetaria. Extraña ocurrencia esta, pues la cantidad de países independientes con el paro como Italia en la historia es tan grande que habría que escribir varios libros sobre el tema.

Bien, yo le diría al señor Grillo que sí, que debería adoptar un sistema como el japonés. Primero independizar a Italia de la Unión Europea y volver a tener un banco central soberano (aunque no me gusten los bancos centrales), y luego hacer como los japoneses, reducir la indemnización por despido a un trabajador de 10 años a casi cero, junto con la mayor parte de regulación laboral de corte comunista que hay en Italia.

¿A que eso ya no le gusta?

No puedes pretender ser Japón adoptando medidas económicas y sociales como la Rumanía de Ceaucescu o la Zimbabue de Mugabe.

Pero para ganar votos no hay mejor estrategia. Eso está claro.

Tiene razón cuando dice que la Unión Europea no es tal unión porque una organización digna de llamarse así tendría que ayudar a Grecia y rescatarla sin paliativos.

Aquí ya vemos cual es el verdadero pensamiento político de este comediante.

Para salvar Europa hay pues que perdonar las deudas.

Pero, ¿Qué significa perdonar todas las deudas del sur de Europa por el Norte?

¿No significa ello una unión política de hecho?

¿Bajo esa unión policía no significaría ello una derogación de las democracias nacionales?

¿No sería eso algo así como una especie de sovietización de Europa?

Bien, en el fondo ese parece ser el destino del continente.

Después de todo, el Nuevo Orden Mundial necesita del proyecto europeo para su correcto funcionamiento, el cual depende de que al final Europa se una. Y esa unión, por fuerza, tendrá que ser no muy democrática, digamos, sino un proyecto algo más siniestro.

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  1. Porque estos partidos que se dicen estar más allá de la izquierda y la derecha no son más que socialistas radicales enmascarados de democracia representativa.