Black Swans y el hipotético colapso del Euro

El shock de la semana pasada en el mercado de divisas fue tan grande que me hizo replantear bastantes cosas.

Si ha pasado esto con el franco suizo, por qué no podría también pasar con otras divisas.

¿Cuál debería ser la condición para que ello se diera?

Pues que la divisa en cuestión tuviera algún tipo de mecanismo intervencionista similar al del caso suizo o al del famoso caso inglés de 1992. Es decir, situaciones en las que un país se compromete a fijar la paridad de su moneda con respecto a otra en aras de una mejor “integración”, cooperación y desarrollo económico.

En el caso suizo, su banco central creyó que lo mejor era devaluar la moneda artificialmente pues estaba subiendo mucho allá por el 2011.

En aquel año – y hoy también – era la divisa estrella, la que más se aprecia con respecto a las demás.

La razón es obvia para aquel que conozca un mínimo de historia moderna, ya que Suiza es uno de los bastiones del capital mundial.

El día que Suiza sea comunista, apaga y vámonos.

Intervención en divisas

Todas las divisas del mundo están intervenidas constantemente.

En eso consisten las diferentes políticas monetarias de sus bancos centrales con sus subidas y bajadas de tipos de interés, amén de políticas algo más extravagantes, las cuales están muy de moda en los últimos años.

Sin embargo, ese tipo de intervenciones se produce de manera más gradual, afectando al precio en unas tendencias que pueden ser más o menos predecibles o al menos anticipadas.

El problema resulta cuando ese intervencionismo alcanza un grado superior y se intentan experimentos del tipo del franco suizo o de la libra inglesa de antaño.

De manera artificial se intenta mantener el precio de la divisa en un pequeño rango para cumplir con la, supuestamente, eficiente política monetaria keynesiana dominante del momento. A partir de ahí, esa divisa “deja” de cotizar en el mercado.

Vendría a ser algo así como un control del tipo de cambio, no muy diferente a un control de precios o tipos de interés.

Como bien debería saber cualquier estudioso de la economía austríaca, dichas intervenciones están condenadas al fracaso. Es decir, no tienen el éxito esperado. O, si lo tienen es a costa de crear un problema derivado mucho mayor.

La lógica del intervencionismo, perfectamente explicada por Von Mises en su obra “Crítica del intervencionismo”, lleva a una espiral creciente de intervenciones y regulaciones que van creando una cantidad cada vez mayor de problemas hasta llegar al intervencionismo final; es decir, el socialismo.

El hecho es que ese tipo de políticas intervencionistas nunca van a funcionar.

Fracaso del Banco Central Suizo

El Banco Central Suizo intentó “devaluar” su moneda interviniendo diariamente en el mercado de manera masiva, siendo el mayor especulador del mercado sin duda. Para ello tuvo que acumular gran cantidad de euros y activos de los más dudosos.

Es evidente que el mantener el valor de tu divisa a base de comprar otra que en el mercado vale menos, no es algo muy inteligente.

Llegado el momento, los suizos se dieron cuenta de que podían bien estar acumulando activos similares al dólar zimbabuense.

¿Por qué seguir comprando a 1.20 activos que en realidad valen 0.9?

Es como comprar coca colas a 1 € sabiendo que en el mercado valen 0.8, pero lo seguimos haciendo con la esperanza de que algún día el precio de mercado suba a 1 también. Pero la realidad es que el precio del mercado es el que es, así como el valor del bolívar venezolano es el que es.

Teniendo en cuenta estas premisas, deberíamos buscar cuales son las divisas o activos más intervenidos del mercado.

Así, a primera vista, nos damos cuenta de que todos los activos están intervenidos, pues el dólar, y las divisas en las que cotizan están todas intervenidas de manera artificial.

Ahora, el dólar y la libra no tienen ese control del tipo de cambio como adoptó el franco suizo o la libra hace años. Ambas divisas fluctúan de manera libre con respecto a sí mismas, y la mayoría de los activos del mundo fluctúan con respecto a las mismas, sobre todo con el dólar.

Más bien habría que buscar otras divisas con este problema del control de cambio. Divisas como el dólar de Hong Kong, el Rial saudí o las coronas danesas.

Las dos primeras están “atadas” al dólar, y la tercera al euro. ¿Creen que es buena idea operar esos pares? Parece obvio que el riesgo es similar al del caso suizo.

Sin embargo, lo que más me preocupa es el caso de una divisa algo más conocida: el euro.

 

Intervención corona danesa euro
En un mercado intervenido como en su momento el franco suizo, tenemos este tipo de cotización que casi no se mueve de un pequeño rango. ¿Qué pasará con la corona danesa?

El intervencionismo y los controles de tipos de cambio: el caso del Euro

El problema del euro no es que tenga un control de tipo de cambio, como pudo tener estos años el franco suizo.

El problema radica en que el euro es en sí un control de tipo de cambio masivo en un sistema multinacional donde diecinueve países lo tienen como moneda oficial. Esto implica en cierto modo un control de tipos de cambio.

En teoría parece que no, que el euro es una moneda estable y base del una de las dos zonas económicas más importantes del mundo, Europa.

Pero lo cierto es que una divisa común para tan diversos países (y tan cercanos a la vez) como Grecia y Alemania viene a ser lo mismo que si el Bundesbank hubiera aceptado un tipo de cambio fijo en el momento de aceptar la entrada de Grecia en el euro.

Desde ese día el “marco” alemán vale menos de lo que realmente vale, y el dracma cotiza de manera muy superior a como debería hacerlo.

¿Cómo puede esto acabar bien?

¿No es esto otra forma de intervencionismo masivo?

Una vez se piensa fríamente, uno se da cuenta de que la zona euro está bajo un control de tipo de cambio a diecinueve bandas.

Hace muchos años Antal Fekete escribió el que es uno de sus mejores artículos: “The year of the Euro”. En ese magnífico papel, el mismo nos recordaba lo imposible de que el proyecto europeo funcionara a largo plazo, y predijo que una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil, siendo uno de estos Grecia, podemos hacernos una idea de la verdadera fortaleza del euro. El mismo ha estado cotizando hasta ahora como si del franco francés se tratara, es decir, ni tan fuerte como el marco alemán, ni tan débil como el dracma o la peseta. De hecho, podemos estar seguros que si no fuera por el euro, el dracma debería estar cotizando de manera parecida a esto:

 

El Dracma estaría en una caída permanente con respecto al dólar, de manera similar a sus "primos" la lira turca
El Dracma estaría en una caída permanente con respecto al dólar, de manera similar a sus «primos» la lira turca

Quiebra del euro

Aunque, como bien recuerda Fekete, el euro es un Caballo de Troya para la posterior introducción del comunismo por la puerta de atrás en Europa, y creo que no le falta razón. Si así es, el euro será la antesala para otro experimento intervencionista aún mayor.

Desde ese punto de vista parece que el euro no debería romperse, ya que un proyecto de sistema totalitario requiere de una moneda única. Lo que pasa es que esa moneda única bien podría ser otra diferente al euro, una vez ocurra el drama final y todo el sistema monetario se vaya a los infiernos.

Pero esa es otra historia.

Aquí lo que nos interesa es el euro y su supuesta estabilidad como divisa internacional, y si en el mismo podría ocurrir algo parecido a lo del franco suizo. Veamos cómo.

Crisis prima de riesgo y euro

Imaginemos que vuelve la crisis de la prima de riesgo (1), y que tras las elecciones de varios países del sur de Europa, y un mercado bajista fuerte en los Estados Unidos, nos encontramos en una situación tensa, con el euro cotizando a 0,90 con el dólar y con las opiniones públicas de Europa fuertemente divididas.

España, Italia, Portugal y Grecia queriendo devaluar de manera dramática y Alemania, Holanda, Finlandia y Austria queriendo aplicar reformas en los anteriores aún más profundas.

En un escenario así, y con las condiciones aún peores que en la anterior crisis de deuda europea de los años anteriores, no deberíamos descartar un cambio en el espectro político europeo.

Un cambio en el mapa político podría ser el acuerdo de los países del norte de expulsar a Grecia si no cumple con los programas. O echar a España y Grecia, o echar a todos los países del sur juntos.

¿Se imaginan lo que ocurriría en la cotización del euro si el BCE hace un anuncio de ese tipo? Pueden apostar que el gap que se produciría sería devastador destruyendo las millones de cuentas apalancadas que pululan por todo el entramado financiero.

¿Pero, y si es Alemania la que decide salirse del euro?

En ambos casos se produciría un colapso de los tipos de cambio de todas las divisas con respecto al euro. En el último caso, el euro colapsaría en cuestión de minutos de manera dramática.

En el caso primero, el euro subiría 1000, 2000 o bien sabe Dios cuantos pipos, al pasar a cotizar como un euro del norte de Europa, un euro que “vale”.

La verdad es que también puede ocurrir que nada de esto pase y que los gobiernos europeos decidan la integración política total, en lo que sería ya sí, una antesala al modelo totalitario final.

Salida de Alemania del euro

El problema del euro es que llegado el caso, podrían ocurrir los dos escenarios, tanto de salida de Alemania, como de salida de países del sur. Bien es cierto, que el segundo caso tiene seguramente más probabilidad, pero nunca se puede descartar el primero.

En el caso del black swan suizo sí que había una certeza de que de producirse este, sería en el lado largo del suizo. En el caso europeo no está claro al 100%.

Por lo tanto, ni siquiera podríamos exponernos en el lado más “seguro” como especuladores, como hizo Soros en 1992.

El riesgo es muy grande, tan grande que creo que lo mejor que podría hacer es dejar de operar todos los pares del euro. Esto, sin embargo, es una decisión no muy “racional”. El que sea no muy racional no es porque el análisis sea incorrecto, sino por el hecho de que en caso de que ocurriera un black swan con el euro – por ejemplo, una salida de Alemania del mismo – quebrarían casi todos los brokers de forex del mundo. Y en ese caso, daría igual no estar operando en los pares del euro. El EURUSD no es el CHF.

El par europeo/dólar es el más negociado del mundo con diferencia.

Prácticamente todos los operadores de forex lo usan habitualmente.

Un black swan que afecte a uno de los dos lados del trade, ya sea bajista o alcista, dejaría en la quiebra a la mitad de los clientes de forex del mundo, y por tanto a los brokers.

El prospecto no es nada halagüeño. Y, aunque esto no sean más que especulaciones mentales sobre algo que puede que ni ocurra, la posibilidad está ahí.

Se aproximan años muy interesantes. El black swan del otro día con el franco suizo no será el último de esta larga depresión. De hecho, no es descartable que al final del camino vivamos la madre de todos los black swans: el último contango.

Está claro que las cosas nunca van a volver a ser como antes.

 

  1. La cual no es una crisis de “prima de riesgo”, sino la realidad de que el intervencionismo que llevó a la integración europea no funciona, al igual que la libra no funcionó en el sistema monetario único de los noventa.

Gracias por leer y compartir