Breve reflexión sobre la teoría de la especulación de Antal Fekete

Especulación sin riesgo en bonos

Voy a hablar un poco de la teoría de la especulación de Antal Fekete, el que es para mí uno de los mayores expertos, sino el mayor, sobre la situación económica mundial y sobre el análisis del oro y de la economía en general.

La visión que defiende Fekete es contraria a la visión keynesiana y friednamita sobre las causas de la Gran Depresión de los EEUU.

Keynes culpaba a las restricciones de gasto aplicadas por los gobiernos y Friedman a la ineficiente política de la FED en su política de monetización.

Demasiadas compras durante la fase alcista de los años 20 y demasiada restricción en los 30.

Antal Fekete Gran Depresión

Para Fekete ambas visiones son erróneas.

Según el mismo, el dinero creado por la FED o el Gobierno no tiene por qué ir necesariamente a los mercados de activos o materias primas, como sería deseable desde un punto de vista de la demanda keynesiano o friednamita. Ese dinero iría en su lugar donde los especuladores le encontraran mejor uso: en este caso en la especulación de bonos.

Con esa enorme cantidad de dinero en el mercado de bonos la consecuencia es un mercado alcista sin fin y como consecuencia tipos de interés más bajos.

Los especuladores irían a ese mercado en busca de beneficios “sin riesgo”.

Por otro lado los keynesianos nunca tienen en cuenta el problema de que incurrir en déficits fiscales no tiene por qué ser especialmente atractivo desde el punto de vista de los emprendedores.

Los emprendedores se lo pensarán mucho antes de iniciar actividades en un entorno de crecientes déficits y deuda gubernamental y por tanto incertidumbre de cuáles van a ser los incrementos de los impuestos futuros para financiar dicho déficit.

Esto sin contar con el clima deprimente que pueda haber en el presente en la economía.

Es posible que incurriendo en déficits fiscales se mejore la demanda de ciertos activos a corto plazo, pero el precio a pagar a largo plazo, ¿quién lo paga? Y puede que los que acometieron la política estén muertos (como gustaba decir al propio Keynes) pero sus hijos no lo estarán.

Keynes fue el máximo exponente de la doctrina de consumo de capital y hedonismo nihilista de nuestros tiempos.

Ni hijos ni futuro ni nada. Vivir la vida; pan para hoy y hambre para mañana.

En cierto modo, fue una de las mejores predicciones del fin del sistema capitalista jamás hechas de forma «inconsciente».

¡Qué razón tenía!

Especuladores Antal Fekete

Un pequeño problema que yo veo en la visión de Fekete es la cuestión de quien son esos especuladores.

Según su idea hay un grupo de especuladores individuales que son los que contribuirán de manera decisiva a llevar los tipos de interés de la FED a casi cero.

Estos especuladores, siendo infinitamente más diestros en el arte de manejar el dinero (por la cuenta que les trae), comprarán los bonos en el mercado sabiendo que la FED (o para el caso cualquier otro banco central del mundo) va a acudir al mercado a hacer más compras; que a su vez harán subir el precio de los bonos y como consecuencia esos especuladores obtendrán un beneficio “sin riesgo”.

La causa de la caída de los tipos de interés a largo plazo

A pesar de considerar el análisis como correcto yo mantengo mis pequeñas reservas.

El problema que veo es el considerar a un grupo de “especuladores” como la causa principal de la caída de los tipos de interés y de que el precio de los bonos suba cada vez más.

Yo no lo veo así.

En mi opinión, el incremento del tamaño del mercado de bonos americano –tanto público, corporativo, municipal, o no americano- no es debido a que unos especuladores hagan que ese tamaño aumente, y como consecuencia los tipos de interés se vayan a cero.

Yo no considero que esos especuladores profesionales lleven el precio de los bonos al “infinito”, y los tipos de interés a cero, como implica Fekete.

Aquí yo hago distinción entre dos grupos de especuladores:

• Uno gigantesco. El grupo que se puede considerar como la marea que lleva el mercado de bonos hacia el infinito. Este grupo no es otro que “el público”, el pueblo, o la masa; como queramos llamarlo.

• El otro; un pequeño grupo de especuladores profesionales, o traders, que a sabiendas de los procesos económicos fundamentales y técnicos se montan en el mercado de bonos para operar siguiendo la tendencia.

El crecimiento de la Torre de Babel de deuda mundial no puede ser visto como un proceso en el cual unos operadores son el motor de dicho crecimiento.

Estos especuladores existen, de eso no cabe duda; pero el hecho fundamental por el cual el mundo se ha adentrado en los territorios de la deuda infinita tiene que ver con una cuestión más profunda.

Deuda mundial, tipos de interés y procesos sociológicos

El crecimiento sin fin de los niveles de deuda mundial y de los mercados de bonos, así como la marcha de los tipos de interés hacia el agujero negro tiene como director fundamental al sistema que dirige los designios del mundo en la actualidad: la democracia. Y el hecho fundamental que provoca la democracia, o cualquier sistema político de corte igualitarista a largo plazo, es el consumo de capital.

El consumo de capital ha de verse como un fenómeno muy amplio, que en el fondo sobrepasa con mucho los pequeños menesteres de los mercados de capitales. Pero el que aquí nos interesa es el de los mercados de capitales.

El mercado de bonos de los EEUU, que junto con su criatura el dólar, son la base del sistema monetario internacional.

Dicho mercado de bonos simboliza además el crecimiento de la criatura estatal consecuencia de los procesos democráticos.

La marcha hacia la deuda infinita ha de ser vista como un proceso lógico de endeudamiento crónico, mediante el cual el pueblo, a través del sistema democrático, va dilapidando capital e hipotecándolo constantemente.

 

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No son los malvados especuladores los que garantizan que el mercado de bonos crezca hasta el infinito; es la garantía absoluta de que a largo plazo el número de déficits superará con creces al de superávits (si es que estos llegan a darse alguna vez en el proceso, en cuyo caso serán episodios muy efímeros).

El gigantesco mercado de bonos americano financia en gran parte la actividad frenética del tesoro americano (lo mismo puede decirse para el resto de países del primer mundo).

El tesoro americano no hace sino responder a la demanda del público de unos servicios y coberturas en incremento, que han de ser financiadas (primeramente) por incrementos de la deuda y de los déficits.

Deuda mundial infinita

Es decir, es el sistema social el que empuja al mercado de bonos al infinito.

Ese sistema son: los gobiernos extranjeros mediante su compra masiva de bonos (China, Japón, etc..); todo tipo de fondos incluyendo los de pensiones, que han de invertir en los bonos por ser el instrumento más “seguro” y porque en cierto modo no tienen alternativa; el gran público en su carrera frenética por hipotecarse y ser partícipes de una burbuja hipotecaria (que en realidad es de crédito fomentado y aceptado por ese mismo público).

Todas esas fuerzas conjuntas son las que llevan los tipos de interés a cero, y la deuda y el precio de los bonos al infinito. Eso, y el hecho de que a los EEUU, y a Japón y a algunos países europeos aún les queda “crédito” para que sus masas sigan dilapidando el capital heredado. Aunque ese crédito sobre ese capital heredado tiene un fin como han podido empezar a comprobar algunos países europeos, entre ellos España; y lo que se ha visto hasta ahora no es sino un pequeño aperitivo.

Los especuladores individuales, conscientes de ese mercado alcista de bonos y la seguridad de que va a ser un mercado alcista que va a durar mucho tiempo (desde 1980 hasta ahora; 2014), son cuatro gatos comparados con la fuerza masiva que es la que mueve el precio de los bonos al infinito.

Está claro que este mercado ha sido una bendición para los especuladores más experimentados; los viejos zorros.

Pero esto no quiere decir que estos tengan demasiado que ver con el futuro colapso del mercado de bonos americano, del dólar, de los EEUU o Europa.

El colapso de esas entidades tiene otras causas más fundamentales.

Se podría simplemente prohibir a los especuladores el operar en el mercado de bonos o mandarlos a la cárcel o lo que quiera el Gobierno americano o el alemán (con sus bunds), pero eso no va a cambiar nada.

No va a evitar que sus bonos lleguen a valer cero eventualmente.

No son los especuladores los responsables de que el dólar de Zimbabwe llegue a valer cero o de que ocurra lo mismo con el bolívar o la economía venezolana.

Tampoco son los especuladores los que provocan que el precio del oro se aprecie hasta el infinito con las divisas de ciertos países.

Son los gobiernos (y en última instancia las masas que los eligen o apoyan) los que llevan al completo desastre económico.

Será el mismo público, el que llevó esa deuda a valores próximos al cielo, el que en una danza frenética de miedo y típica de comportamientos de masas, salga despavorido de la misma deuda y provoque la destrucción del mismísimo sistema que ese público creo.

El problema es que entonces será demasiado tarde.

Destrucción de capital

El intento de huida cuando el lobo se quite la careta va a ser en vano.

Jamás, ni en sus más remotos sueños recuperarán las masas todo lo que dilapidaron durante tantas décadas. Y todo esto es un proceso que comenzó hace ya mucho.

No obstante, todo esto no será en vano, pues la destrucción material traerá en cierto modo un renacer espiritual y de valores no tan nihilistas.

En este sentido, la burbuja gigantesca del mercado de deuda americano, el mercado más grande del mundo superando con creces a los de acciones, no es sino un síntoma o un reflejo en la realidad económica, de una burbuja de carácter más subjetivo pero no por ello menos real: la burbuja del igualitarismo y la democracia. Y no se sale de este tipo de burbujas con un despertar repentino y la realización de que dicha tendencia lleva a la disolución de Occidente.

Ese es un tipo de burbuja que a lo largo de la historia se ha resuelto de otra manera más primordial: mediante el fin de una civilización.

 

Para ver las ideas generales de Antal Fekete leer por ejemplo este artículo y su segunda parte que se encuentra en su web.

Revisionist View of The Great Depression. Part one