Consejos para invertir en bolsa

Lo más fácil cuando empezamos en el mundo de la bolsa es fracasar una y otra vez, sobre todo si nos dedicamos a hacer caso de las supuestas ventajas del day trading, que los promotores de ese tipo de actividad se encargan de promover a diestra y siniestra.

Esa es la manera más fácil de empezar con el mundo de la bolsa, y mucho más hoy en día, con la llegada de internet y la posibilidad de acceder a los mercados en directo para todo el mundo.

Hace cincuenta años solo unos pocos tenían la “suerte” de acceder a los mercados en directo.

Las bucket shops que nos describía Jesse Livermore eran las antecesoras de lo que hoy en día es la actividad del day trading masivo.

Tampoco quiero decir que la inversión a largo plazo sea la panacea, sobre todo si esta viene acompañada de inversiones en los momentos más calientes de los mercados: las burbujas.

Esto último suele ser así porque gran parte de los inversores pequeños se ven atraídos a los mercados cuando estos están ya en su fase final, es decir, cuando las manos fuertes se dedican a vender, es cuando compran las manos débiles, aquellas que se enteran de lo buena que es la bolsa y los mercados, justo cuando estos son más populares: antes de colapsar.

Conejos de inversión en Bolsa

Invertir es bueno, pero nunca cuando “todo” el mundo lo hace, sino más bien cuando nadie lo hace, cuando un mercado está deprimido. Invertir a largo plazo se entiende.

Para invertir hay que buscar un mercado muerto o relativamente barato, para especular hay que buscar un mercado caliente. Son dos cosas distintas.

Invertir en 1929 en EEUU, en 1989 en Japón o comprar inmuebles en el 2007 en España, justo cuando todo el mundo repetía el mantra de los “pisos nunca bajan”, no es buena idea.

Otra cuestión es si uno va aplicando una estrategia de acumulación de inversión donde se invierte cada año en el principal índice tanto si va bien como si va mal, de manera que hacemos una media que al final tiene a pagar a largo plazo.

Los 1.000 $ invertidos en 1929 perdieron casi todo su valor, pero los invertidos en 1932 lo doblaron rápidamente.

Consejos invertir en Bolsa

Una vez comentadas estas pequeñas premisas voy a nombrar unos pocos consejos para invertir en bolsa. Y repito, que invertir no es especular o hacer trading.

  1. En término medio siempre será mejor que invirtamos a largo plazo que dedicarnos a hacer trading o especulación a corto plazo. En el largo plazo ganarán casi todos. No mucho, pero ganarán. En corto plazo perderá la gran mayoría y tampoco penséis que se puede ganar mucho más que invirtiendo a largo plazo.
  2. Nunca hacer caso de los consejos de inversión de gurús, agencias, brokers, bancos de inversión o el típico director de la oficina bancaria. Normalmente el número de consejos sube cuando la bolsa está cerca de su pico. Aunque ese repunte de “consejos” está en consonancia con una mayor “demanda” del público que no hace sino ver ganancias año tras año en la bolsa. Es difícil no verse arrastrado por la marea, sin duda.
  3. En la inversión a largo plazo es extremadamente difícil elegir la empresa que nos va a hacer ricos en los próximos 15 años. Por mil inversores que eligen Apple en el año 1998 hay diez mil que eligieron empresas que hoy cotizan un 90, 50 o 10% por debajo. Es muy difícil dar el pelotazo. Lo mejor: invertir en el índice principal del mercado, ya este sea Nasdaq, SP500 o IBEX. Esa es la mejor manera de diversificar.
  4. La Bolsa no es cosa de niños. Hemos de ser capaces de asumir las pérdidas sin llorar ni echar la culpa a los demás. Tanto si hacemos caso de consejos externos como si seguimos el nuestro, la responsabilidad es nuestra.
  5. También es posible invertir en otros activos que no sean bolsa. Por lo general, al igual que en la bolsa, lo más importante es el no invertir en momentos de euforia, ya se trate de bolsas, pisos, oro, materias primas, bitcoin, tulipanes, etcétera. Siempre será mejor invertir a largo plazo cuando haya “tranquilidad” en el mercado pertinente o bien cuando la “haya sangre en las calles” como dicen los viejos dichos de bolsa. Es decir, como norma general, comprar en momentos de máximo pánico siempre pagó a largo plazo, ya fuera en 1907, 1921, 1974, 1987, 2002/3, 2008 (EEUU). Aunque también nos puede ocurrir que compremos demasiado pronto, por ejemplo, en 1929 cuando el mercado había caído “solo” un 30% y vernos atrapados en una inversión desastrosa.
  6. Las empresas pequeñas y los títulos de países más exóticos suelen ofrecer mayores retornos a largo plazo, pero también más riesgo de pérdida o quiebra. Normalmente no es muy recomendable que alguien con poca experiencia invierta en chicharros. Le puede ir muy bien durante un tiempo, pero el paso de la euforia a la depresión puede ser instantáneo.
  7. Al igual que es muy importante no invertir en momentos de máxima euforia, cuando todo hijo de vecino parece estar invirtiendo en lo mismo, es igual de importante no vender en momentos de máximo pánico. Un inversor a largo plazo debe aguantar hasta el último extremo su inversión. Lo que suele ocurrir es que cuando el inversor compra guiado por los consejos de los expertos, y siguiendo lo que hacen sus vecinos, por ejemplo en 2007, entra en pánico al ver como su inversión se reduce a la mitad (2008) y vende justo en el peor momento, es decir cuando se toca el suelo del mercado bajista. Por eso, y aunque tengamos la mala suerte de comprar en momentos de euforia, suele ser peor si además vendemos en el momento de mayor depresión. Mejor aguantar el tipo que huir como gallinas.
  8. Siempre es bueno mantener alguna onza de oro en el bolsillo en caso de que ocurra lo peor. Como nos enseña la historia, a veces las sociedades se vuelven absolutamente locas y en ocasiones se viven “crack up booms” (como diría Mises), donde resulta destruido el sistema monetario y todo los valores papel del mismo. En esos casos tener unas onzas de oro nos puede salvar parte de nuestro capital, pues una onza de oro en una situación así “vale su peso en oro”, como dice el viejo dicho. En el peor de los casos, si un país adopta una dictadura comunista toda nuestra inversión en papel y bienes inmuebles valdrá cero, pero si tenemos una onza de oro, siempre tendremos la oportunidad de poder comprar nuestra salida del país aunque sea ilegal.
  9. Con respecto a lo anterior, siempre es bueno tener una idea de las concepciones cíclicas de la economía, y para ello nada mejor que estudiar uno de los mayores clásicos al respecto, Kondratiev. A lo largo de la historia ha habido épocas donde las acciones se comportaron mejor y otras, peor. Así mismo, con el oro, las materias primas, inmuebles, tipos de interés (bonos), etcétera.
  10. Lo mejor para la inversión a largo plazo es que uno no ha de estar pendiente todo el día del mercado. De hecho, es lo más aconsejable para la gran mayoría de los mortales. E, incluso especuladores a corto o medio plazo, como Nicolas Darvas, decían que preferían estar lejos de los mercados para llevar a cabo sus sistema eficientemente, pues estar en directo en la bolsa todos los días podía afectar de manera negativa, al verse rodeados de tantas emociones.
  11. Por supuesto, una de las reglas básicas es invertir dinero que podemos permitirnos perder y que no necesitamos para nuestra vida cotidiana. De otra manera siempre vamos a estar pendientes de la inversión (ver punto anterior) y ante el mínimo contratiempo entrar en pánico y salir corriendo como gallinas. La bolsa no es buen sitio para cobardes, pero tampoco para comportamientos impulsivos.

Seguro que se me quedan más consejos, pero básicamente los más importantes con respecto a la inversión a largo plazo son: diversificar, nunca comprar en momentos de euforia (bitcoin 2013) y tampoco vender en momentos de pánico (principios de 2009).

Y recordar que una cosa es inversión a largo plazo y otra es especulación y trading.

Muchos de los consejos se mantendrán iguales, pero otros son totalmente diferentes.

Saludos y buena inversión.