El coste del despido y la tasa de paro

¿Tiene que ver el coste del despido con la tasa de paro de un país?

Sin ser la causa definitiva del mismo, pues entran en juego infinidad de variables, sí podemos decir que es una causa fundamental de la aparición de desempleo estructural en una economía.

La manera más fácil de ver esto es ver los casos más extremos de la ecuación.

Si el coste del despido fuera infinito, es decir máximo, o dicho en otras palabras, si estuviera prohibido despedir, ¿Qué pasaría?

Pues obviamente, en una sociedad y economía así, la inversión privada exterior sería cero, al igual que la nacional. Es decir, nadie, ni extranjero, ni nacional, invertiría o ahorraría para abrir una empresa en el país.

Nadie abre una tienda si no puede despedir al dependiente bajo ninguna circunstancia.

En un caso así, está claro que el desempleo crecería, pero lo peor para el país sería la destrucción de producción que ello ocasionaría.

En un caso así, podríamos decir que, a falta de un cambio en la política adoptada, el país terminaría en algo así como una dictadura comunista, en cuyo caso los defensores de estas medidas alegarían que en las mismas no hay paro, lo cual es cierto, en cierta medida. Pero lo que no dicen es que nadie en su sano juicio quiere emigrar a una sociedad comunista. O sea, los pobres de África no están pensando en ir a Cuba, Corea del Norte o Venezuela. Tampoco pensaban ir a la URSS o la China de Mao en su momento.

Aunque esas sociedades tengan “pleno empleo”, son, evidentemente, sociedades miserables, tanto física, como moralmente.

En el otro caso, el del despido libre, como casi lo que tienen países como los Estados Unidos, el Reino Unido, Austria, Singapur, Corea del Sur o Japón, lo contrario ocurre.

El incentivo para abrir empresas, ahorrar e invertir en las mismas es máximo, tanto por actores nacionales como extranjeros.

En caso de que la cosa vaya mal o que el empleado sea problemático, el inversor puede cambiar o prescindir del mismo.

Es por ello que en esas sociedades hay inversión y el mercado laboral tiende a ajustar sus necesidades más o menos eficientemente, dentro de lo que cabe, habida cuenta de las numerosas legislaciones adyacentes a los negocios y que son cada día mayores.

Por lo tanto, parece claro que aquellos que defienden una sociedad socialista o con presencia predominante del sector público son defensores de un coste de despido alto.

 

El coste del despido en España

 

De aquí que no sea difícil entender por qué la mayoría de la sociedad española defiende este alto coste de despido que existe en su país, a pesar de la increíble tasa de paro y del hecho de que el mercado laboral español sea un oxímoron.

Cuando el 80% de los jóvenes de una sociedad quieren ser funcionarios, es fácil entender que apoyarán el más alto coste de despido, buscando mil razones para lo mismo.

Otros, los mayores que tienen sus puestos fijos con más de diez años o el gran número de funcionarios está claro que apoyarán dichas medidas, por cuestiones evidentes.

Con la situación de esa manera, es fácil entender que las cosas en España no podrán cambiar nunca, salvo un cambio, por decirlo de alguna manera, cataclísmico o impuesto. Es decir, mediante una quiebra y ruptura completa de la sociedad española o mediante la imposición exterior sin tesituras.

Algo acabará por ocurrir, sin duda.

Por otro lado, aquellos que defienden una sociedad de propiedad privada y actividad empresarial siempre defenderán un coste del despido menor.

Estos, son una minoría en todos los países, pero mucho más en España y los países del “sur”.

Veamos, pues, en la siguiente tabla, unas comparaciones entre las tasas de paro de algunos países y los datos de coste de despido sacados de la web doingbusiness.org en la cual nos dan una media del coste del despido (a) en semanas para los trabajadores de 1, 5 y 10 años.

Despido media 1, 5 y 10 añosTasa paro
Austria09.4
Japón03.3
Estados Unidos05
Reino Unido45.1
Australia8.75.8
España15.220.9
Grecia15.924.4
México224.15
Zimbabwe6911.3

Como podemos comprobar, se pueden encontrar diversos casos, pues encontramos a México con un alto coste y un bajo desempleo, y Austria, con un bajo coste de despido y un desempleo moderado.

Sin embargo, sí que podremos ver que los países más prósperos del mundo y con más bajas tasas de desempleo – por debajo del 10% – tienen casi todos costes de despido bajos.

En el otro espectro, si vamos a buscar los países con tasas de desempleo más altas, como los casos griego o español o Zimbabwe o Venezuela – este último sin datos – podremos comprobar que a mayor coste de despido la tendencia es a mayor paro.

Pero aquí volvemos a la trampa de la dialéctica socialista.

Como dije antes, es fácil autoconvencerse de que dicha medida no es responsable del alto paro, y que en las sociedades socialistas, como Cuba, el desempleo es bajo.

Lo que ocurre es que como bien dije también, eso es lógico en una sociedad comunista, donde el Estado “garantiza” el 100% del empleo.

También, como dije, hay otras medidas que podríamos tener en cuenta para analizar esto. Una de ellas es, sin duda, la capacidad de devaluar, cosa que sí tienen países como México y muchos otros, los cuales, cada vez que tienen un problema de estructura de costes se ajustan mediante una devaluación de la moneda, con lo que los costes laborales vuelven a ser “aceptables”.

Lo mismo no ha pasado con la sociedad española o griega, porque las mismas no pueden ajustarse mediante devaluación, por estar en el euro, pero tampoco lo pueden hacer por ajustes puros y duros, pues lo que se ha llevado a cabo hasta ahora no es sino una ínfima parte de lo necesario, muy a pesar de los gritos de “basta ya de ajustes”. Los ajustes llevados a cabo por una devaluación habrían sido mucho mayores.

Lo ideal sería que un país no tuviera ni que devaluar ni que sus costes de despido fueran altos.

Un país así es lo que la gente considera ideal para que sus hijos crezcan. Un país ejemplo de lo mismo es Japón, Singapur o Canadá, países sin desempleo y con despido casi libre.

Los países como Venezuela, Cuba o Zimbabwe, donde el despido es libre y donde la propensión a la devaluación monetaria es evidente, no son sitios donde las parejas piensan como modelos para emigrar y ver crecer a sus hijos en los mismos. Ni siquiera las parejas más progresistas que nos podamos imaginar, la mayoría de las cuales suelen poblar los centros de ciudades como Londres, Nueva York, Toronto o Madrid.

Cuando alguien o una pareja en Madrid piensan en emigrar porque no encuentra trabajo, jamás contemplan Venezuela, Guatemala, Sri Lanka, Zimbabwe, etcétera, países donde despedir está casi que prohibido.

Sin embargo, muchos jóvenes de Madrid sí que eligen emigrar al Reino Unido u Holanda, donde despedir es mucho más fácil y menos costoso que en España.

Aceptar algo así es bastante duro, pero es la triste realidad.

En este mundo, las cosas no son lo que parecen.

(a) Despido en tradingeconomics al 11/04/2016

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