Criptomonedas: la falacia creada de la nada

¿Por qué han salido las criptomonedas en este momento de la historia?

Y más importante aún, ¿Por qué son estas criptomonedas defendidas por los denominados liberales (libertarians) o defensores de la propiedad privada?

Bien, la defensa de las mismas parte de una lógica bastante sólida.

Las mismas son el fruto de procesos matemáticos complejos y son inmunes a la desestabilización porque la cantidad de las mismas se “garantiza” que es finita. Es decir, como se supone que solo pueden salir 21 millones de Bitcoins se da por hecho de que es una divisa que no puede ser sometida a inflación por ningún poder.

Eso es al menos la teoría y voy a suponer – cosa que en realidad pongo en muy seria duda – de que su emisión es limitada, de que no hay ningún poder que la pueda crear de la nada y de que no se puede hackear.

Suponiendo esto y que los participantes del mercado la aceptan como depósito de valor y medio de cambio, entonces tendríamos una divisa de mercado en toda regla, capaz de competir a largo plazo con el oro, como divisa fundamental del mercado – usando esta palabra en su significado más profundo.

Todo esto suena muy bien, pero se nos olvida un pequeño detalle que en realidad es el más importante a la hora de buscar el verdadero problema de las criptomonedas, al menos en su forma “privada” actual. Otra cosa será la implantación del futuro sistema mundial de divisa estatal digital, el cual será, por supuesto, de uso obligatorio.

Este pequeño detalle del que hablo no es otro que la ilimitada cantidad de criptomonedas privadas en el mercado, ya que a diferencia del oro, la plata o la sal, por poner ejemplos diversos, hablamos de unas entidades digitales cuya cantidad no tiene límite.

¿Puedes ver lo que estoy diciendo?

Las criptomonedas parten de un concepto bastante falaz, que no es otro que el de intentar ponerse a la misma altura de Dios. Este concepto es el que nos dice que somos “dioses” y que podemos crear nuestra propia realidad a partir de la nada.

Desgraciadamente, solo Dios puede crear a partir de la nada. Solo él pudo crear el oro y hacerlo diferente de otras materias, de tal manera que el mismo es el mejor material para el ejercimiento de la función monetaria en la sociedad humana.

Las criptomonedas, como no podría ser de otro modo en el final de era, hacen o prometen hacer lo mismo que Dios: crear de la nada.

Pero olvidémonos de Dios por un momento, y quedémonos con lo mundano.

El hecho de que haya una Bitcoin limitada a 21 millones de unidades no significa que podamos crear otros 21 trillones de criptomonedas similares o incluso mejores – desde un punto de vista de “seguridad matemática – que Bitcoin.

Solo este punto demuestra lo falaz de unos activos cuyo precio no son sino el resultado de una especulación frenética, la cual solo puedo comparar con episodios del tipo de la Burbuja de los Tulipanes en Holanda.

De hecho hoy en día ya tenemos más de 1.000 criptomonedas a cada cual prometiendo que es mejor que la anterior, y a la gente comprándolas con la sola esperanza de venderlas a un precio superior al anterior, pero sin mucho fundamento o análisis previo.

El hecho que la tecnología digital sea un hecho y que el futuro del mundo vaya a estar muy ligado a la misma, no significa que unos activos que pueden ser creados por cualquier ciudadano sean el instrumento monetario perfecto de mercado.

La cruda realidad es que tales instrumentos son la auténtica antítesis del mercado.

¿Pero cómo es posible que diga esto?

Pues por la sencilla razón que de manera totalmente opuesta al oro, los mismos son perfectos para crear el sistema de divisas digital mundial que los gobiernos del mundo necesitan para terminar de cerrar el círculo sobre el control total sobre la población mundial.

Este mundo blockchain, no para de usar la palabra “descentralizado”, como si por el mero hecho de nombrarlo mil millones de veces sus activos y sistemas vayan a convertirse en ello precisamente, cuando la verdad es que el mundo digital es el sueño húmedo del más despiadado déspota .

Con la realidad digital, aquellos que adoran el control serán capaces de centralizar todas las transacciones financieras en unos cuantos unos y ceros.

Una cosa es que la gente pueda hacer grandes cantidades de dinero especulando, vendiendo humo, “hackeando” y robando Bitcoins y criptomonedas, y otra muy diferente es que las mismas sean divisas válidas para el mercado.

Las divisas creadas de la nada por hombres nunca podrán ser justas y de fiar.

Saludos y buen trading

Deja un comentario