De la deflación del Siglo XIX a la hiperinflación sel Siglo XXI

Inflación y deflación

El Siglo XIX fue el siglo de la deflación, el siglo XX el de la inflación, y el Siglo XXI creo que será el de la hiperinflación.

Esto se puede ver fácilmente en cómo se han comportado los mercados bursátiles a lo largo de esos dos siglos, ya que el XIX, fue uno de modestas ganancias, y el XX observó un mercado alcista de una magnitud mucho mayor.

Recordemos que estamos hablando de los mercados de los Estados Unidos, el referente en la historia moderna. Algo similar podría decirse de Europa Occidental, el otro gran polo del mundo en los dos últimos siglos, si bien la decadencia de esta comenzó incluso antes, con graves episodios revolucionarios en el siglo XX, cosa que aún no han experimentado realmente los Estados Unidos, de ahí su liderazgo mundial.

Pues esto es algo clave que, solo con entenderlo, basta para explicar cuáles son los países más exitosos económicamente del mundo.

Aquellos que más revoluciones han tenido son más pobres que los que no han tenido. Estados Unidos, Suiza, Nueva Zelanda, Luxemburgo o Singapur son más ricos que Corea del Norte, Venezuela, Bolivia, Cuba o Argentina.

No obstante, hasta esto va a cambiar próximamente, y no tardaremos ver movimientos revolucionarios subversivos incluso en los otrora países prósperos de Occidente.

Volviendo al tema de la inflación, podemos ver cómo durante el siglo XIX eran continuos los episodios deflacionarios, pasando buena parte del tiempo en deflación. Incluso así, la Bolsa pudo obtener ganancias contenidas a lo largo del siglo.

A pesar de lo que la gente piensa, el siglo XIX fue el siglo donde se asentó la prosperidad futura de Occidente, la cual se disfrutó más tarde, en el XX.

En esos años de los mil ochocientos, no existía el paro en Europa o los Estados Unidos, no había casi impuestos, ni ayudas sociales, y las regulaciones eran casi inexistentes.

Con un clima así y los avances industriales que se produjeron, se conformó el gigantesco entramado industrial de los países avanzados.

Fue una época donde aún había austeridad genuina y de libre empresa, donde los negocios ineficientes tendían a desaparecer y no había interferencia estatal (casi).

El siglo XX, al contrario, se caracteriza por cada vez mayores dosis de intervencionismo estatal en todos los ámbitos, siendo el siglo donde el Estado del Bienestar se expande hasta las cotas que tenemos ahora.

Digamos que el peso del Estado pasó del 5% en el siglo XIX al 50% actual.

Una subida del 1.000%.

Dicho aumento del intervencionismo radical dio lugar a la era de la inflación, la cual se asentó definitivamente luego de la Gran Depresión americana.

 

En las últimas décadas del siglo XIX estaban de deflación en deflación y sin embargo el paro era algo desconocido.
En las últimas décadas del siglo XIX estaban de deflación en deflación y sin embargo el paro era algo desconocido.

Cortesía de dshort

No hace falta ser muy inteligente para darse cuenta de que el destino final de dicha tendencia es el "0"
No hace falta ser muy inteligente para darse cuenta de que el destino final de dicha tendencia es el «0»

A partir de ahí todo fue inflación continua. Unos años más y otros menos.

Esto se ve perfectamente en el gráfico.

Además, se puede ver como los periodos de inflación-deflación eran continuos en el siglo XIX, como si unos siguieran a los excesos de los otros.

Bajo el Estándar del oro no podía haber burbujas continuas como en la actualidad. A toda pequeña fase “expansiva” le seguía una “correctiva”.

La subida, siendo fuerte, no fui ni de lejos la del Siglo XXI
La subida de la bolsa, siendo fuerte, no fui ni de lejos la del Siglo XX

 

Cortesía de Sharelinx

Repetimos, la economía era más sana.

Se trataban de correcciones para “limpiar” a la economía de la enfermedad previa y los excesos.

Al contrario que piensan los académicos a cargo de los bancos centrales y las economías mundiales, la deflación era un fenómeno “bueno”, o al menos necesario.

Causas de la inflación

La época actual se caracteriza por la negación de todo esto. Según las tesis del inflacionismo, la deflación es mala y hay que evitarla a toda costa. Para ello el Estado o el Banco Central habrá de tomar las medidas pertinentes.

Esto no es sino una máscara que en realidad quiere decir que el Siglo XX – y el actual – son siglos donde el socialismo ya se ha hecho con el control, y ya no hay pie a que se limpien los excesos de cualquier periodo “expansivo”.

Bajo las leyes del inflacionismo, lo lógico es que cada vez, tengamos más inflación, pues es la única manera de evitar la “deflación” y la cura de la economía real.

El problema está en que no se puede evitar la deflación final.

Es decir, la creación de deuda “inflacionaria” que ha tenido lugar los últimos 50 años está pidiendo a gritos un colapso deflacionario donde todos los agentes ineficientes de la economía desaparezcan, es decir, los Estados y casi todas las grandes empresas del mundo, o sea, todo Dios.

El segundo problema es que esto es lo que no es permitido bajo el sistema actual.

Es decir, al contrario de lo que sería normal, dichos Estados y grandes empresas no van a perder su poder, sino que lo van a incrementar aún más.

Por lo tanto, el colapso deflacionario que está por venir, probablemente terminará en forma “hiperinflacionaria”. Aunque en realidad será una hiperdeflación “camuflada” en papelitos de colores.

Como las fuerzas del intervencionismo funcionan de una manera casi “natural”, en la que el anterior deviene en mayores intervencionismos y así sucesivamente, podemos estar seguros que el Siglo XXI será un siglo de intervencionismo mucho mayor que el del Siglo XX, que ya es decir.

Vista la tendencia en los ciclos de la inflación de los dos siglos pasados, podemos concluir que lo que veremos será “inflación” cada vez mayor.

Lo realmente curioso del tema, y no me canso de comentarlo, es que cuanto más socialista sea la sociedad, más subirán las bolsas.

Desde luego, esto es el mundo al revés.