El colapso de la Bolsa de San Petersburgo

La inversión a largo plazo en acciones no es la garantía de que vayamos a ganar dinero, como podremos ver anunciado en muchos sitios, incluido este, muy a menudo.

Cierto es, que en los últimos 200 años ha sido la mejor inversión a largo plazo en término medio en el mundo, y sobre todo en los Estados Unidos, que es el país al que hacen referencia la mayoría de estudios y libros sobre inversión.

Cosa diferente es si aplicamos el estudio a todos los países del mundo.

Al igual que con las acciones, hay muchos países que son grandes éxitos desde un punto de vista bursátil, y que siempre han tendido a subir a largo plazo sin disrupciones catastróficas. Casos como la Bolsa americana, la inglesa o la suiza son claros ejemplos de mercados que han resultado ser los equivalentes a las Coca Colas del mundo de las acciones particulares.

Pero al igual que hay acciones particulares que desaparecen del mapa en medio de quiebras monumentales, también hay países que se ven envueltos en esos episodios, resultando en la pérdida de todo el capital bursátil de los mismos.

El comunismo y el fin de la rusa

Uno de los ejemplos más claros de ello es el de la implantación de la Unión Soviética, allá por 1917. Previo a ese año, la Bolsa se había paralizado como causa de la Primera Guerra Mundial. Más tarde, se abrió dos meses para volver a ser cerrada, esa vez para siempre. Más de setenta años más tarde volverían a abrir las bolsas de la nueva Rusia, pero esa es ya otra historia.

 

 

Contrariamente a lo que la gente piensa, Rusia no era un país pobre y donde la gente se moría de hambre – lo de la muerte por hambre vino más tarde, con los comunistas. La economía rusa era una de más dinámicas del mundo “en desarrollo” en aquella época, justo por detrás de las grandes potencias europeas de antaño. Desde luego, no era ningún Estado paria.

La Bolsa de San Petersburgo era la sexta más importante del mundo. Era una de las bolsas más dinámicas y la misma tenía grandes inversiones de los conglomerados franceses.

La economía rusa estaba transitando claramente hacia un modelo industrial. El país euroasiático no podía pretender igualar el poderío industrial y tecnológico británico o alemán, pero el país tenía el potencial para ser una economía similar a la española, italiana o las del sur o Este de Europa. Sin duda, mucho más potencial del que luego resultó en el comunismo soviético.

El hecho, es que la Bolsa de San Petersburgo fue una de las mejores bolsas del mundo en el Siglo XIX y a principios del XX, antes de su desaparición.

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Como podemos ver en el gráfico en The-international-investor, la Bolsa rusa superó a la americana por un gran margen en los aproximadamente 65 años que fueron de 1850 hasta 1917.

Sin contar dividendos y midiendo los resultados en dólares, la Bolsa rusa había ganado un 400%, por un 100% de la americana.

Ciertamente, la Bolsa rusa era una de las historias de éxito en aquellos años finales del Siglo XIX.

El problema llegó, como no, con el gran enemigo de las Bolsas y la propiedad privada en el mundo: el comunismo.

Justo cuando comenzó la revolución, la Bolsa cerró, y lo hizo prácticamente en máximos. A la mayoría de inversores no les dio tiempo de salir de la Bolsa antes de que se consumase el desastre. Al igual que en otros casos, la gente y los inversores tenían esperanzas de que al final se arreglase la cosa. Pero la cosa no se arregló.

No obstante, estoy seguro que hubo inversores que sabiendo lo que se venía, sacaron su dinero del país.

El comunismo y el fin de la Bolsa china

Otro de los casos donde ocurrió un desastre similar fue en la Bolsa china en el año 1949, la cual incluso llegó a subir de manera dramática meses después de que los comunistas tomaron el poder. Los inversores, ingenuamente, pensaban que la revolución fallaría y acabaría por volver la cordura.

En ambos casos los inversores y ahorradores de esos países lo perdieron todo, casi de la noche a la mañana y, de repente, se encontraron sin propiedad y dependiendo de los trabajos o ayudas del Estado.

En cuanto a los inversores internacionales, bien habrían hecho en tener pequeñas carteras en la Bolsa rusa o china, haciéndonos recordar lo importante que es el concepto de diversificación, y no solo en las acciones individuales, sino también en los países.

Al igual que tener todas las naves en el mismo saco es un error para el caso de las acciones individuales, lo mismo se puede decir de los países.

Mucha gente piensa que la Bolsa de los Estados Unidos es la más segura del mundo y nunca veremos algo así. Cosa que no podemos decir del resto de bolsas mundiales o europeas, muchas de las cuales han transitado por modelos anti-Bolsa.

Desde luego no sabemos qué país será el próximo en ver desaparecer su Bolsa de valores. Venezuela es, hoy en día, el principal candidato para ello.

Lo que sí sabemos es que estamos en un momento de incertidumbre enorme y que dadas las circunstancias y que el sistema financiero mundial parece estar sobre el filo de un acantilado, es probable que en el próximo futuro veamos, no a uno, sino a varios países transitar por el peligroso camino de Venezuela.

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Es por ello, que más que nunca, diversificar eficientemente una cartera es lo mejor que podríamos hacer, lo cual vale para todos los países del mundo, ya que ninguno está a salvo de la amenaza del socialismo y miseria extremos.

Lo curioso de estos casos, incluida hoy Venezuela, es que las bolsas tienden incluso a subir en los momentos previos a una dictadura comunista, aunque no nos debe extrañar, pues en muchos casos, se trata de subidas nominales, en divisas que están a punto de pasar a la historia.

El caso de la Bolsa rusa fue simplemente, una muerte súbita. Hoy tienes y mañana no tienes nada.

¿Se repetirán los casos de San Petersburgo, Polonia o Hungría en algunos países de Europa?