El colapso de Volkswagen y los nubarrones que se ven en la economía alemana

La verdad es que llevamos un mes de aúpa para la considerada la locomotora de Europa, Alemania, de cuyas espaldas, sobre todo financieramente, depende todo el proyecto de la Unión Europea.

Pero todo esto no es nuevo, en realidad, las tensiones financieras y sociales vienen de lejos ya, con la crisis de Grecia y el constante tira y afloja de los alemanes con los griegos, que si ayudas sí que si perdonar deuda no, que si sí.

Al final, el hecho es que Alemania, de una u otra manera, sigue financiando el déficit masivo de la economía griega, la cual, a pesar de los recortes de los últimos años no puede pagar lo que gasta, y es que en el fondo, la economía griega ya no produce casi nada.

Esto no solo pasa con Grecia, sino con el resto de los países denominados PIGS, entre ellos España, la cual tras varios años de supuesta recuperación es incapaz de reducir su déficit fiscal por debajo del 5%. Déficit, que de una u otra manera sostiene Alemania y el crédito que la misma da al BCE con su poderoso Bund.

¿Qué pasaría en Europa si el crédito alemán se acaba, por ejemplo, fruto de una crisis y gran recesión en ese país?

¿No sería lógico que en la disyuntiva actual, Europa saltase por los aires financieramente?

Y repito, todo esto a pesar de que llevamos varios años de supuesta recuperación y un mercado alcista en los Estados Unidos que dura ya más de seis años, uno de los más largos de la historia. Mercado, el cual no será eterno, como algunos sospechamos.

Luego, este mes, hemos tenido la famosa crisis de los refugiados, que, de repente, han inundado los países de Europa desde Turquía, y ante la cual, Alemania se ha posicionado como garante y defensora de los derechos humanos, hasta el punto que ha dicho que puede aceptar hasta 800.000 refugiados al año.

En los días siguientes, además, se ha visto como la cosa no queda ahí, sino que Alemania, al estar en la UE, exige que el resto de países acojan sus cuotas de refugiados, en lo que han sido y, creo, serán duras negociaciones.

Los que sabemos cómo funcionan estas cosas, sabemos que donde se dice “800.000”, al final acabarán siendo 2.000.000, y solo para Alemania.

Para el resto de Europa, supongo que no serán menos de otros dos o tres millones de potenciales refugiados al año.

Y todo esto en un entorno en el que el paro en la UE ronda los dos dígitos, con países como España con cinco millones de parados y rondando el 25% de parados, o el 50% de paro juvenil.

Visto así, parece difícil de entender que los estados europeos puedan sacar recursos financieros para dar cobijo y ayudas sociales a, como mínimo, dos millones de nuevos receptores al año, lo que en cinco años pondría las cosas, en al menos 10 millones de nuevos receptores de ayudas, entre casas y efectivo.

A las pagas básicas del Estado en esos conceptos, habría que añadir los nuevos gastos en psicólogos, policías, trabajadores sociales, campamentos temporales, etcétera.

Desde un punto de vista keynesiano, eso es considerado como una bendición para la economía, pues se supone que ese nuevo gasto estimulará la economía.

Sin embargo, desde un punto de vista “austriaco”, eso sería considerado como gasto puro y duro, el cual solo detraería recursos de la economía general sin aportar casi nada a cambio, más aún cuando más del 10% de la población de la UE está en el paro, es decir, no encuentra trabajo.

Supongamos, tirando por lo bajo, que entre todos los gastos mencionados, incluidos los sociales, trabajadores del Estado, ayudas particulares de los ayuntamientos, etcétera, el gasto por refugiado al año son 1.000 €.

Supongamos que en 5 años llegan unos 10 millones a la UE.

Eso nos daría 10 millones por 1.000 por 12 meses, en total unos 120 mil millones extra de gasto que la UE piensa acometer al año para sufragar estos gastos en diez años.

Si tiramos un poco más alto, a los 2.000 € por persona mes (recordemos que hay que incluir sanidad y educación gratis y casas), nos darían unos 240.000 millones de euros al año en gastos sociales extra solo en refugiados, de los cuales casi la mitad absorbería Alemania.

¿De dónde piensa sacar ese dinero la UE, cuando tiene economías como la española con casi un 25% de paro y un 5% de déficit cuando se supone que está creciendo?

¿Qué pasará cuando entre en recesión?

¿Cómo puede Alemania y la UE resolver un problema de países de Oriente Medio si no pueden resolver el problema del paro en sus países?

¿No es ello una gran incongruencia?

Si España y la UE son impotentes para arreglar el problema del paro en sus territorios no sería muy lógico pensar que puedan resolver otros problemas, incluso más complejos.

Pues bien, por si esto pareciera poco, tenemos el escándalo del mayor grupo industrial alemán y europeo, nada más ni nada menos que Volkswagen, cuya empresa amenaza con quebrar por completo y con mandar no se sabe ni cuántos trabajadores al paro.

 

La cosa no pinta muy bien para Volkswagen. Veremos donde termina el asunto
La cosa no pinta muy bien para Volkswagen. Veremos donde termina el asunto

 

¿Dónde irán a buscar trabajo estos alemanes cuando se queden en el paro? ¿A España?

Y todo porque al parecer el gigante alemán no cumplió con no sé qué requisitos de medioambiente.

De momento, las acciones de Volkswagen han caído de manera catastrófica en cosa de semanas y como no se arregle la cosa de alguna manera, no sería de extrañar ver caer al grupo.

Es decir, que por un lado tenemos al mayor grupo industrial del país colapsando por un lado, y por otro, al Estado asumiendo decenas de miles de millones de euros en gastos sociales nuevos al año a marchas forzadas.

No parece un mix muy bueno a la hora de vender una “compañía”. Cualquiera en su sano juicio, tendría más que serias dudas en la viabilidad del proyecto alemán y europeo.

Los números, simplemente, no cuadran.

Huele a deflación a la vista.

Además, no olvidemos la situación bastante preocupante del grupo financiero insignia del país, Deutsche Bank, el cual parece no estar en muy buenas condiciones, y para ello solo hace falta ver el gráfico de los últimos años. Algo no va bien en el coloso alemán.

 

Esto no parece el gráfico de una empresa muy sana
Esto no parece el gráfico de una empresa muy sana

 

Noticias malas no le faltan últimamente, como el anuncio de un recorte de 23.000 empleados reciente o la reciente rebaja del S&P hasta BBB+, no muy lejos ya de la nota “basura”.

En definitiva, que las condiciones económicas de la locomotora de Alemania parecen que se están complicando sobremanera.

Dios sabe lo que ocurriría con una quiebra monumental del Deutsche, por no hablar si la misma viene acompañada de un gran mercado bajista y la quiebra de otros colosos como Volkswagen. Y todo esto, además, aderezado con nuevos cientos de miles de refugiados entrando en el país, los cuales dependen de las pagas del Estado.

¿Qué pasaría en Alemania y Europa si llega una gran crisis y dichas pagas se interrumpen?

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