El Crash de 1987 y el Análisis Técnico

Cualquier gran inversor querría evitar un crash como el de 1987, y sin embargo buena parte de los inversores de la época no pudieron hacerlo, aunque algunos sí que supieron ver las señales y salir antes de tiempo.

La verdad es que la gran mayoría de crash y mercados bajistas son muy parecidos, y todos nos suelen ofrecer una buena posibilidad de ver lo que se nos viene encima.

El crash de 1987 no fue una excepción.

Análisis Técnico de un Crash

Antes del aciago Lunes negro, 19 de Ocubre de 1987, el mercado nos dio la clásica señal de la violación del mínimo previo a la gran caída, en el 21 de Septiembre de 1987, cuando el mercado había caído casi un 10%.

En un clásico mercado alcista el siguiente rebote nos llevaría usualmente a continuar el mercado alcista. Sin embargo en aquella ocasión el mercado violó el mínimo intermedio de septiembre tres semanas más tarde, en octubre.

Un analista técnico habría hecho sonar las alarmas de inmediato y probablemente hubiera salido de inmediato del mercado, e incluso hubiera optado por ponerse corto.

Esta misma señal se hubiera conseguido también aproximadamente con una media móvil de 150 o 200 días.

Así mismo aplicando un análisis basado en la Teoría de Dow también nos hubiera hecho salir del mercado al haber confirmado tanto los Industriales, como el índice de Transportes el mínimo de septiembre el 15 de octubre a más tardar, por lo que los adeptos ortodoxos de dicha teoría habrían salido del mercado ese día, o el viernes previo al Lunes negro a más tardar.

Aquellos que siguen la teoría de inversión a largo plazo de comprar y mantener, nunca hubieran pensado, ni deberían, en salir del mercado aquí. Sin embargo, seguramente no pocos salieron despavoridos en los momentos más críticos del aciago Lunes, cuando el fin del mundo parecía cerca, y las bolsa americana caía un 20%.

Un inversor a largo plazo y que confíe en esa estrategia no debería dejarse llevar por el pánico ni la presión psicológica, sino que sabiendo a qué se atiende su filosofía de inversión, mantener la posición hasta el final.

En aquella ocasión, como en muchas otras, le hubiera ido bien, pues el mercado volvió a recuperarse pocos años después.

Si de verdad viniera el fin del mundo, el inversor tampoco debería preocuparse, pues en ese caso de nada le valdría vender las acciones.

Por eso los que siguen la inversión a largo plazo a rajatabla hacen bien en mantenerse firmes bajo cualquier circunstancia. Y en todo caso, nunca dejarse llevar por el pánico y vender justo en el momento del mínimo del mercado en medio del crash. Esa, es la peor de las decisiones posibles.

Como se ve en el gráfico el mínimo de septiembre fue clarísimo, y un analista técnico no tendría la más mínima duda de que algo podría estar ocurriendo en el mercado.

También es posible que no pasara nada, y el mercado volviera a subir, como lo ha hecho tantas veces, pero normalmente, cuando se da algo así suele haber un mercado bajista; unas veces del 25% (2011), y otras veces del 90% (1929).

 

Crash 1987 analisis tecnico

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfico cortesía de Sharelinx

Un analista técnico saldrá del mercado y preferirá estar tranquilo antes que quedarse con sus acciones ante un posible mercado bajista que no sabe ni donde va a llegar. P

ues cuando llega uno como el del 29 hasta los más disciplinados inversores pierden los nervios.

Cierto es que estos analistas técnicos perderán parte de los mercados alcistas en las señales falsas de ese tipo que se den, que también las habrá, pero al menos se cubren las espaldas en los momentos de mayor necesidad.

Para ver una señal así no hacen falta indicadores de ningún tipo, sino simplemente un poco de olfato y ver como el precio traspasa el mínimo de unos meses anteriores.

No hacen falta ni estocásticos raros ni la confirmación de no sé cuantos indicadores más.

El precio es más de lo que un trader necesita.