El creciente negocio de Bitcoin en Argentina

Hace cosa de un mes, el magazine del New York Times publicó un interesantísimo reportaje sobre el amplio uso de Bitcoin en Argentina.

El título de dicho artículo es “¿Puede Bitcoin conquistar Argentina?”.

La respuesta es, evidentemente: no.

Si alguna forma de “Bitcoin” o moneda virtual o electrónica toma el control de la sociedad argentina en el futuro no lo será en el sentido en el que Bitcoin es usado hoy en día por los argentinos, sino fruto de la implantación de un sistema aún más despótico y criminal que el que hay hoy en día.

Bitcoin Argentina

El creciente uso que tiene Bitcoin en el país sudamericano está más relacionado con el mercado negro que otra cosa. Y esta es la verdadera razón del aumento del uso de esa divisa para los intercambios con dólares o divisas internacionales.

No es porque el Bitcoin sea una divisa estable – que no lo es – sino que sobre la misma no pesan los controles de capitales del dólar blue, o sea que no hay que pagarle la “mordida” a los bancos y el gobierno argentino por intercambiar unos euros por pesos argentinos.

Para que nos hagamos una idea, el spread entre el dólar blue y el mercado de la calle puede bien ser de un 50%.

Es decir, que si te mandan 1.000 dólares y los cambias en un medio oficial, tendrás que hacerlo a 9 pesos.

Si vas a la calle con esos 9 pesos, no podrás comprar un dólar en el mercado negro, pues este vale cerca de 12,50 pesos. O lo que es lo mismo, el gobierno y los bancos te clavan un 40% de “impuesto oculto” por cada transacción internacional que hagas.

Eso, si te dejan hacerla en primer lugar, debido a los controles demenciales de capital del país.

Mercado Bitcoin Argentina

Como es evidente, y dado que Argentina es una nación con mucha gente inteligente, no se tardó mucho en crearse una alternativa para que los ciudadanos realizaran intercambios de espaldas a los controles gubernamentales.

El esquema es el mismo que se produce en cualquier paraíso intervencionista o totalitario, ya sea Cuba, la URSS, Venezuela, Zimbabue, la Rumanía de Ceaucescu, la Albania y Etiopías comunistas de antaño, etcétera.

Una vez que la burocracia prohíbe las transacciones privadas o las limita de manera extraordinaria, surgen intercambios privados paralelos como las setas.

De hecho, da igual lo que griten, pataleen, sollocen o hagan los partidarios de la locura burocrática.

Al final, siempre surgen estas cosas. Si el control se lleva demasiado lejos, pues se llega hasta el extremo del trueque.

Por ejemplo, famosos eran los casos en Cuba donde los turistas podían contratar una prostituta mediante pago en “especie”, con estancia en hotel y comida.

Aunque bien es sabido que el mejor pago en especie es la búsqueda del extranjero o extranjera que les saque del país.

Ahí es donde está el premio gordo.

Los nuevos Dealers o Brokers de Bitcoin en Argentina

Las historias que cuentan dos de los personajes del reportaje, Dante Castiglione y Brenda Fernández son impresionantes.

Por ejemplo, una típica transacción de estos es la de coger un taxi y moverse hasta un hotel de la ciudad para que este reciba el efectivo en dólares que antes el dueño del hotel ha transferido en Bitcoins por internet.

No sé qué comisiones cobrarán esta especie de dealers, pero seguro que será mucho menos que el 40% de “impuesto” que clava el sistema argentino a cualquiera que quiera hacerlo por vía “legal”.

Lo de la palabra legal adquiere aquí un significado ciertamente grotesco y patético, como la mayoría de cosas al final de un ciclo.

Bitcoin comprar Argentina

Al parecer, con la locura de los controles de cambio y la inflación galopante del país, en medio de controles de precios crecientes y caos, se ha desarrollado esta especie de mercado de intercambio paralelo en las calles, donde esta especie de brokers de Bitcoin callejeros corren de un lugar a otro de la ciudad cargando sustanciosas cantidades de divisas extranjeras con las que hacen los intercambios pertinentes, para luego hacer los pagos al extranjero, ya sea a proveedores en Canadá o en Alemania.

Como es evidente, dicho mercado se ha de mover en los márgenes de la legalidad y los “brokers” del sector tienen que estar cambiando de “oficina” cada dos por tres.

Teniendo en cuenta que oficina puede ser hasta cualquier bar o cuartucho con acceso WIFI. Amén de que han de transitar por las calles llamando la menor atención posible, y probablemente en contacto con alguna mafia local que les proporcione algo de “seguridad”.

¿Llegaremos a ver algo similar en España o Europa?

Si nada anormal pasa, no me cabe la menor duda.

Las tendencias del mundo actual van encaminadas de una manera cada vez más vertiginosa hacia un mundo ultra-intervenido por los gobiernos con nula privacidad y cada vez más numerosos controles. Algo, como lo que pasa ya en Argentina o Venezuela, pero incluso más sofisticado.

Como es obvio, políticas económicas de ese tipo no harán sino causar un completo desbarajuste económico en las ya de por sí corruptas sociedades occidentales.

Se crearán miles de problemas extras, con ineficiencias de mercado multiplicándose y “estanterías vacías”.

Muy probablemente lo empezaremos a ver una vez se empiecen a implementar los controles de precios y capitales que están por venir.

En un escenario así, y con restricciones cada vez mayores de dinero en efectivo, entre otras cosas, comenzarán a aflorar en la calle auténticos negocios de mercado negro dignos de cualquier economía soviética.

Es por ello, que creo que uno de los sectores con un gran futuro en las posibilidades de empleo será el mercado negro el cual aumentará de manera dramática al mismo paso que aumenten las regulaciones de los radicales que gobiernen entonces.

Otro de los sectores que tendrán mucha “oferta” de empleo serán los burocráticos y gubernamentales, cada vez más numerosos, relacionados con todos los aspectos de inspección y control.

Véase la “Intendencia de precios” en Venezuela.

Y por cierto, hablando de Venezuela, aunque el fenómeno Bitcoin no es igual en ese país, el mercado negro del mismo tiene una actividad si cabe incluso superior a la del argentino, solo que en el mismo, la cantidad de tiros es mucho mayor.

En definitiva, un reportaje que merece la pena leer en su totalidad. No tiene desperdicio.