El Estado y las profesiones del futuro

De todos los mercados castigados por la crisis en España no hay ninguna que lo haya pasado mejor que el mercado laboral, aunque llamar mercado a lo que hay en España quizá sea demasiado generoso.

Uno de los trucos maravillosos de los políticos de la modernidad es el de cambiar los parámetros de cómo se mide el desempleo en los países. No piensen por un momento que las estadísticas de hoy día son equivalentes a las de hace 40 u 80 años.

Aunque aquí viene el primer problema, pues hace más de 80 años el paro casi no existía en el mundo, existiendo simplemente, solo problemas de carácter temporal, en las industrias que eran sustituidas por nuevos avances.

El ratio de cambio de un empleo a otro era extremadamente rápido. Muchos artesanos o buenos trabajos no podían conseguir lo mismo, pero al menos conseguían otra ocupación.

Hoy en día no es así. Hemos llegado a la era del desempleo, una Era a la cual podríamos bien llamar “La Era del Paro”, sobre todo en países como España, cuyo paro parece eterno. Y eso que las estadísticas están lo suficientemente “cocinadas” para que las cifras no parezcan tan malas como realmente son, ya que el paro bien podría ser el doble o más del que realmente es, sobre todo si tuviéramos en cuenta estándares antiguos.

Por ejemplo, según shadowstats, el paro real de los Estados Unidos sería del 23% en vez del 5% oficial. El 23% de paro sería el que habría de tenerse en cuenta la manera de medir en la Gran Depresión, por ejemplo.

 

De cazador recolector al consumidor de ocio. Algún día las películas nos mostrarán a los cazadores como robots..¿Por qué no?
De cazador recolector al consumidor de ocio. Algún día las películas nos mostrarán a los cazadores como robots..¿Por qué no?

Cortesía de currens, pixabay

 

Entonces, ¿si los Estados Unidos están en una recuperación de varios años, cómo es posible que tenga un mercado laboral tan raquítico?

Pero, independientemente del problema del paro y de las discutibles mediciones del mismo, hay un tema que está cada vez dando más que hablar.

Este tema es el temido cambio tecnológico y la implantación de los robots en masa en la sociedad, de tal manera que eventualmente trabajos como los de conductor, oficinistas e incluso médicos sean reemplazados.

En el siguiente vídeo, incluso se compara la situación actual a la que vivieron los caballos en el siglo XIX, donde pasaron de ser una fuerza laboral de gran valor, a pasar a las colas del desempleo de larga duración (muy larga de hecho). Tan fuerte fue el cambio que, al parecer, ha disminuido el número de caballos en los últimos dos siglos. Ya no merece la pena mantenerlos. ¿Teniendo tanques para qué querer caballos?

 

 

El miedo de los que hicieron el vídeo y de muchos otros es que a los humanos nos acabe pasando como a los caballos, y que en un futuro próximo seamos redundantes para casi todas las profesiones. Es decir, que si los caballos fueron sustituidos, también podemos serlo nosotros.

¿Quién sabe? ¿Igual tengan algo de razón?

En este sentido, me puedo imaginar perfectamente a una máquina pasando códigos de productos y contabilizando de manera automática los asientos contables, justo antes de que otra máquina coloque los artículos en una estantería de manera perfecta.

 

¿Qué harán entonces los contables y reponedores del almacén de esa empresa?

 

Visto así, se me ocurre que lo lógico es que hubiera un cambio en el componente del empleo, al igual que ocurrió con el inicio de la Era Industrial, donde se dejó de trabajar en el campo para trabajar en las fábricas.

Estos días, con estos avances robóticos aplicados incluso a los trabajos de servicios, significa una profundización en las fuerzas materiales de la Revolución Industrial, llevando a la economía a una de servicios en casi su totalidad.

Al principio se pasó del 90% de la población trabajando en la agricultura a solo el 5%.

Más tarde, se aumento el número de gente trabajando en los servicios y se disminuyó el de la industria.

Hoy en día, estamos asistiendo al final del trabajo manual industrial en Occidente, al menos, junto con el comienzo del reemplazamiento de parte del trabajo de servicios.

Lo que quiere decir, que de seguir así, lo que obtendríamos es un mercado laboral dedicado en casi su totalidad al sector servicios.

Pero ¿Qué servicios?

¿Quién sabe? Lo único que parece probable es que los programadores y técnicos informáticos tengan cada vez mayor preponderancia, pero hay quien dice que incluso los programadores podrán ser sustituidos en masa en cuanto parte de sus trabajos sea mecanizada.

¿Qué nos deja esto?

No sé, como siempre se dice, se crearán nuevos puestos, nuevas industrias, nuevas necesidades.

Una cosa que se les suele escapar a los que hacen este tipo de artículos sobre las nuevas tecnologías y los empleos del futuro, es el hecho de que el paradigma podría cambiar de manera bastante radical. Es decir, que haya un cambio de sistema, algún tipo de “progreso” de la sociedad hacia nuevas formas.

Hoy en día, ese “progreso” parece ser que está encaminado a convertirse en un Estado cada vez más paternal y controlador, tanto en los Estados Unidos como en Europa, así como en el resto del mundo.

Así, no deberíamos contar con que las condiciones que prevalecieron en los últimos 90 años en esos territorios prevalezcan.

Con unos estados mucho más burocráticos, y que algunos llamaríamos, incluso, totalitarios, podríamos tener unos mercados laborales mucho más escorados a los sectores de servicios de tipo gubernamental y todo lo relacionado con ello, así como también trabajos que tengan que ver con habilidades personales y de interacción.

Por ejemplo, bien podría darse que cada vez hicieran falta menos contables, pero sí más trabajadores públicos o semipúblicos de carácter “controlador”, auditores o inspectores.

Así mismo, con la nula necesidad de trabajadores en antiguos sectores como conductores, administrativos, operarios, etcétera, los mismos podrían pasar a ocupar puestos en cosas más relacionadas con servicios sociales, entretenimiento y cosas por el estilo.

También podría darse el hecho de que los gobiernos del futuro, convertidos en dictaduras de corte socialista, adopten políticas de rentas universales masivas a todos sus ciudadanos, de tal manera que la mayoría de la población viva consumiendo ocio y poco más. Después de todo, el trabajo agrícola e industrial será hecho en su mayoría por máquinas.

Cuando te quitas todo el trabajo productivo de en medio, al final casi que solo te quedará el ocio, el Estado y sus servicios sociales.

¿Quién sabe? Igual en el futuro nos convertimos en la utopía tan deseada por muchos, donde el hombre no tenga que trabajar y solo quede divertirse y ser “feliz”.

Solo que, en un mundo donde el Estado se encargue de proveerlo todo, muchos nos tememos que esa felicidad no será más que una parodia, o sea, una mentira.

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