El futuro socialismo de España

O más bien debería decir el presente socialista de España. Esta afirmación es tan válida como el título de la entrada en sí: “el futuro socialista de España” Pero ¿por qué?

Porque España es a día de hoy una sociedad socialista, pero lo será aún más en el futuro.

El resultado de las elecciones autonómicas y municipales de mayo del 2015 no ha hecho sino acentuar la tendencia inexorable del pueblo español hacia el socialismo, a pesar del “triunfo” del PP, el cual sacó la mayor cantidad de votos, pero muchos menos que en las anteriores.

Como era de esperar el hecho es que tanto las marcas blancas de Podemos como Ciudadanos han subido mucho.

Pero el problema de España no es tanto la subida de Podemos y sus partidos hermanos, sino el hecho de que en España no queda ya nada que se pueda considerar derecha o un verdadero partido conservador.

El PP no es un partido de derecha, ni tampoco lo es Ciudadanos. Ambos son partidos socialistas con tendencias centristas.

El PSOE más o menos igual pero con la tendencia socialista más marcada. Izquierda Unida, la cual se ha metido un batacazo en las elecciones, y Podemos, son dos partidos directamente comunistas o socialistas radicales, como lo queramos ver.

Esto de que no hay un verdadero partido de derechas es algo de lo que algunos se quejan amargamente, como si el hecho de que no lo haya es la razón por la que las posiciones conservadoras no sacaran mejores resultados.

Evidentemente, el que no haya un verdadero partido conservador en España es consecuencia de que la sociedad española es profundamente socialista desde un punto de vista moral.

No puede haber un partido tradicional genuino con la mentalidad prevalente en la mayoría de la población española. Esta mayoría adora al Estado, a la uniformidad, a la cantidad y a todo lo social y redistributivo.

Es por eso que la diferencia en el panorama político español ya no es tanto entre izquierda y derecha, sino más bien de otro carácter, que puede tomar varias consideraciones, tales como:

  • Viejos contra jóvenes.
  • Mujeres contra hombres.
  • Trabajadores fijos contra parados.
  • Funcionarios contra autónomos.

Etcétera.

En este sentido, yo lo veo de dos maneras: Por un lado, el panorama es tal que la elección es entre izquierda moderada (PP, PSOE y Ciudadanos), contra una creciente izquierda radical (Podemos, independentismos y demás movimientos similares).

Por otro lado, hay una especie de lucha o de muralla entre los que tienen por los cuernos la mayor tajada del Estado, es decir, funcionarios, jubilados, trabajadores fijos de larga duración y de multinacionales, subvencionados; contra los que son dejados fuera de la tarta, parados, autónomos falsos, trabajadores precarios y temporales, etcétera.

Ya no es derecha contra izquierda, sino izquierda “moderada” contra izquierda radical

En esta última clasificación es donde tenemos la clave de que la lucha en realidad, es entre una izquierda moderada y una radical, lo que nos lleva a la afirmación primera.

Esto es así porque tanto un grupo como otro defienden el Estado, y por tanto el socialismo.

El primer grupo, el de los privilegiados, porque quiere que el Estado mantenga el status quo, y les mantenga las “subvenciones”, y el segundo grupo, porque quiere que el Estado le de esos privilegios a ellos también. O sea, básicamente, todos funcionarios.

Esta descripción que he comentado, nótese que es una generalización y que dentro de todos los grupos hay variables infinitas. Pero un denominador común a todo es que la gran mayoría del pueblo español vota por más Estado.

Nadie o casi nadie votan por más empresa o menos Estado. Eso es visto como anatema.

El hecho es que nadie quiere renunciar a su puesto funcionarial, parte de su salario público, ayuda, pensión, subvención, etcétera.

Como más de dos tercios de la población dependen directamente del Estado, casi nadie quiere soltar la “teta”.

El futuro de España es, por supuesto, más socialismo y más Estado.

No es un futuro muy halagüeño para la prosperidad y un país sano.

Podemos predecir casi con toda seguridad que el futuro nos traerá más vicio, más precariedad de vida, más normas, menos privacidad, más control, más delincuencia y, en definitiva, más socialismo.

Lo curioso de todo esto, es que la Bolsa española, tenderá a subir de manera exagerada a medida que se implementan mayores dosis de socialismo.

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Aunque será una subida “falsa”.

Es decir, no será una subida genuina de una sociedad con productividad y prosperidad creciente, sino lo contrario, el resultado de la corrupción generalizada del Estado y el envilecimiento de la moneda.

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