El imparable crecimiento de la deuda mundial

Cuando miramos los mercados de acciones subiendo de manera tan fuerte en los últimos años lo más normal es pensar que los mismos seguirán haciéndolo.

La mente humana se acostumbra de tal manera a estas cosas que no puede sino “ver” lo que los ojos llevan viendo durante la mayor parte del tiempo.

Cuando el mundo se enfrentó a la crisis subprime del 2007, una de las características comunes de todas las economías avanzadas del mundo era que las mismas habían estado incrementando su deuda desde hacía 30 años.

Tanto los estados como los países habían estado acumulando deudas crecientes hasta ese año.

¿Qué pasó entonces?

Que llegó la gran crisis económica que se llevó por delante a Lehman Brothers y Bearn Sterns, así como las posteriores crisis de deuda de los países europeos del sur e Irlanda, los PIGS.

¿Cuál fue la respuesta de todos los gobiernos y bancos centrales del mundo?

Incrementar la deuda aún más.

¿Creen ustedes que esa es la salida a un problema de deuda enorme?

Evidentemente no. Más bien lo empeorará.

Aunque aquí hay que hacer una declaración. El problema real no es de “deuda”. La deuda no es sino una consecuencia. El problema real es que Occidente se ha entregado al despilfarro de la fase final de la democracia. Fase en la que las masas no pueden evitar el vivir por encima de sus posibilidades año sí año también.

Cualquier partido que se opusiera a ese incremento en el Estado del Bienestar y los déficits, de manera significativa, sería borrado del mapa democrático. Lo del Partido Popular con Aznar no fue nada significativo, sino una pequeña pausa en la construcción babilónica del fabuloso edificio de deuda construido por las democracias occidentales.

Es decir, la deuda masiva es consecuencia de los deseos del pueblo de los países avanzados. Este ha decidido quemar su capital, pues capital “quemado” es lo que obtendrá. O sea, no capital, o mejor dicho, pobreza.

Según un estudio del McKinsey Global Institute, la deuda global ha crecido en 57 billones de dólares desde el 2007, o en un 17% desde los niveles de aquel año.

En vez de reducir lo que deben, los gobiernos y economías han incrementado el peso de la deuda.

¿Creen ustedes que un yonki que no pudo devolver el dinero cuando debía 1.000 euros, podrá devolverlo cuando deba 1.200?

Lo que no funciona para un yonki, no funciona para una Pyme, gran empresa o Estado.

“As above, so below”. Ni pagará el yonki de la Gran Vía (por decir algo), ni el Estado español.

 


source: tradingeconomics.com

 

Ni Grecia pagará lo que debe, ni España, ni los Estados Unidos, ni siquiera Alemania, la cual, a pesar de lo que creemos, también debe dinero. O mejor dicho, tiene obligaciones de pago de cara al futuro con su Estado del Bienestar a las que no va a poder hacer frente a los precios actuales. Con el tiempo esto se verá claramente. Cuando sobrevenga el colapso financiero que está por venir.

De todos los sectores que más han crecido su deuda, el que más es el Estado, el cual ha pasado a deber un 165,88 % del PIB mundial, es decir, el conjunto de estados mundiales, debe mucho más del 100% del PIB.

 

4Q 20072Q 2014
Casas3340
Estados3856
Empresas3358
Financiero3745
Total (billones USD)141199

 

Eso no se va a pagar. Las gigantescas promesas de los Estados del Bienestar de los países avanzados no se van a pagar en los términos actuales. No en dólares o euros en paridad de poder de compra (P.P.P.) actuales. Dichas promesas se pagarán a la venezolana, con hiperinflación o mediante recortes masivos de gastos e “hiperdeflación”. Cualquiera de los dos caminos no será otra cosa que una severa deflación, pues incluso la salida hiperinflacionaria no será otra cosa que una máscara del monstruo destructor de la deflación. Lo más probable es que la “salida” final sea esa, pues no veo a los gobiernos de Occidente recortando un 60 o 70% los gastos en pensiones, ayudas sociales, salarios públicos, etcétera.

Los países que más se han apalancado, es decir endeudado, desde el 2007, han sido Irlanda (+- 135%*), Singapur (130%), Grecia (100%), Portugal (100%), China (80%) y España (70%).

Los que más han reducido su deuda han sido Argentina (curioso, aunque no tanto teniendo en cuenta que a Argentina no le presta nadie), Egipto, Rumanía y Arabia Saudí (+- 10%) e Israel (25%).

Prácticamente todos los países y sus economías deben hoy mucho más que hace siete años.

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Cuando uno analiza los datos fríos y se abstrae de la prensa oficial y eternamente optimista, así como las publicaciones relacionadas con las Bolsas, donde solo se habla de alzas, inversión, etcétera, entendemos claramente que no puede pasar mucho tiempo antes de que haya un colapso financiero de proporciones mayores.

 

El falso crecimiento del PIB y la Bolsa

 

Para que nos quede clara una cosa. Todo el crecimiento del PIB y de las Bolsas en los últimos siete años, ha sido financiado con emisión de deuda, lo que todo el mundo conoce como los QEs, algo que ha hecho todo el mundo desde aquel año del 2007, no solo los Estados Unidos.

El problema de esto no es solo que la deuda no ha dejado de crecer, sino, como nos recordaba Antal Fekete en sus artículos hace algunos años, la productividad de la deuda se había vuelto negativa. Es decir, al contrario que en los ochenta, cuando una unidad de deuda producía incrementos en la productividad, actualmente, nuevos incrementos de deuda, producen disminución en la productividad. Por decirlo de otra manera, ahora los gobiernos están emitiendo deuda para pagar los intereses de la deuda anterior.

Algo muy grande va a pasar por fuerza en los próximos años. El globo, además, está tan inflado que cuando estalle, nos dejará serias marcas en la cara. Y más aún teniendo en cuanta la profunda mentalidad socialista de las masas de Occidente.

 

* Datos aproximados según la tabla en el artículo de McKinsey. Los datos de los países son porcentuales de aumento en los casos que aumentaron y de descenso en los que redujeron la deuda.

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