¿Qué es el PER en Bolsa? ¿Es buena idea usarlo para invertir en acciones?

que es el per en bolsa

En este artículo te voy a explicar en qué consiste el ratio PER.

Pero lo realmente interesante es que te voy a contar si el mismo sirve para que puedas invertir mejor o no.

Sin duda se trata de uno de los ratios más conocidos y seguidos en el mundo de la inversión, y no son pocos los que se guían del mismo para tomar sus decisiones de compra.

Pero, ¿están haciendo lo correcto?

Antes de entrar en el tema vamos a ver la definición de este concepto.

¿Qué es el PER de una acción?

Primero de nada vamos a ver de dónde vienen esas letras:

PER es el diminutivo de Price Earning Ratio.

Como vemos se trata de un ratio que relaciona el precio y el beneficio.

Sencillo ¿no?

El mismo nos indica el número de veces que el beneficio de la acción está incluido en el precio.

Aquí es importante recordar que estamos hablando del beneficio neto por acción, y no el total.

Por lo tanto podemos ver que este indicador nos va a indicar si una empresa puede estar sobrevalorada o infravalorada.

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Se supone que si la empresa tiene pocos beneficios entonces va a tener un PER alto, lo que no es bueno, ya que se supone – en teoría – que una empresa ha de tener beneficios para que los mismos puedan ser repartidos en los accionistas, de una manera o de otra.

Si la empresa obtiene una cifra de beneficios alta y el precio es moderado vamos a tener un PER bajo y entonces se supone que esa empresa estaría infravalorada.

PER ratio fórmula

PER = Precio cotización/ Beneficio neto por acción

Como vemos el ratio no tiene más ciencia.

Vamos a ver un par de ejemplos.

Acción A: cotiza a 100 euros y tiene un beneficio por acción de 10 euros.

PER = 100/10 = 10

Acción B: cotiza a 100 euros y tiene un beneficio de 2 euros.

PER = 100/2 = 50

¿PER alto o bajo?

De hecho, un ejemplo así nos vale para ver la parte más lógica del PER y comprender por qué los “expertos” siempre recomiendan comprar acciones con PER bajos.

Cuando vemos unos datos así vemos una cosa clara: que a igualdad de precio la empresa A es mucho mejor que la empresa B, la que apenas puede conseguir beneficios.

Por lo tanto en un mundo perfecto en el que A y B tuvieran esos números, lo normal sería invertir en A.

Sin embargo no vivimos en un mundo ideal y podemos estar seguros que las acciones A y B son totalmente diferentes.

Lo más probable es que ambas empresas pertenezcan a sectores completamente diferentes, en cuyo caso esas diferencias en PER son totalmente normales.

Entonces ¿No sería lógico invertir en el sector de la empresa A y no en el de la B?

Después de todo A está obteniendo beneficios empresariales un 400% mayores que la A.

No necesariamente.

Puede que la empresa A tenga muchos beneficios pero puede ser que sus beneficios sean decrecientes con el tiempo, y que su sector esté maduro.

Puede ser que la empresa B esté teniendo beneficios crecientes y que su sector sea uno en crecimiento.

La utilidad del PER para la inversión en acciones

El PER es un elemento que puede ser útil a la hora de determinar la inversión en acciones.

Esto no es así cuando lo que nos interesa es la operación a corto plazo, en la cual el valor del PER es irrelevante, importando en ese caso solo la acción del precio.

Curiosamente, suele ocurrir que las mejores acciones para operar en el corto o medio plazo son aquellas con PER absolutamente sobrevalorados, o mejor aún “sin PER”, lo que en el fondo significa que esa acción está subiendo como la espuma en un comportamiento tipo burbuja. Y cuando hay una burbuja en algo, lo más interesante es montarse en el lado alcista de la misma, al menos temporalmente.

Esto no es, evidentemente, inversión.

Pero siguiendo con la inversión, aquí no vale el “comprar acciones por debajo de 12 y lograré batir al mercado” y tomarlo como que se va a cumplir siempre.

Por regla general, y según el consenso de la comunidad inversora:

  • Con un ratio de entre 0 y 10 se considera que las acciones están infravaloradas
  • Con un ratio de entre 10 y 17 se considera que las acciones están valoradas “correctamente”.
  • Con un ratio de entre 18 y 25 se considera que las acciones están sobrevaloradas o caras, o que las expectativas de crecimiento de beneficios de esa empresa son muy elevadas.
  • Con un ratio por encima de 25 podremos estar cerca de valores de burbuja, o esa acción particular tiene una estimación de crecimiento futuro impresionante.

Esto es lo que se supone que debería funcionar según la teoría.

Pero como dije, una cosa es la teoría y otra es la práctica.

PER y Bolsas mundiales

Una de las maneras en las que en teoría el PER Podría ser útil es cuando se mide el de los índices generales.

En teoría los mismos deberían tener un PER alto cuando los índices están supuestamente caros y un PER bajo cuando los índices están supuestamente baratos.

Aquí no tenemos el problema de dos empresas totalmente diferentes como pueden ser Amazon y Telefónica.

per alto o bajo
Telefónica comparada con Amazon. Sobra comentarios

Si nos dejáramos llevar por invertir en acciones con un PER bajo habríamos invertido en Telefónica durante las últimas 2 décadas y jamás invertiríamos en Amazon.

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Supongo que sabes el resultado de haber tomado una decisión así.

Como ves, invertir en PER bajos no siempre da los resultados deseados.

Los sectores bursátiles son tan diferentes que hacen que cualquier comparación de PER entre los mismos sea casi inútil.

Solo entre acciones de un mismo sector podría tener algún sentido buscar comparaciones.

Pero volviendo a los índices, el hecho es que los mismos son más uniformes ya que incluyen a todos los sectores, y aún así nos presentan retos muy complicados.

Te voy a poner un ejemplo.

per del sp500 largo plazo
PER a largo plazo del S&P500 .Gráfico cortesía de macrotrends 

Si nos fijamos en el PER a largo plazo de la bolsa americana podemos encontrar una anomalía importante.

No podemos determinar si un PER general alto o bajo es bueno para invertir porque encontramos diferentes circunstancias en diferentes mercados.

Estamos casi ante una ocurrencia aleatoria.

Por ejemplo, en octubre de 1929 el PER estaba rondando 19, lo que tampoco se supone muy caro, al menos desde estándares actuales. Sin embargo, con ese PER dio inicio el mercado bajista más terrible de la historia de Wall Street.

Tres años más tarde, con un PER de apenas 9 se llegó al fin de dicho mercado bajista, y ciertamente en esa ocasión un PER general bajo significó una oportunidad estupenda para invertir.

En los años que van desde 1929 hasta la actualidad podemos encontrar muchos episodios de mercados bajista y recesiones en los que no siempre el PER estuvo bajo.

Complicado buscar un patrón aquí.

Pero la anomalía mayor vino en el mercado bajista del 2008.

En el momento del suelo, allá por marzo del 2009, el PER estaba cotizando en más de 100.

Según las teorías del PER, jamás deberíamos invertir en una situación así.

Se supone que las empresas están o bien con pérdidas, sin beneficios o con beneficios muy bajos.

Sin duda un panorama desolador.

Pues bien, marzo del 2009 fue una de las mejores ocasiones para comprar bolsa americana en la historia, sobre todo del Nasdaq.

Es más, la crisis del 2007/8 empezó luego de varios años con el PER cayendo desde 45 hasta 17, por lo que seguro que muchos inversores se metieron en el mercado ya que las acciones estaban poniéndose “baratas”.

Como vemos, un análisis del PER de los índices bursátiles también puede ser muy interesante, y cuando menos, desconcertante.

¿Qué hacer entonces?

Ya ves que no hay fórmula mágica perfecta.

Problemas con el PER

Sería maravilloso que un solo número o dato nos sirviera para poder invertir en acciones y poder batir al mercado.

Sin embargo, desgraciadamente el PER tampoco nos va a valer como dato único para triunfar en la inversión.

Sería demasiado fácil.

Todo el mundo lo usaría, y eso mismo haría que el mismo dejaría de tener éxito.

Cierto, hay ocasiones en las que una empresa con un PER bajo presenta una gran oportunidad de compra y un futuro gran beneficio.

Pero también hay muchas otras ocasiones en las que ese PER bajo significa que el mercado está anticipando futuros descensos en los beneficios y en no pocos casos la quiebra.

Un ejemplo:

que es el indice per

DIA en 2015 tenía un PER rondando 20.

En 2016 bajó aún más, a 10 y con caída del precio de la acción lo que podría dar la sensación de buena oportunidad de comprar acciones baratas según el PER.

¿Qué pasó más tarde?

Lo que todo el mundo sabe: que el precio de DIA colapsó.

per acciones
El PER bajo de DIA no significó «barato», sino «caro»

Es decir, el que una acción esté “barata” en muchas ocasiones tiene su razón. Y es que puede que no esté barata, sino en camino de disolución.

¿Qué número usar en la cifra de beneficios?

Este es otro problema importante.

Muchos analistas usan los datos de los últimos 12 meses.

Otros se guían más por las estimaciones. Pero ya sabemos lo equivocadas que pueden estar dichas estimaciones.

Este tema de los beneficios pasados y los estimados se vuelve muy complejo cuando analizamos sectores particulares.

Por ejemplo, un sector como el minero puede tener un PER bajo y parecer atractivo pero si el precio de las materias primas está en fase bajista es probable que el año que viene los beneficios se evaporen y con ello se llegue a una situación de PER alto o inexistente, en medio de un colapso del precio de la acción.

Cada sector y acción es un mundo.

Además, tenemos los problemas de los datos extraordinarios, que al final acaban por “corromper” la uniformidad del ratio.

Otros problemas del PER

No podemos ver si tiene mucha deuda escondida o no. Puede ser que la empresa se esté comportando bien ahora, pero que la misma acumula una deuda que va a suponer un gran problema en el futuro próximo.

Algo similar ocurre desde el punto de vista de las ventas, sobre todo en empresas pequeñas, en las que las mismas reportan ganancias contables, pero no reciben el efectivo hasta pasado cierto tiempo.

Si vienen curvas imagina el problema que puede tener una empresa para cobrar ventas pasadas ya contabilizadas y que están en el PER.

En resumen:

  • El PER puede ser calculado con beneficios pasados o futuros, y además es “engañoso” en cuanto a beneficios (o pérdidas) poco comunes
  • El PER es problemático en acciones muy cíclicas o dependientes de los mercados de materias primas
  • El PER es sensible a las posibles trampas y cuestiones contables
  • El PER no tiene en cuenta la deuda de una empresa
  • El PER tiene más utilidad en acciones estables, maduras y del mismo sector

El PER como indicador más usado para la inversión en Bolsa

En un artículo publicado por CNBC, se describe como en un estudio publicado por Bank Of America Merrill Lynch se demostró que el PER era el ratio más usado por los inversores estadounidenses, con un 80% de los mismos usándolo de una u otra manera.

Dicho estudio también concluyó que el invertir en acciones con PER bajos tuvo un comportamiento peor que el mercado general desde el 2010 al 2019.

Este último punto es realmente importante.

Es más, las acciones que mejor se comportaron en estos diez años fueron las FANG, con PER extremadamente elevados pero con crecimientos de beneficios muy fuertes año tras año.

El PER y el caso de las Nifty Fifty

Viendo el caso de las FANG desde el 2010 muchos pueden pensar que esa es la mejor manera de invertir.

Si el PER y otros tipos de inversión basados en “empresas baratas” no se han comportado bien entonces habrá que buscar el estilo que mejor se ha comportado.

Ese estilo sería comprar empresas tipo FANG (Facebook, Apple, Amazon o Netflix).

Sin embargo voy a recordar un episodio de hace algunas décadas: el conocido de las Nifty Fifty, las cuáles eran las empresas dominantes de los años 60 y al llegar a los 70 tenían unas valuaciones de PER muy altas.

El PER aproximado de las mismas era:

  • Polaroid: 95
  • Baxter Labs: 70
  • Avon Products: 60
  • Disney: 70
  • McDonald´s: 85

En general, el PER de este grupo de acciones estaba cerca de 40, por un 20 del mercado general.

Al igual que las FANG y similares hoy en día, estaban con ratios elevados y esperando continuos crecimientos de ganancias.

Los expertos de la época daban por hecho que esas acciones eran el futuro.

¿Qué pasó?

Pues que en 1973 empezó un gran mercado bajista al que más tarde se sumaron grandes problemas de inflación.

Ese mercado bajista se llevó por delante a casi todas las Nifty Fifty poco a poco, en un mercado lateral inflacionario espantoso que duró hasta principios de los 80.

Polaroid llegó a caer un 91%, Xerox un 71 y Eastman Kodak terminó por desaparecer.

Todas esas empresas tecnológicas de la época parecía que iban a comerse el mundo en el futuro.

No fue así.

Por eso es importante recordar que lo que funciona en unos años no tiene por qué funcionar en otros.

¿Cómo usar el ratio PER entonces?

No hay una respuesta única o mágica.

Muchos dicen que lo que hay que hacer es usar el mismo junto con otros ratios e indicadores y análisis más profundos.

Otros dicen que no merece la pena usarlo y que para qué molestarse si podemos invertir en los índices generales, los cuáles, ya sabemos, son muy difíciles de  batir a largo plazo.

En mi opinión con el PER ocurre como con casi cualquier otro indicador bursátil.

Si nos fijamos casi todos los indicadores o estilos de inversión, “Crecimiento”, “Valor”, “Dividendos”, “PER”, “Índices”, etcétera, siempre van a tener defensores a ultranza.

Estos estilos de inversión van a comportarse mejor que otros en periodos determinados.

Por ejemplo, el PER se comporta peor del 2010 al 2019, pero las estrategias de crecimiento tuvieron un comportamiento peor del 2002 al 2009, y demás.

Esto nos dice algo: los mercados son dinámicos y no podemos esperar que los mismos se comporten de manera homogénea, ni de forma lineal ni cíclica.

Lo que valió en la década de los 70 no sirvió igual en la de los 80.

Visto así, creo que no deberíamos obsesionarnos con encontrar la poción mágica de la inversión en bolsa con un ratio para todas las circunstancias.

Una buena idea sería invertir a largo plazo con el mismo criterio, ya sea mediante índices, valor o PER.

Al final, tras 30 o 40 años de inversión los periodos buenos se compensarán con los periodos malos y es por ello que al final la inversión en índices es tan difícil de superar.

Estos índices incluyen las empresas con PER bajo y alto, con buenos y con malos dividendos, y al final se hace una “media” que tras décadas termina por ser una inversión muy eficiente.

Dicho esto, esto no quita mérito a los mejores analistas del mercado que mediante lecturas extremadamente complejas de los datos son capaces de obtener unas ganancias mayores a largo plazo.

Sin embargo, hay una cosa importante que debemos entender: estos grandes inversores basan buena parte de sus decisiones en datos “cualitativos”.

Un ejemplo de ello es Warren Buffett, quien por cierto, en su reporte anual de Berkshire (accede al mismo aquí) del 2000 dijo algo así:

“Medidores comunes como la rentabilidad por dividendo, el PER, valor contable o tasas de crecimiento, tienen nada en común con la valuación, excepto por el hecho de que dichos datos nos dan pistas y un cierto enfoque temporal sobre los flujos de caja del negocio”.

Es decir, que para llegar a analizar empresas bursátiles y pensar que con ello vamos a batir el mercado, vamos a tener que hacer análisis más profundos.

En definitiva, que es bueno saber en qué consiste el PER, pero vas a tener que estudiar más a fondo la Bolsa si quieres tomar decisiones más acertadas.