¿Empresas a las que les gusta la victoria de Sánchez?

Parece ser que hay un grupo de empresas que han celebrado por todo lo grande que Pedro Sánchez y su gobierno de 22 partidos – parece más bien un partido de fútbol – hayan ganado las elecciones y ya empiecen a prometer cambios en la dirección económica del país.

Se acabó la época de austeridad, o al menos esas son las intenciones del nuevo gobierno.

¿Qué quiere decir esto desde un punto de vista económico?

Pues que este gobierno va a apostar por tirar del gasto público y por crear nuevos impuestos y subir los actuales (suerte con eso).

Como es un gobierno cuyo propósito fundamental es subir el gasto a toda costa entonces comprenderemos que desde un punto de vista bursátil esto debería ser bueno para empresas que dependan fuertemente de mayor número de contratos públicos.

¿Qué empresas son esas?

Pues, en España a todos los sectores les gusta cuando hay expansión en el gasto público, aunque a unos más que otros.

A ningún sector le gusta que le suban los impuestos, ni que creen impuestos nuevos, pero curiosamente las subidas de impuestos de Sánchez o la mayoría de los gobiernos suelen ir dirigidos contra lo que queda de clase media y poco suelen afectar a las blue-chips.

Lo poco que estas subidas de impuestos afectan a las blue-chips, es compensado con el incremento masivo esperado en nueva demanda que aparezca de la nada.

Por lo que estamos viendo estos últimos días en la bolsa española, son las empresas constructoras las que más alegres están por la victoria del despilfarrador de Madrid.

victoria psoe
En Ferrovial están contentos con las promesas de gasto público

Entre estas, Acciona y Ferrovial, que encabezan a la bolsa española en los últimos días y que ya se estarán frotando las manos con los nuevos contratos que esperarán recibir en un futuro próximo.

Sin embargo, antes tendrán que esperar a que este gobierno se ponga de acuerdo para aprobar tales o cuales medidas, primer obstáculo a la carrera por el dispendio que se ha prometido desde Moncloa.

El segundo obstáculo son los “vigilantes” de Bruselas y del BCE, que van a estar pendientes de los sucesos en la región del sur de Europa.

Se les abren dos frentes de golpe en la ribera sur de la Unión, con los díscolos de Italia, que amenazan con romper la anterior, y los amantes del dispendio en España, que amenazan con volver a llevar al déficit a cifras incómodas para los halcones europeos.

Lo que está claro es que de poder aprobar parte de sus planes, el PSOE y sus aliados van a incrementar el gasto en todos los sectores, sobre todo el social.

Ese incremento del gasto producirá un aumento de la demanda agregada nacional a corto plazo, pero tal aumento no será tan claro dependiendo de las partidas que el gobierno logre aumentar.

Si la salida por la que opta es la de subir impuestos de manera significativa, entonces se va a dar un estampido contra la realidad, porque la paupérrima economía española, que a malas penas aguanta un 17% de paro tras varios años de crecimiento, no está para un aumento de la presión fiscal, sin que su tejido empresarial de pequeña empresa se resienta de manera muy fuerte.

¿Tirará Sánchez de impuestos o deuda, o de ambos?

El PSOE y sus aliados pueden intentar subir los impuestos, sin duda, pero dicha subida significará menos inversión privada en el sector nacional, con lo que a medio plazo que se olviden de subir su gasto fiscal.

Es decir, en las circunstancias actuales no veo al rodillo de la economía tan fuerte como para soportar subidas de impuestos de ningún tipo.

Estos no son los años de la burbuja, o los 90, aunque supongo que en el PSOE tendrán esperanza de que la economía europea y mundial vaya tan bien que la demanda exterior tire del carro de sus subidas de impuestos y aumento de regulaciones – buena suerte con eso.

La gran esperanza del PSOE supongo que va – como casi siempre con los partidos que gobiernan – por el lado de la deuda, es decir, de poder meter más deuda en el mercado y con ello lograr sacar sus “programas económicos milagrosos”.

Me da que por ahí lo van a tener un poco complicado.

Si nos damos cuenta, el desenlace de la crisis anterior ha significado gobiernos casi al unísono de los conservadores en Europa, cosa que parece que estuviera casi calculada.

Años de austeridad en Europa

Alemania, Francia, Reino Unido, España, etcétera, llevan muchos años con gobiernos austeros (aquí austero significa no recortar, sino no aumentar el gasto).

Esto tiene una razón.

Al BCE y la “élite europea” les interesa que sea ese el tipo de gobierno en estos tiempos, porque obviamente, en caso de tener gobiernos más díscolos habría una especie de paradoja, de anomalías en el devenir político-económico.

Ni conservadores ni socialistas pueden permitirse el tirar de deuda como antes en estos años, no porque no quieran, sino porque no pueden, o al menos no en la manera que gustaban en tiempos de antaño, en tiempos del Jauja.

Por eso, un gobierno como el socialista en España ahora es realmente interesante, y en cierto modo marca un antes y un después en el panorama político europeo de los últimos años.

Curiosamente, el caso que llevó la contraria en Europa estos últimos 5 años, Italia, es el que cambia un partido socialista por una coalición de lo más extraña. De hecho, Italia nos muestra un delante de lo que puede suceder con el gobierno de Sánchez. Este es el país europeo importante con el peor comportamiento del desempleo en los últimos 5 años, sin duda. ¿Por qué? Pues porque con la deuda actual, este tipo de gobiernos ya no tiene casi margen de maniobra.

¿Qué pasará con Pedro Sánchez?

Pues creo que será un querer y no poder.

Primero, el tema de la marabunta de partidos para ponerse de acuerdo.

Y segundo, y más importante, la barrera casi insuperable de los halcones del BCE que no van a permitir – ¿O sí? – que España tenga el privilegio de aumentar sus créditos por encima de lo que las condiciones señalan.

No obstante, a pesar de todo, lo que está claro es que Sánches, y sus aliados podemitas van a poner toda la carne en el asador para aumentar el gasto público e impuestos, crear nuevas regulaciones e intentar tirar de la deuda.

Algo van a poder hacer, sin duda, pero como el obstáculo del crédito es tan grande, creo que los que van a pagar el plato son otros. Y entre esos otros hay que incluir al eternamente moribundo mercado laboral español y sus parados, el cual creo que va a sufrir más de lo debido con este gobierno.

¿Quién sabe? Igual tienen hasta suerte y la economía crece tanto por inercia que logran hasta descender el paro.

Pero si de verdad quieren aumentar gastos sociales me da que van a tener que tirar de aumentos de fiscalidad.

De cualquier manera se presenta una época interesante en la política económica española.

Veremos cómo van respondiendo los mercados.

Veremos si al final estas constructoras pueden conseguir que este gobierno les dé parte significativa en el nuevo reparto de la teta estatal.

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