¿Es fácil batir al IBEX35 o SP 500 a largo plazo?

Uno de los aspectos más criticados en el mundo de la inversión a largo plazo en índices, la estrategia tan popularizada por Burton Malkiel en el pasado, es el hecho de que esos índices, o al menos la mayoría de estos, cambian sus componentes bastante a menudo, lo cual es cierto: el SP500 cambia una media de 20 valores todos los años.

Es decir, saca los 20 valores que más capitalización pierden y añade otros 20 que han ganado más capitalización – recordemos que no todos los años son 20, sino que es una “media”.

Evidentemente, esto tiene dos graves problemas, uno de los cuales es aducido por los defensores de la construcción de carteras siguiendo otros métodos, sobre todo aquellos que defienden la construcción de carteras de dividendos.

Como todo el mundo de la inversión sabe, replicar el rendimiento a largo plazo de los grandes índices, como el SP500, DAX30 o IBEX35 es el indicador sobre el que se guían todas las estrategias de inversión.

También todo el mundo sabe que la gran mayoría de los fondos de inversión no logran superar el rendimiento del SP500 en periodos que van más allá de veinte años.

Por lo tanto, superar a uno de esos índices se ha convertido en el objetivo de todo inversor, hedge fund manager, gestor de fondos, trader, etcétera.

Por lo tanto, la búsqueda de estrategias que logren batir al SP500 o IBEX es interminable.

De eso va el juego, de intentar superar a los “demás”, y en este caso esos “demás”, es el índice, el cual puede ser más o menos replicado sin complicaciones comprando los aburridos ETFs particulares, los cuales tendrán costes de gestión bastante moderados y asumibles.

Batir al mercado

Una de las dos grandes quejas que tiene la inversión en índices por capitalización es el hecho, antes nombrado de que todos los años se van produciendo salidas y entradas de acciones, con lo que tenemos un coste extra de transacción e ineficiencias que añadir al sistema.

Pero el principal problema, o crítica radica en un hecho bastante cierto: y es que los índices tienden a añadir muchas acciones que están cerca de su fase de madurez en crecimiento y que poco después de ser incluidas son sacadas, justo cuando las mismas han tenido comportamientos terribles.

En particular, tenemos los casos de Gamesa, Colonial y Bankia, muy bien explicados en un artículo del interesante blog invertirbolsaydinero, donde el autor nos comenta, acertadamente, que añadir esas inversiones en el momento de inclusión en el índice, y sacarlas en su exclusión, fue una decisión terrible, que llevó a grandes pérdidas.

No obstante, no deberíamos apresurarnos mucho a la hora de enterrar a una estrategia de inversión en índices.

Visto así, parecería que todas las nuevas empresas añadidas a cualquier índice lo harían en un momento con precios altos, y que por lo tanto, casi todas tenderían a salir más tarde a precios más bajos.

Vamos, que estaríamos haciendo el tan criticado “comprar en el tope y vender el suelo”. Lo cual fue cierto en los casos comentado.

Recordemos que Bankia perdió un 90% desde su entrada hasta su salida del IBEX.

Empresas que salen y entran de los índices de capitalización

El problema de un análisis así es que solo tiene en cuenta los casos “perdedores”, y de esos siempre habrá muchos en todos los índices. Por ejemplo, en el caso del SP500, unos 20 al año.

¿Pero qué ocurre con los casos ganadores?

Bien, ahí es donde está la clave de que los índices suban a largo plazo.

Está claro que si todos los casos fueran como el de Bankia, la tendencia de un índice sería ir a cero, pero lo cierto es que por algunas Bankias, tenemos otras Inditex, o mejor aún, Apples y Amazons, que son las empresas que al final impulsan a los índices a igualar la mayoría de carteras que intentan competir con ellos.

No todas las acciones salen del índice. Otras se quedan para batir a la mayoría. Al final, unas se "compensan" con otras.
No todas las acciones salen del índice. Otras se quedan para batir a la mayoría. Al final, unas se “compensan” con otras.

Por ejemplo, Amazon se unió al SP500 en el año 2005, y diez años más tarde su precio se multiplicó por diez.

Un retorno así supera con creces muchas de las salidas que ha tenido el índice desde ese año.

Nótese que los inversores del SP500 no participaron en los años locos de la burbuja del Nasdaq con esta acción, sino años más tarde.

El caso de Apple es también llamativo.

Esta empresa se unió al índice en 1982, hace ya mucho tiempo, pero la misma nunca salió del índice, creciendo de tal manera que hace poco representaba más de un 20% del valor total de la capitalización del SP500.

Ahí es nada.

Es decir, que los inversores en el SP500 perderían mucho dinero en esas empresas que entran y salen, pero ganarían cantidades abrumadores manteniendo las empresas ganadores, como Apple. Unas acciones las mantendrían dos años y otras cuarenta.

Viendo esto último nos viene algo a la cabeza rápidamente, y es el hecho de que índices como el SP500 pueden estar sobre-representados por acciones individuales como Apple, lo cual es cierto, y con ello nuestra diversificación estaría en un riesgo parcial.

Es posible que las 10 principales acciones del índice representen la mitad del peso del mismo. Pero todas las estrategias tienen sus “peros”, y la de inversión en índices no es una excepción.

Comentando esto nos viene otra cosa a la cabeza.

Hay que notar que las empresas que salen y entran en los índices suelen ser las que tienen una participación menor en los mismos, con lo que las pérdidas producidas por las mismas no son de una magnitud especialmente significativa.

Entrada IBEX 35

Es decir, las empresas que entran no van a tener un gran peso. Supongamos que una empresa entra en el IBEX. Esta no va a tener la 1/35 parte en el peso del mismo.

Más bien deberíamos esperar un valor bastante menor de 1/100, ya que las cinco o seis principales empresas del IBEX sean las que llevan el peso del mismo, lo mismo que pasa en cualquier otro índice similar.

Por ejemplo, a día de hoy, la capitalización del Santander es más de 60 veces superior a la de Indra. Por eso, que Indra pierda el 60% y salga del IBEX no debería ser un gran problema para una estrategia de “index following”.

Con esto que he intentado explicar no quiero decir que la inversión en índices sea la mejor cosa del mundo ni que la inversión en dividendos u otras sean malas.

Solo he querido poner otro punto de vista en el que se vean todas las opciones de la inversión en índices. La misma tiene sus problemas y sus ventajas.

Así como las estrategias de acciones de dividendos tienen los suyos.

Ambas son estrategias muy buenas de inversión a largo plazo. L

os inversores tendrán que elegir según sus preferencias. ¿Quieren más ganancias en capital o en dividendos? ¿Acciones de crecimiento o conservadoras?

Las opciones son varias. Pero al final, pocos serán los que logren batir al SP500 o IBEX35 a largo plazo. Parece fácil pero no lo es. Algunas estrategias de crecimientos de dividendos pueden hacerlo y otras no. Otras estrategias de invertir en acciones según el mismo peso de cartera pueden hacerlo y otras no.

Lo importante en todo esto es mantener una visión a largo plazo y no obsesionarse si una estrategia gana algo más o menos que el IBEX.

Lo principal es mantener una diversificación adecuada e intentar no hacer muchos cambios de cartera. Cuanto menos “turnover” y más pasiva sea nuestra cartera mejor para nosotros.

Y recordemos que una buena estrategia de inversión a largo plazo también dependerá de cuando empecemos a invertir. No todas las estrategias son adecuadas para todos los momentos.

En particular, hay momentos en la historia, en los que mejor haríamos en mantener una porción importante de nuestra cartera en efectivo y otros activos “seguros”.