¿Es la victoria de Obrador buena para la bolsa o el peso mexicano?

¿Crees que es el momento adecuado para invertir en Mexico y su bolsa de valores tras la Victoria de Lopez Obrador?

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Según un artículo de Reuters de hace unos días, algunos inversores institucionales están esperanzados de que el líder mexicano vire al centro y el país siga siendo atractivo de cara a la inversión internacional. Por ejemplo, estrategas del fondo Bulltick Capital, basado en Miami, así lo creen.

Según el clima general del mercado México tiene una estructura de producción bastante diversificada y no depende en exceso de los mercados de capitales exteriores.

El hecho es que México tiene una industria bastante fuerte, con fuerte presencia en los sectores del automóvil y sobre todo petrolero.

Los últimos años se han caracterizado por una estabilidad institucional que ha sido clave para que la economía no esté haciendo aguas. Cierto que el crecimiento no ha sido espectacular pero el paro rondando el 3%, una deuda no excesiva, comparada con el Primer Mundo, y fuertes inversiones del exterior, sobre todo en petróleo y gas, han hecho que a pesar de todo, México se mantenga más o menos firme y muy lejos de casos como el venezolano o el argentino.

Si a estos últimos datos les unimos que el rendimiento del bono a 10 años está por encima del 7% y que la inflación no llega al 5 (ambos datos están en torno al 4% en la tendencia a largo plazo), no sería de extrañar un interés bastante grande por invertir en tierras y papeles financieros mexicanos.

Pero antes de seguir voy a recordar que López Obrador es un el líder de una formación de izquierda de corte tirando a radical, no muy alejada de lo que sería Podemos en España o de la ideología de Corbyn en Inglaterra, del que es muy buen amigo.

¿Será buena idea invertir en México con la victoria de un partido de izquierdas radical?

En principio Obrador dice que sí, que su partido no va a perseguir políticas radicales de izquierdas y que su objetivo máximo es acabar con la corrupción y la violencia. Promesas con mucho peso y loables, desde luego. Pero ya sabemos que en el terreno de la política, una cosa son las palabras y otra los hechos.

Los hechos son lo que importa, finalmente, aunque la gente tenga memoria muy corta y nunca se acuerde de los mismos, ni siquiera cuando los tiene delante de las narices.

Por ejemplo, todo el mundo sabe que Venezuela es un desastre social y económico desde hace más de 15 años y sin embargo mucha gente sigue creyendo que aplicando políticas similares en cada país se puede conseguir la utopía que Hugo Sánchez no pudo conseguir.

¿Será López Obrador un utópico o no?

La cuestión está en saber si el mismo va a cumplir con su promesa de mantener las cuentas en orden o de si va a dar rienda suelta a sus delirios socialistas con un aumento significativo en el gasto social y las regulaciones.

La bolsa mexicana no está pasando su mejor época

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A pesar de lo que pueda parecer si vemos el gráfico del IPC de México a largo plazo, la bolsa de ese país está teniendo unos años bastante complicados, cosa que podemos ver cuando analizamos el gráfico del MSCI México, de la bolsa mexicana cotizada en dólares. Ahí vemos como el supuesto mercado alcista de ese mercado se queda en un terrible mercado bajista de más de 4 años que ha estado moviéndose de forma lateral a la baja.

La clave del pobre rendimiento de la bolsa mexicana en dólares está en el pobre comportamiento del peso mexicano, que no es sino un reflejo de la política monetaria y económica resumida de todo el Estado mexicano.

¿Por qué va tan mal el peso mexicano?

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Hay que reconocer que este es un tema común a toda la región de Latinoamérica, con casi todas las divisas perdiendo terreno de manera constante con las del Primer Mundo. El caso mexicano no es diferente, pero al menos no es una de las divisas en caída libre como el peso argentino o el caso del bolívar, si es que a eso lo podemos llamar divisa ya.

Una de las claves para entender el problema que asola a la economía mexicana, y a muchas otras, es viendo el balance comercial del país en los últimos 30 años.

Si hacemos la media del gráfico podemos ver como el mismo está en una tendencia negativa. Esto es: México es un país con déficit comercial estructural. Es decir, importa más de lo que exporta.

El país va empeorando su balance comercial, algo paralelo a la destrucción de su divisa, el peso. Gráfico cortesía de tradingeconomics.

¿Cómo es posible que el país importe más de lo que exporta si el peso mexicano ha caído más de un 90% con respecto al dólar en el periodo?

Es decir, el dólar se ha multiplicado por 10 con respecto al peso mexicano y el país del sur tiene un balance comercial que ha empeorado progresivamente?

¿No choca esto contra toda la lógica de los pseudo-economistas estatales y políticos que siempre defienden una divisa débil para “fomentar las exportaciones”?

Como siempre, la realidad nos enseña que los países con divisas más fuertes, Suiza, Japón, Alemania o los Estados Unidos, son los más prósperos.

Sin embargo, los políticos del mundo odian las divisas fuertes. Por algo será. De hecho es una confesión del verdadero carácter de su profesión: dilapidadores de capital.

Entonces, ¿qué podemos esperar del peso y la bolsa mexicana con el gobierno de López Obrador?

Pues yo aquí veo dos escenarios.

Uno, que el mismo se atienda a razones y no haga demasiadas locuras fiscales, con lo que el peso y la bolsa no tendrían porqué colapsar por completo.

Dos, que el mismo se entregue a incrementar las políticas de gasto social y que el Estado mexicano empiece a hacer aguas fiscalmente, con huídas masivas de inversiones y una caída en picado del peso y de la bolsa cotizada en dólares (la bolsa nacional podría incluso subir nominalmente, como la venezolana).

¿Razones para pensar que Obrador puede tomar las decisiones equivocadas?

Pues si vemos diez de las promesas que hizo este antes de ser elegido, creo que hay motivo para preocuparse.

De todas las promesas hay dos que me llaman bastante la atención y que ya nos dicen por donde pueden ir los tiros de este gobierno mexicano.

La primera es la de doblar las pensiones.

Bien, supongo que con dicha promesa agarraría una buena parte del pastel del voto de los jubilados.

Ahora bien, esto no cuadra mucho con la declaración de intenciones de no subir impuestos y cuadrar las cuentas fiscales.

Doblar buena parte de la partida para jubilación sin que ello tenga repercusiones en la contabilidad nacional es una quimera que solo los idiotas pueden creer.

La segunda promesa, una de la que creo que no se hable mucho es la de “rescatar el campo”, y según leí en el periódico milenio.com, lo que quiere hacer es dar prioridad a los indígenas para impulsar la vida agrícola del país, y la perla final: aplicar precios máximos para los productos agrícolas.

Lo de dar prioridad a los indígenas ya va sonando a un ataque frontal contra muchos de los actuales propietarios de producciones en el sentido de que todo el que no es indígena va a ser “castigado” y el indígena va a ser “favorecido”. Esta medida es todo menos atractiva a la hora de generar inversiones de ningún tipo. Al contrario, si quisiera fortalecer el sector agrícola nacional tendría que haber prometido desregular el mismo y no hacer nada. Así de sencillo.

En cuanto a la “perla”, lo de poner precios máximos, aquí ya se saca la careta y nos demuestra el verdadero carácter “analfabeto” del mismo, aunque es imposible que sea tan iluso, porque es bien sabido lo que ha pasado con los dos países con más “precios máximos” de las últimas décadas: Venezuela y Argentina.

¿Hasta qué punto llevará dichas medidas?

No lo sé, pero solo la declaración de intenciones da bastante miedo.

Si a esto le añadimos las promesas infantiles de no tener que subir impuestos o crear más deuda porque los gastos se financiarán con el dinero “ahorrado” por disminuir la corrupción, entonces ya es para echarse a correr. De hecho, con un gobierno lleno de izquierdistas radicales como este, lo que podemos esperar de la corrupción es que crezca, y bastante además, al estilo compadre.

Espero equivocarme y que este político no acabe siendo un desastre para la economía mexicana, pero por si acaso creo que hoy en día ni invertiría en bolsa mexicana, ni mucho menos en el peso y probablemente tampoco en bonos de ese país, aunque este último caso habría que mirarlo más detalladamente, por supuesto.

Saludos y buen trading.

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