Especulación, trading e inversión en bonos

¿Cuál es el instrumento de trading más aburrido de los mercados mundiales?

Probablemente el trading de bonos. Aunque lo cierto es que los mercados de bonos más conocidos del mundo, los alemanes y los americanos son de los más negociados en los mercados de futuros. Pero más allá de ahí, los bonos no gozan de mucha simpatía en la comunidad de traders e inversores minoristas.

La gente busca emociones más fuertes: especulación en acciones, warrants, forex, opciones tradicionales y opciones binarias.

Raramente veremos a los traders minoristas hacer operaciones con los bonos, aunque últimamente es bastante común que los market makers de todos los mercados minoristas incluyan bonos en sus instrumentos.

Invertir en bonos

Lo cierto es que invertir en bonos parece lo más aburrido del mundo, siempre y cuando no sea en bonos de países bananeros como Venezuela, Argentina y similares; o de otros países supuestamente avanzados como Grecia o Portugal (¿Próximamente España también?), dónde la especulación reciente en bonos presenta muchas posibilidades (y riesgos).

Lo que sí parece aburrido es invertir en Bunds o TNX. ¿Quién quiere invertir o especular ahí? Instrumentos de lo más aburrido, con rentabilidades por interés patéticas y que apenas se mueven.

Todo el mundo sueña con comprar la acción que se apreciará un 500% los próximos 2 años, o comprar el EURUSD con un apalancamiento de 100:1 para triplicar su cuenta en semanas haciendo trading intradía.

Pero la verdad es que la gente que tiene dinero en el mundo piensa otra cosa diferente a la mayoría de los traders minoristas.

¿Será esa una de las razones por la que esa gente tiene tanto dinero?

Bonos inversión

Siempre recuerdo los libros de Kostolany y sus interesantes anécdotas.

Una de las mejores era en la que nos hablaba de una de sus mejores especulaciones de siempre, sino la mejor, la cual fue, curiosamente, en bonos; y es que este era uno de los instrumentos favoritos de André para especular. Instrumento, que a pesar de lo que parece, ofrece grandes posibilidades, sobre todo en momentos de máximo estrés, cuando los bonos cotizan a precios especialmente bajos o altos.

En aquella ocasión Kostolany compró bonos alemanes a 250 francos, justo después del final de la Segunda Guerra Mundial, cuando Alemania estaba totalmente aniquilada. O sea, una Guerra Mundial contra la Unión Soviética y los Estados Unidos, y con ambos países invadiendo tu país con todo lo que tenían.

¿Cómo creen que quedó Alemania?

Nadie daba un duro por Alemania en esas circunstancias, y más teniendo en cuenta que la misma iba a ser ocupada por ejércitos extranjeros por lo que parecía una eternidad.

Pues bien, años más tarde Kostolany pudo vender esos bonos a 35.000 francos, en una operación espectacular. Para ello se valió de su olfato y de su conocimiento, por decir así, histórico, de que aquellos bonos respaldados por el gobierno alemán eran un regalo.

Inversión en bonos del Estado

Situaciones similares podremos encontrar en muchos otros países en guerra o tras finalizar las mismas, en medio de procesos hiperinflacionarios, etcétera.

En esas circunstancias, los bonos, bolas, y activos de esos países cotizan a céntimos de años anteriores.

La gente da por hecho de que invertir en esas ocasiones es perder el dinero, nadie da un céntimo.

Pueden ocurrir dos cosas, o bien termina la crisis y se produce un cambio de suerte brutal y se gana mucho dinero, o bien el país decide transitar por el camino de algún sueño totalitario como Cuba o Corea del Norte. En casos así, no se podrá recuperar esa inversión en bonos posiblemente nunca.

Las apuestas en situaciones dramáticas también tienen sus riesgos.

Por ejemplo, si pensamos que Venezuela va a dar un cambio radical en los próximos años, quizá sería buena idea comprar bonos bolivarianos que rentan a cifras espectaculares.

Pero hay que tener dos cojones para hacer eso, pues también es posible que dicho país transite definitivamente hacia el comunismo soviético, en cuyo caso las apuestas en bonos u otros activos quedarían “congeladas”.

Trading de bonos con futuros

Como dije antes, en el trading de futuros, los bonos sí que tienen una gran fama, y muchos de los más conocidos especuladores de todos los tiempos fueron traders de bonos como Paul Rotter, Gary Bielfeldt, Brian Gelber; aunque en la mayoría de estos casos fue realizando más bien actividades de market maker que de trader.

Trader al más puro estilo era Gary Bielfeldt, el cual hizo una gran fortuna operando la tendencia alcista del bono americano por muchos años hasta que se encontró mercados laterales por unos años que destrozaron su cuenta.

Inversión a largo plazo en bonos

Aquí es donde está la parte más aburrida de esta inversión. Por la misma solo se interesa la gente que tiene mucho dinero.

¿Estarán equivocados?

Si nos fijamos en cual es el mayor gestor de fondos privados del mundo, el cual tiene el mayor fondo de inversiones, PIMCO, podemos estar seguros que el dinero de verdad tiene una tendencia a ir invirtiendo en bonos desde hace, ya, bastante tiempo.

Después de todo, los bonos de 30 años americanos comprados hace 25, 20 y 15 años en cartera dan unas rentabilidades por cupón del 9, 8, 7%.

El camino hacia los tipos cero es un mercado alcista en bonos brutal
El camino hacia los tipos cero es un mercado alcista en bonos brutal

¿Quién paga tan bien con la seguridad que te dan esos instrumentos?

Nadie.

¿Por qué tanta gente con tanto dinero invierte en estos instrumentos?

Por seguridad y por un cupón recurrente.

Como invertir en bonos

Las grandes ganancias en bolsa son una fantasía.

El que quiera más ganancia tendrá que ir a los mercados de acciones, pero que tampoco espere ganar mucho. Los grandes pueden ganar de un 15 a un 25% anual medio, como Buffett. Pero esos casos son más excepciones que la regla.

Lo que ocurre es que los mercados de bonos no son solo más “seguros” que los de acciones, sino más grandes.

Sin lugar a dudas, los mercados más grandes del mundo, lo cual nos explica un poco cual es el destino de nuestro ciclo capitalista, el cual no es otra cosa que un ciclo de deuda. Y un ciclo de deuda no termina de otra manera que con la servidumbre de la misma. Servidumbre que eventualmente será hacia el Estado: el mayor emisor de bonos del mundo. Esta es otra de las maneras de “explicar” de manera intuitiva el largo pero constante camino al socialismo.

Alguien que nos recuerda la importancia y magnitud de los mercados de bonos constantemente, es Antal Fekete, el que conoce bien los mecanismos por los cuales se mueve la economía mundial.

El mismo no deja de repetir que “la diversión real está en el mercado de bonos”, y no solo por las “ganancias” en cupones, sino por las ganancias en capital. Ganancias de capital producidas por la incesante y predecible marcha de los tipos de interés hacia el agujero negro del cero; de la nada.

En esas condiciones, los especuladores saben lo que tienen que hacer: comprar bonos.

Esta es una apuesta segura, ya que la FED y otros bancos centrales amigos no dejarán de comprar bonos de manera consecutiva. La demanda está garantizada. Simplemente vayamos a la fiesta. Hay bebida para todos.

Y es que la FED, el BCE o el BOJ no “tienen” otra alternativa que comprar más y más bonos.

Eso es, en cierto modo, lo que nos indica lo que la sociedad demanda.

Por decirlo así, los bancos centrales no hacen sino proporcionar lo que la sociedad quiere: más socialismo, el cual solo puede ser mantenido mediante la emisión de deuda.

Deuda que poco a poco va comiendo el capital de la sociedad. Pero esto es un proceso del que ni uno entre un millón de hombres se da cuenta, como diría de manera parecida Keynes hablando de la inflación.

De momento, el ascenso de los bonos a los cielos parece no tener fin.

Al igual que las acciones, los bonos llevan un mercado alcista (bajista en tipos de interés) de 300 años.

La gente piensa que ambos mercados van a ser eternos, pero, como por ejemplo, nos enseñan Homer and Sylla, a “cada cerdo le llega su San Martín”. Algún día la tendencia alcista de ambos mercados terminará.

Pero esa es otra historia.