¿Estamos ante una nueva gran crisis de los mercados emergentes?

Eso que ves ahí no es una criptomoneda sino el tipo de interés a 2 años del bono venezolano. Aunque no creo que Venezuela sea precisamente un ejemplo de “economía emergente”. Más bien estamos ante un caso de “economía regresiva”

Según Jim Rickards, en uno de sus últimos artículos, ya hemos comenzado siguiente gran crisis de los mercados emergentes, después de las grandes crisis de los años 80 en Latinoamérica y de 1998 en Asia y Rusia, con el episodio del LTCM por medio.

Lo cierto es que últimamente parece que han aumentado las noticias de problemas en diferentes países, sobre todo Argentina, Turquía, Brasil o Venezuela, aunque este último caso lleva en problemas “perpetuos desde hace ya muchos años.

El caso venezolano es especial porque hace poco ha ocurrido un impago en los intereses de algunos bonos lo que ha llevado a comenzar el litigio con los inversores internacionales, que por supuesto, no están dispuestos a perder el dinero.

Este último impago del gobierno venezolano nos puede estar indicando que los problemas están alcanzando ya cotas insostenibles.

Todo esto es bastante inaudito en un escenario donde el precio del petróleo ha subido un 100% en los últimos dos años lo que se supone que debería haber supuesto una ayuda muy importante al gobierno venezolano, que no paraba de mencionar los bajos precios del petróleo como otra de las causas que hacían que la economía estuviera tan mal.

Bien, el precio ha subido de 35 a 70 dólares y aún así la cosa no despega.

No solo que no despega sino que empiezan a hacer impagos en sus obligaciones internacionales.

El otro gobierno adalidad – aunque no tanto – de políticas radicales y populistas como controles de precios, Artentina, también está en el ojo del huracán y ha recibido un crédito de emergencia de 50 mil millones del IMF.

¿Qué curioso no?

Que los dos gobiernos sudamericanos más escorados a la izquierda con las medidas más populistas en la economía de los últimos diez años sean los que más estén dando que hablar en el circo de “economías en desarrollo”, término este último realmente engañoso, pues Caracas y Buenos Aires eran Primer Mundo hace 100 años, al menos en términos de renta. O sea, quieren decir, economías que están intentando volver a ser desarrolladas, después de haber fallada estrepitosamente.

Otro de los países que está dando que hablar es Turquía, con la caída brutal de la lira y con serios problemas en cuanto a déficit y financiación a corto plazo; y eso que su deuda gubernamental no llega al 30% del PIB.

Y también tenemos a Brasil, con sus escándalos con Petrobras y múltiples problemas sociales, con severas huelgas y con los tipos de interés cayendo casi como si fuera una economía desarrollada. Los mismos están todavía en el 6%, pero la tendencia a largo plazo es clara: a la baja.

Crisis mercados emergentes
Cortesía de tradingeconomics

Bueno, según Rickards, estos países están empezando a sufrir mucho por sus préstamos en dólares y por la incapacidad de poder sostener sus importaciones en caso de un shock externo que hiciese colapsar sus exportaciones, como podría ser una pequeña recesión en las economías desarrolladas.

Lo cierto es que el riesgo de impago está ahí. Es más, ya vemos a Venezuela y Argentina tonteando con acreedores internaciones y FMI. De ahí a una quiebra en toda regla no va mucho.

El fenómeno es claro.

En Venezuela tenemos al gobierno con políticas económicas de corte comunista. Con ello no es de extrañar que la economía lleve años colapsando.

Ya nadie en su sano juicio compra bonos emitidos en bolívares.

Maduro tiene que financiarse en dólares.

Al final pasa lo que pasa y esos bonos en dólares se vuelven una losa insostenible para el gobierno venezolano que ve como sus reservas se secan constantemente con una divisa nacional que vale poco más que su valor en papel.

¿Quiere decir que esos inversores internacionales son tontos?

No tiene porqué. Al contrario, los mismos esperan que en las negociaciones el gobierno venezolano tendrá que dar el brazo a torcer y pagarles lo debido, aunque sea hipotecando los bienes de Venezuela.

El caso argentino sin llegar a tal extremo es parecido, aunque en el mismo hay más inversiones internacionales intentando cazar los altos tipos que pagan los activos de ese país. El problema es que si el peso se va de las manos, entonces dichos inversores han de salir huyendo, con la salida masiva de dólares y venta de pesos, en un proceso que se refuerza constantemente.

¿La fortaleza del dólar tiene la culpa de la crisis de los países emergentes?

No, evidentemente si no fuera el dólar sería otra divisa de algún otro país hegemónico.

El problema no radica en que el dólar esté muy fuerte por las políticas de Trump, sino en el hecho de que las divisas de esos países emergentes estén muy débiles.

¿Pero y por qué están tan débiles?

Pues porque esos gobiernos tienen políticas muy agresivas contra la propiedad privada y la inversión, tanto nacional como internacional.

Con ese panorama no hay que hacer muchas cábalas para darse cuenta de que si el interés inversor en un país tiende a cero, eso quiere decir que su divisa también.

Es algo muy sencillo de comprender pero que los analfabetos socialistas de todo tipo jamás pueden ver porque no piensan con la cabeza sino con el corazón.

¿Habrá empezado entonces la siguiente gran crisis de las economías emergentes?

Si Rickards tiene razón ya lo empezaremos a ver poco a poco durante este y el siguiente año.

Me pregunto cuál será el siguiente país en quebrar.

¿Será una economía emergente, o será alguno de los países avanzados de la UE, como Italia, España o Portugal?

Por ahora parece que la cosa se decanta más porque sea un “país emergente” como Argentina o Venezuela.

Lo que sí está claro es que no vamos a estar eternamente esperando por una crisis. Probablemente no solo será una crisis en los países emergentes, sino en todo el mundo; creo que nada menos que una crisis de crédito global, en la que los estados estarán al pie del cañón, como protagonistas de la misma.

Deja un comentario