¿Cómo funciona la Bolsa de Valores?

La Bolsa de valores es donde tienen lugar las transacciones entre los que compramos y vendemos títulos financieros de las empresas.

Bolsa de Madrid
Bolsa de Madrid

A pesar de que el nombre Bolsa lo asociamos con las acciones de las empresas, en esta se negocian una gran variedad de instrumentos tales como los bonos privados o públicos, opciones, certificados y otros títulos menos comunes.

Por lo tanto, vemos que las bolsas de valores son entidades que reúnen un gran rango de actividades financieras, aunque el énfasis siempre estará en las cotizaciones de las acciones y los índices financieros.

Por eso cuando hablamos de la Bolsa de Nueva York siempre nos viene a la cabeza el Dow Jones, el S&P 500 o el Nasdaq.

Estos entes nacieron de manera privada y espontanea en las calles de Ámsterdam y Londres hace algunos siglos cuando en el comienzo de la Era Industrial algunos de los primeros capitalistas de empresa se reunían para intercambiar títulos de sus empresas.

El negocio fue tan prospero y creció tan rápido que dichas primeras casas de Bolsa en cafés y salones dieron lugar a las primeras casas oficiales de Bolsa de los mercados, empresas especializadas en proveer el intercambio de títulos financieros.

Te voy a poner un ejemplo: imagina el típico mercado de agricultura del domingo donde se reúnen varios productores locales para vender su producción a los clientes del pueblo o ciudad.

Pues la Bolsa de Valores es lo mismo pero donde se ponen en juego los títulos de las empresas.

Las empresas vendrían a ser los agricultores con su producción, en este caso acciones, bonos u opciones, y la empresa que se encarga de dar estructura para que se dé el intercambio de acciones y dinero es la Bolsa de Valores, que como vemos es una empresa privada.

Las Bolsas de Valores nacen de manera espontanea para facilitar las transacciones de capital entre los diferentes agentes de la economía: ahorradores y productores.

Una vez se ponen en marcha y se les da vía legal solo es cuestión de tiempo que las mismas crezcan en gran complejidad, a la par del crecimiento económico de la economía moderna con sus incontables empresas.

En este juego bursátil juegan cuatro actores.

Además de los dos nombrados, ahorradores y productores, tenemos al Estado y a los corredores de bolsa.

La Bolsa nace en principio en ausencia de Estado, como dije, de manera espontanea, por la “mano invisible” como diría Adam Smith.

El objetivo de esta era poner en contacto a productores que necesitaban financiación (empresas) con ahorradores (gente de la calle) que buscaban un rendimiento a sus ahorros.

El intercambio de títulos era puramente privado.

Con el tiempo y el crecimiento del Estado en el mundo avanzado, el mismo se introdujo de manera definitiva en la Bolsa regulándola de pies a cabeza, cosa no diferente, después de todo, al resto de lo que ocurre con las otras empresas.

La Bolsa se regula, pues, de manera privada a la hora de comprar y vender y organizar el mercado y de manera pública, a través del Estado para la legislación necesaria para que los títulos y transacciones estén registrados legalmente.

Bolsas de Valores
Patio de la Bolsa de Amsterdam, siglo XVII. Por Emanuel de Witte

¿Cómo se negocia en la Bolsa de Valores?

Para negociar en la Bolsa moderna necesitaremos de unos agentes miembros de la Bolsa conocidos como corredores que no son otros que las sociedades de bolsa en todas sus variantes, también conocidas popularmente como brokers.

No obstante, la actividad de colocación y negociación de títulos es tan basta que hay una gran cantidad de agentes que participan en los complejos mercados de Valores bursátiles.

Sin estos corredores o agentes de Bolsa no podremos comprar o vender títulos pues no estamos autorizados para ello.

Por eso, este grupo es tan importante para la negociación bursátil.

En este sentido los corredores vendrían a ser los vendedores autorizados de los títulos de las empresas en la Bolsa, por lo que las empresas aquí solo tendrían el carácter de proveedoras de títulos, como si fueran el agricultor que produjera los sacos de trigo pero para venderlos en el mercado necesitara a un agente de mercado.

Hoy en día estos corredores de Bolsa o brokers nos permiten comprar y vender títulos de todas las Bolsas del mundo, pues la gran mayoría de países tienen sus mercados bursátiles más o menos avanzados.

Los más conocidos son los que nombre antes de los Estados unidos, pero también tenemos las Bolsas de Valores de Alemania, Japón, China, Reino Unido, España, Brasil, México, etcétera.

En todas estas Bolsas se negocian los títulos nacionales más importantes.

Con los corredores de Bolsa no tendremos necesidad de ir físicamente a las Bolsas para comprar acciones, como si tendríamos que hacerlo si fuéramos a comprar manzanas en un mercado típico.

Hoy en día y con buenos corredores de Bolsa podremos comprar títulos de cualquier país a un precio y coste razonable.

Normalmente, para poder negociar los títulos de las diferentes Bolsas nos pedirán que paguemos una cuota mensual dependiendo del mercado.

¿Cómo funciona la bolsa española?

Par ver cómo funcionan las bolsas en la actualidad veamos el ejemplo de la Bolsa española, la cual evoluciono hacia la centralización del SIBE de hoy en día.

El SIBE hace referencia al Sistema de Interconexión Bursátil Español, que en este caso se refiere al español.

Anteriormente, la bolsa española estaba compuesta por las Bolsas de Madrid, Barcelona, Bilbao y Valencia, bolsas que nacieron de manera, como dije antes, espontanea, para dar cobertura a las necesidades de las empresas y ahorradores locales en las principales áreas empresariales de España.

La de Madrid (1831) y la de Bilbao (1890) nacieron hace mucho tiempo y fueron importantes centros de actividad financiera de intercambio de títulos donde los agentes de dichas regiones iban a negociar los valores de las empresas regionales y nacionales.

Co la introducción del SIB en 1989 la bolsa española gana en fluidez y dinamismo pues pasa a estar interconectada con lo que desaparece la necesidad física de tener que realizar las operaciones en los parques de mercado de las antiguas bolsas.

En el 1995 el SIB pasa a denominarse SIBE y la negociación se efectúa de manera plenamente electrónica, dando nacimiento a la nueva era de la bolsa en España.

Las cuatro bolsas negocian todos sus títulos a través de un ordenador centralizado.

El SIBE es el que custodia el libro de órdenes de la Bolsa siendo el BME (la empresa Bolsas y Mercados Españoles) el que compensa y liquida las operaciones a través de la sociedad llamada Servicio de Compensación y Liquidación de Valores, llamada Iberclear.

Antes de que comiencen las sesiones hay un intervalo de 30 minutos conocido como subasta de apertura, en el cual se pueden introducir órdenes de mercado, así como ver las ordenes disponibles de manera parcial.

En este periodo se pueden modificar y añadir o retirar ordenes pero las mismas no se ejecutaran hasta que el mercado haya abierto definitivamente.

De la misma manera tenemos la subasta de cierre, que en España se realiza entre las 17:30 y las 17: 35, con un cierre aleatorio de 30 segundos, equivalente a la apertura aleatoria de 30 segundos de la subasta de apertura. Estos cierres y aperturas aleatorias se hacen para evitar manipulaciones de precios.

Aunque esto es algo que como inversor particular no ha de influirte demasiado.

Aquí basta con saber que puedes comprar y vender en el horario de la sesión de los valores determinados, en este caso acciones de 9 a 17:30 y que también puedes introducir órdenes de compra o venta antes de que empiece la sesión.

Características de la Bolsa de Valores

Estas instituciones proveen de tres características fundamentales para el buen funcionamiento de los complejos mercados financieros actuales:

  • Rentabilidad: la mera existencia de las bolsas conlleva la búsqueda de una rentabilidad tanto por parte de las empresas que buscan financiación para llevar a cabo proyectos de cara a obtener más rentabilidad en el futuro, como por parte de los inversores, que compran las acciones buscando tener una rentabilidad de las mismas. Es más, el Estado, a través de su regulación del mercado obtiene una gran rentabilidad mediante la imposición de impuestos y tasas.
  • Seguridad: La Bolsa es en esencia un mercado de renta variable con todas las connotaciones que ello conlleva. Es decir, en la inversión a través de las bolsas de valores no podemos esperar comprar títulos con una seguridad total. Las bolsas son mercados muy dinámicos con empresas que suben un 1.000% en unos años y otras que pierden el 100% de su valor en cuestión de meses. Es un mercado en el que puede pasar de todo. En resumen, la Bolsa es segura porque las transacciones que tienen lugar en la misma están fuertemente supervisadas. La inversión en Bolsa no es segura porque nadie garantiza que podamos ganar o perder.
  • Liquidez: este es un componente fundamental del funcionamiento de las bolsas. Las mismas proveen de liquidez al sistema financiero y capitalista. Estas son las que canalizan las acciones de las empresas hacia los ahorradores y el dinero de estos hacia las empresas con lo que el flujo de los mercados tiende a ser más eficiente. Imagina que quieres bananas pero no hay mercado donde ir a comprarlas. Tendrías que ir a las fincas de bananas a hacerlo. Si tu país no produce bananas no habría manera de que pudieras comprarlas. Imagina lo que pasaría en ausencia de mercados de comida. Pues parecido para la Bolsa. La existencia de esos mercados canaliza toda la liquidez de la sociedad hacia las empresas y negocios mas eficientes.

¿Merece la pena invertir en la Bolsa de valores?

Sin lugar a dudas.

A pesar de la mala fama que tiene entre muchos ciudadanos, la Bolsa de Valores es la inversión que mejores retornos ha dado en los últimos 200 años en el mundo avanzado.

Piensa que cuando estas comprando acciones de Apple, Facebook, Nike, Siemens, Inditex, etcétera, estas adquiriendo propiedad en esas empresas.

Esto, a largo plazo, es mucho mejor que dejar el dinero aparcado debajo de la cama, ya que ahí corre el riesgo de que pierda valor con los procesos inflacionarios de la era moderna.

Al menos las acciones de las empresas tienden a subir de cotización a lo largo de las décadas, además de ir repartiendo sus beneficios con los conocidos dividendos.

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