Hacia el ingreso básico universal

Renta básica universal argumentos

Una de las tendencias más fuertes de estos años es la de crear una especie de ingreso básico universal, que no es otra cosa que dar un ingreso mínimo a toda persona por el mero hecho de existir.

Esa propuesta tiene mucha fuerza en la mayoría de partidos de extrema izquierda de Occidente, sobre todo en Europa, donde los términos de “Renta Universal” se usan tan a menudo como formando parte de programas electorales.

En la mayoría de las propuestas, se trata de una renta nacional, en donde los gobiernos tendrían que dar 400 euros o 600, o lo que se considerara como “mínimo”, para poder percibir dicha renta.

Pero, no faltan voces que piden que dicho ingreso debiera extenderse a todo el mundo por ley, como vemos en un reciente artículo en la red de yahoo, red, donde se ve con mucha simpatía ese tipo de medidas.

Ni falta que decir, que el Nuevo Orden Mundial, y aquellos que aspiran a controlar al mundo se frotan las manos con el prospecto de la creación de semejante monstruo.

Pues para crear algo así, sería necesaria una especie de Estado mundial todopoderoso, el cual estaría controlado por esas élites.

¿Renta básica universal?

Esta última propuesta, la del “Ingreso básico universal”, no obstante, goza de bastantes obstáculos, tal y como reconocen varios artículos.

Desde luego, el mundo va como un tiro hacia un sistema totalitario, pero todavía no ha llegado el momento en el que las masas de los países avanzados acepten algo así, pues evidentemente, las mismas rechazarían el mismo.

Imagínense a un partido político en los Estados Unidos, Alemania, Japón o la misma España, promoviendo en su programa la creación de una renta universal para todos los ciudadanos del mundo.

Ese partido no ganaría el apoyo ni de sus más acérrimos seguidores, pues los utópicos no son tan idiotas, todavía.

Sin embargo, lo que sí es perfectamente posible, y es ahí por donde van los esfuerzos, y posiblemente la futura implantación de estas medidas, es en los países, aún, independientes.

Renta básica universal críticas

No se puede defender una renta universal para todos los ciudadanos del mundo en los Estados Unidos, pero sí se puede defender una ayuda universal para todos los “ciudadanos” de los Estados Unidos o Canadá, o Francia, o quienquiera que sea.

Aunque no lo parezca, esto último equivale a la creación de un “Ingreso Universal”, pues al igual que los sistemas actuales fomentan la llegada de inmigrantes a los que luego favorecen con ayudas estatales y acceso a los programas de sanidad y seguridad social, esta medida incrementaría aún más el efecto llamada de todos los países del mundo hacia el mundo avanzado, el cual se vería totalmente invadido a un ritmo incluso superior al de ahora.

Sin lugar a dudas, la frontera de Melilla viviría una auténtica mareada.

Lo cual es normal, y culpa de ello no tendrían los pobres africanos o asiáticos, ya que cualquiera en su lugar haría lo mismo.

Yo lo haría incluso.

Renta básica universal consecuencias

Como acabo de comentar, crear esa renta universal, por ejemplo en los países europeos, equivaldría, simplemente a llevar un paso más allá los actuales programas de ayudas sociales que plagan el continente. En el fondo, no sería nada nuevo, sino un “aumento” de la burocracia de corte social.

Esto en sí, sería insoportable por mucho tiempo sin que resultase en un auténtico colapso de algún tipo.

Todo se explica con una pequeña fábula: “la de la puerta de mi casa”, por llamarla de alguna manera.

Imaginemos que tenemos una casa muy grande y próspera, con muchos jardines y terrenos.

Una casa heredada de nuestros antepasados.

Por alguna razón, nos volvemos bastante altruistas y generosos, o al menos, la mayoría de los de la casa, los que por votación, deciden que hay que abrir las puertas para dar comida y cobijo a quien quiera que pase por el camino, ya que de alguna manera, con actos así “se gana el cielo”.

Pues bien, mal que bien, abrimos las puertas de la casa.

El primer día se enteran un par de personas de las afueras y vienen a comer. Todo estupendo. Hay comida abundante.

El segundo día vienen cinco.

El tercero diez.

Mientras tanto, la diversión en la casa es máxima. Las historias y las experiencias de los foráneos causan mucha diversión a la gente de la casa.

Pasado un tiempo, van entrando unas cuantas docenas de esos foráneos, y por alguna razón empiezan a aparecer problemas en la casa, pues por primera vez en mucho tiempo, escasean los alimentos. El jardín y las huertas han descendido su productividad porque los dueños se han dedicado a las fiestas nocturnas habituales, y a crear nuevos “derechos” para todos, locales y foráneos.

Se empiezan a notar los primeros efectos del “consumo de capital”, pero pocos se dan cuenta del problema.

La mayoría sigue empecinada en que no solo se puede mantener el programa de “puertas abiertas” sino que hay que ampliarlo, haciéndolo incluso más público para que llegue a más oídos.

Los pocos que dicen que un programa de “puertas abiertas y comida gratuita” es imposible de sostener (1), son escornados y vilipendiados como malvados. Pero lo único que estos piden es que se ha de acabar con la política de lo “gratis”, nada más.

Pasado un tiempo, llega una horda de gente del exterior e invaden la casa, en la cual ya ni caben de manera decente. Se desata el caos, la lucha, y la destrucción.

Días más tarde, la casa es un erial, y los caseros originales sobrevivientes de la hecatombe se encuentran vagando por las laderas y desiertos buscando alguna hierba que echar a la boca.

Aunque parezca una historia estúpida, y ciertamente suena así, es una simplificación más o menos precisa de lo que le sucede al modelo democrático del Estado del bienestar con el tiempo.

Lo que no puede hacer una pequeña familia, o un pueblo, o una ciudad, tampoco lo puede hacer un país o comunidad de países.

¿Renta básica universal posible?

La única diferencia, es que los países pueden estar jugando a ese juego durante muchas décadas e incluso siglos, pero eventualmente tienen el mismo problema que los de la casa de esta fábula: que al final colapsan.

Cualquiera que entienda que dar servicios gratis en una calle tiene una demanda infinita, se dará cuenta de cuál es el destino de un sistema que tiene por política crear “ofertas de servicios y productos gratuitos” que se incrementan con el tiempo.

Es como el tren de la película de los hermanos Marx, cuando está a punto de quedarse sin vagones que quemar. Siempre llega el día que se acaba la “madera” de Groucho.

Los liberales y el error de la ayuda o renta universal

Parece ser que hay bastantes “liberales” en el término que entendemos como defensores de la propiedad privada, que creen que una medida así es posible y beneficiosa para la sociedad y economía; que de alguna manera se podría acabar con muchas ayudas y programas estatales, y sustituirlos por esa ayuda universal, lo que en el fondo sería como una especie de “cheque escolar” con el que los ciudadanos gastarían donde más quisieran.

Según ese pensamiento, el Estado se reduciría porque harían falta menos regulaciones, debido al hecho de dar la ayuda.

Me temo desilusionar a los liberales, pero una cosa es la bonita teoría liberal de las cosas, la cual es correcta, no digo que no, y otra es la realidad de adonde va el mundo, que no es otra que hacia un sistema de corte totalitario marxista y policial.

Un verdadero defensor de la propiedad privada no puede nunca defender algo así, o no debería, pues hacerlo, da incluso, más pie a los auténticos fanáticos por su implantación: los que anhelan el socialismo.

Lo que tienen en mente la mayoría que defienden esa medida no es un Estado que reduzca su presencia por el hecho de tener que darla. No, al contrario. Lo que tienen en mente es un Estado que aumente su presencia de manera dramática, donde el Ingreso Universal no sea sino una medida más, una de las estrellas, eso sí.

Lo que ocurre es que los partidos de corte totalitario se encuentran con un obstáculo un tanto real, todavía, y es que mientras estén en el juego actual, no pueden ni siquiera soñar en implementar algo así sin provocar una hecatombe económica instantánea.

Renta Universal europea

Por ejemplo, a Syriza bien le gustaría implantar una Renta Universal en Grecia, pero simplemente va a hacer las cuentas y no puede. Es imposible, y mucho menos en euros alemanes.

No obstante, lo que sí intentarán los Syrizas y partidos hermanos, es intentar implementar una medida así una vez que Europa sufra el mayor colapso económico que se recuerda, el cual está por venir a no mucho tardar.

Será un momento así, con la suficiente pobreza y con los la gente dispuesta a todo, cuando puedan intentar la creación de algo semejante, posiblemente en toda la Unión Europea.

Por eso Syriza está aguantando tanto antes de salir de la UE e irse con Rusia.

En el fondo Syriza no quiere “irse” con Rusia, sino quedarse en Europa, una Europa más “social” aún.

Renta universal España

Ya veremos lo que nos van deparando los próximos años a este respecto, pero no nos quepa duda de que las voces por la implantación de ese tipo de medidas serán cada vez más fuertes.

España, en particular, es uno de los países más preparados para algo así, pues el desempleo – sobre todo el juvenil – es tan brutal, que las masas del país están ya bastante “trabajadas” para aceptar una medida de ese tipo.

Creo que ante la mínima tormenta, no sería nada difícil implementar algo así en la Península Ibérica, sobre todo si hay una gran hecatombe económica en el Estado.

Los defensores de esas medidas de “Estado del bienestar” pueden estar contentos, porque es en esa dirección a donde vamos poco a poco, y cada vez de manera más acelerada.

Si la gente lo que quiere es Estado, al final Estado va a tener.

El problema es que en esta realidad no hay ningún almuerzo que sea gratis.

De una o de otra manera, eso se termina por pagar.

“There is no such thing as a free lunch”

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  1. Cualquier puede intentar este experimento en su casa. A ver cuánto dura. Seguro que tampoco lo intentan aquellos que defienden estas medidas y viven en mansiones, de los cuales hay en abundancia.