Invertir en materias primas o commodities

Las commodities es quizá la forma de inversión más antigua que existe.

En la antigüedad no había índices industriales con miles de compañías pero sí había manadas de ganado, tierras de cultivo y, cómo no, metales.

Invertir en materias primas historia

Ya la Biblia nos habla sobre la primera gran historia especulativa de la historia conocida, la acumulación de grano por José en Egipto, en previsión de la futura sequía: los famosos siete años de abundancia y los siete años de escasez.

En esa ocasión José ejerció de “especulador” aconsejando la acumulación de grandes cantidades de materias primas durante siete años, pues el famoso sueño que tuvo le advirtió de futuras penurias.

Así fue como el especulador salvó al pueblo de Egipto y a muchos otros a los que vendió grano a cambio de dinero.

El “malvado” especulador ganó mucho dinero sin duda, pero debemos preguntarnos qué hubiera ocurrido si ningún malvado especulador hubiera acumulado (ahorrado) commodities durante tantos años.

El resultado hubiera sido la muerte de la mayor parte de la población de Egipto y Oriente Medio.

El especulador (una de las maneras peyorativas de llamar a un ahorrador) salvó las vidas de millones de personas inocentes.

Por cierto, el único dinero válido y aceptado por esos especuladores de antaño era el oro. Papeles impresos con el cuño de reyezuelos no valían mucho, ya que aquellas gentes tenían una noción de la economía infinitamente superior a la del economista medio de la actualidad que cree ciegamente que un sistema monetario como el actual es el culmen de la evolución financiera.

Invertir dinero en materias primas

Por tanto, las materias primas siempre han sido un instrumento favorito de inversión.

Después de todo, no hay inversión que no esté afectada por el precio de las mismas. Además, la commodity por excelencia es el oro, el cual en realidad no es una materia prima, sino el dinero por excelencia: el dinero supremo del orden natural.

Ya Carl Menger se encargó de explicarnos la esencial función del oro en su momento.

La manera más fácil de ver la función del oro es ver que la mayoría de su producción no se dedica a consumo, en el sentido de que ese oro nunca se pierde, mientras que el resto de las materias primas típicas son consumidas en el mismo año de su producción.

El oro permanece, lo demás no.

No obstante, el oro está íntimamente relacionado con los ciclos de la economía y por tanto de las materias primas. Pero al contrario que estas, y por su carácter eminentemente monetario, es un activo “alcista” tanto en el verano como en el invierno de Kondratiev. Mientras que las commodities solo son alcistas en el verano, y “bajistas” en el invierno.

¿Trading o inversión con materias primas?

La posibilidad de hacer trading o invertir en commodities es inmensa.

Quizá la manera más conocida de “invertir” con las mismas es a través de los famosos futuros de materias primas, en los cuales podemos operar desde petróleo hasta ganado, pasando por los metales o los granos.

Los principales mercados de futuros están, como no, en los Estados Unidos, pero también hay otros mercados importantes en Inglaterra y Asia.

Invertir en futuros de materias primas

El problema de estos mercados de futuros es que no podemos considerarlos como vehículos de inversión recomendables para ninguna cartera a largo plazo.

Los mercados de futuros son eficientes, sin embargo, para todo tipo de cobertura imaginable y operaciones a corto/medio plazo.

La gente no va comprando futuros de maíz a diez años para invertir en el mismo. Esta no es una manera eficiente de hacerlo. El que quiera invertir en maíz a largo plazo dispone de otras herramientas más adecuadas.

La operativa de futuros debe dejarse a los profesionales y a todas aquellas empresas o participantes relacionados con el mismo.

Unos buscan beneficios a corto o medio plazo y otros buscan contratar su “seguro” ante futuras variaciones inesperadas en el precio del activo que puedan dañar su cuenta de resultados más o menos prevista.

Invertir en opciones de materias primas

Además de los futuros, están las opciones, las cuales se negocian de manera masiva en los mismos mercados donde se negocian aquellos, sobre todo en los Estados Unidos.

Al igual que los futuros esto serían más herramientas de trading que de inversión.

Invertir en materias primas Bolsa

La mejor manera de invertir en materias primas es mediante la inversión en las empresas relacionadas con las mismas, y por tanto mediante la compra de acciones para mantener.

Si queremos invertir en petróleo podemos comprar acciones de las principales empresas petroleras como ExxonMobil , Chevron o BP.

Si queremos hacerlo en oro y metales podremos hacerlo en cualquiera de las numerosas empresas mineras que hay en el mundo.

En este sentido, la mejor inversión durante la Gran Depresión americana fue comprar acciones de empresas mineras en medio de la misma. Si queremos hacerlo en cualquier grano en particular pues deberíamos buscar las empresas relacionadas con los mismos. Si queremos invertir en azúcar podemos comprar Imperial Sugar Company o Alexander & Baldwin.

Por ejemplo, en el caso de los granos podríamos buscar acciones productoras de alimentos cárnicos las cuales tienen una relación directa con los costes de los granos. A mayor coste del grano, mayor encarecimiento de los costes de producción. Así tenemos que por ejemplo, que los futuros de las carnes y acciones como Tyson foods han subido de manera muy fuerte los dos últimos años, mientras que el precio del maíz y el trigo ha colapsado en los mercados de futuros.

Invertir en materias primas agrícolas

Las compañías relacionadas con la producción agrícola, sin embargo, pueden sufrir mucho cuando baja fuertemente el precio del maíz en los mercados de futuros.

Invertir en ETFs de materias primas

Otra manera eficiente de invertir en commodities es mediante los ETFs, los cuales cubren prácticamente la mayoría de las mismas.

Algunos de ellos replican de manera más o menos fiel el comportamiento del sector de las materias primas en general como el DB Commoditie Index Tracking Powershares. Casualmente, buena parte de estos índices de materias primas se encuentran en mínimos de varios años tras los terribles mercados bajistas en la mayoría de las materias primas, desde los metales y los granos, hasta el azúcar y los combustibles.

Desde un punto de vista a largo plazo, las commodities ofrecen oportunidades interesantes. Desde luego, más interesantes que cuando cotizaban cerca de máximos en 2007 o 2010. En esos años lo interesante fue hacer trading alcista en casi todas las commodities, pero eso no es inversión, sino trading. Y aquí radica la principal diferencia entre las acciones y sus productos derivados, los ETFs, y los futuros y opciones. En las primeras también se puede hacer trading tanto en las mismas como en opciones como con CFDs. Pero su característica principal es el ser instrumentos de inversión de capital a largo plazo.

Los futuros y derivados (incluidos CFDs) son más enfocados a la “especulación” a corto plazo y la búsqueda de ganancias de capital derivadas de la habilidad en el trading operativo.

Otras maneras de invertir en commodities

También podremos especular a largo (invertir) o a corto (trading) en commodities usando otros instrumentos totalmente diferentes y que no parecen tener relación con las mismas.

Podemos invertir en commodities mediante el mercado de forex de manera indirecta mediante la compra u operación de las principales divisas relacionadas con las mismas, como son el dólar australiano, el canadiense o el neozelandés, o incluso algunas materias primas de países exóticos productores de materias primas.

Mirar, por ejemplo, el dramático colapso del rublo casualmente cuando el petróleo tuvo su peor mercado bajista en años (Rusia es un gran productor de commodities y petróleo).

En este sentido no me quiero ni imaginar el estado de las cuentas del estado venezolano ante la caída del oro negro.

Materias primas dolar australiano

El dólar australiano, como dije, suele presentar una correlación bastante positiva con los mercados alcistas y bajistas del complejo de las materias primas.

Cuando estas suben, lo suele hacer el anterior, y cuando estas bajan el mismo las suele seguir.

Por ejemplo, es presumible esperar que cuando vuelva a haber un gran mercado alcista de los metales como el oro, cobre, aluminio, y los granos, el dólar australiano suba con fuerza.

Otra manera de invertir en materias primas es mediante la venta de bonos, o la especulación bajista en los mercados de bonos.

Según esta teoría, la mejor época para invertir en materias primas sería el verano de kondratiev (años 70), cuando las materias primas tendrían grandes mercados alcistas y los bonos tendrían un gran mercado bajista.

Al contrario, las materias primas serían una pésima inversión en las dos siguientes etapas del ciclo, el otoño y el invierno (en el que supuestamente nos encontramos), donde la mejor idea es ir largo en bonos, cosa que han hecho los grandes tiburones del mercado desde hace mucho tiempo (PIMCO entre otros), y corto en commodities, aunque no en el oro y los metales, los cuales deberían tener en el invierno su mejor etapa.

No obstante, en este invierno de kondratiev hemos visto de todo, desde colapsos terribles de los mercados de bonos (caso griego y portugués), hasta enormes mercados alcistas de materias primas (hasta 2007 y de 2009 a 2011) seguidos de mercados bajistas dramáticos (2008 y 2011 hasta hoy). La característica general es la extrema volatilidad.

El único mercado que permanece en su tendencia alcista intocable de los últimos 35 años es el mercado de bonos americano.

Materias primas hoy

En definitiva, creo que la mejor inversión en materias primas sería convertirse en un productor, pero lo mismo se antoja prácticamente imposible hoy en día en el Primer Mundo en un ambiente regulatorio asfixiante. Además, la popularidad de emprender en el sector agrícola, ganadero o minero está en mínimos.

Atrás quedan las épocas donde la verdadera riqueza se medía en la cantidad de tierras que se poseía.

Nos hemos adentrado definitivamente, en la era del plástico o la era virtual, donde la mayoría de las personas no tienen la más remota idea de lo duro que es producir esas materias primas.