John Keynes y la Reliquia Bárbara

Uno de los momentos importantes de la historia monetaria mundial tuvo como protagonista al que es, probablemente, el economista más conocido de todos los tiempos: John Maynard Keynes.

La frase más recordada de su vida como economista fue, sin duda el término “reliquia bárbara”.

Keynes fue el arquitecto del sistema fiat que había de instaurarse después de la Segunda Guerra Mundial, y anteriormente del desacoplamiento del Patrón Oro por parte del Reino Unido, lo que se considera como la solución a los problemas económicos que estaba teniendo el país por aquel entonces.

Ese año de 1931, Keynes previó un gran futuro económico para Gran Bretaña como consecuencia de abandonar el oro como la base del sistema monetario británico.

En su famosa intervención nos dejó unas perlas como las siguientes:

  • No hay peligro de que el tipo de cambio caiga demasiado

  • No hay peligro de que el coste de vida suba demasiado

  • No deben permitir que nadie los vuelva a tomar de vuelta en la celda del oro

  • Debemos olvidarnos de viejas ideas

Parece evidente que Keynes no era muy amigo del Patrón oro, y al contrario un buen amigo de la gestión estatal del dinero.

Esto último lo resume todo perfectamente.

Keynes era un socialista de corazón, y por tanto no podía confiar en que el oro pudiera poner ningún tipo de obstáculo a la omnipotencia estatal.

En primer lugar quisiera comentar un detalle que se le escapa a los que defienden el “éxito del doctor Keynes” ya que Gran Bretaña y el resto del mundo avanzado supuestamente han vivido muchos años de bonanza sin el Estándar el oro.

Bien, el hecho de que el mundo avanzado haya vivido unos años de paz y crecimiento en el comercio en las últimas décadas no prueba de que el sistema fiat sea mejor que un sistema monetario privado con el oro como pilar.

Es decir, no podemos comparar algo que ha ocurrido con algo que no ha ocurrido, para empezar.

Lo que sí podemos comparar son las afirmaciones de Keynes en sus declaraciones donde estaba tan feliz por el fin del Patrón en Inglaterra.

  1. No hay peligro de que el tipo de cambio caiga demasiado

¿Se refiere al tipo de cambio de los países después de los años 30?

¿Se refiere al bolívar, al peso argentino, a la lira turca, a la peseta española, a la misma libra inglesa años más tarde con sus caídas devastadoras con respecto al mismo oro u otras divisas?

Esta frase demuestra una de las dos siguientes cuestiones:

  • O era un inútil en economía habida cuenta de un fallo tan garrafal, pues justo lo contrario ha pasado con las divisas fiat.
  • O era un mentiroso patológico

¿Les digo la respuesta?

Es la segunda opción.

El sabía perfectamente que el sistema Fiat no es estable.

  1. No hay peligro de que el coste de vida suba demasiado

¿A dónde se refiere?

¿Qué ha pasado con el coste de la vida desde el punto de vista inmobiliario en el mundo avanzado?

¿Habrá bajado el coste de la vida en Venezuela con su sistema FIAT?

¿Lo habrá hecho en Zimbabue o en México?

Bueno, si lo que se refería es a que el mundo iba a ir a un modelo consumista exagerado, primando el consumo a corto plazo y penalizando el ahorro y la inversión, entonces sí que habría acertado.

Nuevamente, igual que en el caso anterior, estamos hablando de un mentiroso a conciencia.

El oro estándar en Gran Bretaña después de la Primera Guerra Mundial

Después de la Primera Guerra, con el abandono temporal del Estándar, la economía británica estaba en serios problemas, evidentemente.

La vuelta al oro hizo que el tipo de cambio estuviese, supuestamente, muy alto para lo que Gran Bretaña podía permitirse, con lo que la consecuencia fue un aumento del desempleo y una empeoración en el comercio.

Esto así suena bastante lógico.

Cualquiera que lo lee pensará que el problema entonces era el Estándar de la Reliquia Bárbara.

Sin embargo, como dije antes, que la economía británica se “recuperase” no prueba que el modelo fiat fuera mejor que el del oro.

¿Quién sabe si a la economía británica le hubiera ido mejor en el futuro con dicho Estándar?

Esta es la sempiterna defensa de los intervencionistas, que cuando afrontan un problema en la economía, como un aumento del desempleo, siempre echan la culpa al oro, las restricciones presupuestarias, la deflación, etcétera, y siempre proponen aumentar el gasto bien sea a través de deuda o a través de mera impresión de dinero.

Que una vez removido el oro o la restricción presupuestaria la economía mejora más tarde: sí, pero eso no prueba para nada que la economía no hubiera crecido igualmente o más de haber mantenido dicho patrón.

Keynes fue uno de los que comenzó el camino a la completa estatalización de las sociedades mundiales.

Su posición contra el oro era lógica.

El oro es el principal obstáculo económico en la construcción de la utopía socialista.

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