La calma que precede a la tempestad

Hay algo que todo el mundo “sabe”, pero que no forma parte de un “saber” científico por decirlo así, y mucho menos en esta, nuestra era de la evolución, tan contraria a las concepciones cíclicas del cosmos y, por tanto, de todo lo que este compone, incluida la sociedad humana.

Es un hecho indiscutible que las personas nacen, crecen, maduran y mueren, y así ocurre con la totalidad de grandes imperios que ha habido en la historia de la humanidad sin excepción.

Lo mismo le ocurre a los animales y a los fenómenos físicos, ya sean el día y la noche o el verano y el invierno.

Sin embargo, la sociedad actual ha abrazado el concepto de evolución, sobre todo en el ámbito humano y social. Según esa concepción, la sociedad humana solo evoluciona desde un punto de vista positivo y material desde tiempos inmemorables.

En términos de Bolsa o mercados financieros, todo el mundo habla de los mismos como si el mercado alcista de acciones sea eterno, como si, de alguna manera, este siempre ha sido así, y lo seguirá siendo por siempre.

Esto es, por supuesto, ridículo.

La calma que precede a la tormenta

Ni la Bolsa estuvo siempre ni durará para siempre; es decir, el mercado alcista de acciones de 350 años en Occidente tendrá final, igual que lo tuvo el Imperio Romano, donde, por cierto, también había mercados bastante desarrollados.

La concepción cíclica del cosmos y la historia nos dice que el desarrollo de las sociedades sigue un paralelo similar al de un cuerpo humano.

Uno de los autores que mejor habló del tema, aunque de manera un tanto confusa, consecuencia de su “excesiva” erudición, fue Oswald Spengler, el cual plasmó perfectamente esta idea en su obra “La decadencia de Occidente”.

 

El "pesimista" pero realista Oswald Spengler
El “pesimista” pero realista Oswald Spengler

 

El concepto cíclico de la historia y, por tanto, de la Bolsa, nos dice que además, que en los devenires de la misma siempre hay periodos de crecimiento seguidos por periodos de crisis, o lo que es lo mismo: los periodos de tempestad son precedidos por periodos de calma.

Es obvio que los mercados alcistas no duran eternamente, ni tampoco los mercados bajistas, siendo que los primeros van ganando la partida en lo que es el ciclo capitalista de Occidente de más de 300 años, sin que ello nos asegure que ese ciclo no pueda finalizar algún día, que de hecho lo hará, cuando haya finalizado el mismo y entremos de lleno en la Era Socialista.

En cuanto al estudio cíclico de las Bolsas siempre es necesario nombrar los estudios de Kondratiev e, incluso, los de las Ondas de Elliot.

En un libro que trata sobre los Estados Confederados de América, titualdo “End of an Era: The last days of Traditional Southern Culture..”, hay un capítulo que se titula “La Calma antes de la Tempestad”, en el cual nos describe la situación de paz y prosperidad que se vivían en el verano de 1860 y el invierno de ese año y 1861 y, sin embargo, lo que siguió fue la Guerra de Secesión americana.

Otro caso similar es el de la Primera Guerra Mundial. Europa estaba en una época de paz y prosperidad sin precedentes, solo salpicada por algunas guerras de ultramar, y sin ver una guerra considerable desde la franco-prusiana de 1870, la cual la podemos considerar como una escaramuza en comparación con las guerras del Siglo XX o las de religión de siglos anteriores.

Increíblemente, y sin casi saberse cómo, por la más estúpida de las razones, un asesinato, se inició una de las guerras más terribles de la historia, la mal llamada Primera Guerra Mundial, a la cual le siguieron años de hiperinflaciones (Weimar), revoluciones (Rusia), masacres (Holomodor), depresiones económicas (EEUU y resto del mundo) y la Segunda Guerra Mundial.

Este es, quizá, el mayor ejemplo de que a una época de gran calma le siguió una de enormes tempestades.

En la Bolsa ocurre lo mismo, siempre, sin excepción.

Grandes periodos de calma, ganancias y optimismo, son seguidos por mercados bajistas, y en ocasiones, por auténticos colapsos, como en la Bolsa de San Petersburgo en 1917.

¿Quién no recuerda el motto “los pisos nunca bajan”, hace no muchos años?

El fin de la Pax Americana

Lo mismo, podemos decir que ocurrió en el Imperio Romano en el cenit de su poder. Bien recordado es, el término de Pax Romana; Pax a la que le siguieron siglos y décadas de desintegración, guerras, hiperinflaciones, revoluciones y demás. Bien, al igual que la anterior, la Pax Americana también tendrá su final.

¿Quién nos dice que después de estas últimas décadas de calma después de la Segunda Guerra Mundial no estemos a punto de entrar en periodo de gran tempestad?

¿Quién nos dice que después de varios años de mercado tranquilo en los Estados Unidos no estemos cerca de presenciar enormes tempestades?

Las señales que nos van advirtiendo de un futuro convulso son cada vez mayores, y sin embargo, parece que estemos en la cumbre de la civilización occidental.

Lo mismo ocurre con la Bolsa, sobre todo la americana. La misma está en valores absolutamente exagerados en términos históricos, y sin embargo, la mayoría de inversores ven la cosa con optimismo.

 

La volatilidad de la Bolsa no permanece eternamente en esos valores de "estabilidad"
La volatilidad de la Bolsa no permanece eternamente en esos valores de “estabilidad”

 

Desgraciadamente, la situación de calma en las calles de Occidente y en la Bolsa es algo que nos presagia un futuro turbulento, sobre todo porque esa misma complacencia es la que va alimentando los gérmenes de la destrucción, es decir la burocracia y regulación cada vez más asfixiantes, así como la miríada de “derechos sociales” que van creciendo como los hongos. Las sociedades avanzadas han, sin saberlo, cavado su propia tumba.

Creo que no dentro de mucho veremos la tempestad que acaba con la calma; tempestad que, al igual que la muerte del Duque Francisco Fernando en 1914, puede ser causada por cuestiones ajenas a la economía.

¿Qué forma de tempestad será la que acabe con la calma de la Bolsa, la economía y la sociedad?

Pronto veremos.