La falsa esperanza de Nigel Farage y la hipocresía de Tsipras

Hace dos días en uno de los días más movidos de la corta pero movida historia del Parlamento Europeo, el conocido político anti-euro Nigel Farage nos deleitó con otra de sus intervenciones.

En esta ocasión, como no podía ser de otra manera, el tema central de la intervención fue la crisis de Grecia, y en particular el líder griego Tsipras, al que Farage se dirigió explícitamente pidiéndole que “volviera a tomar control de su país”, fuera de la UE se entiende.

Como siempre, se trató de una intervención con mucho sentido común, exponiendo lo que la gran mayoría de paniaguados del Parlamento no se atreven a admitir, es decir, que el proyecto de la Unión Europea es un fracaso y una ruina económica, sobre todo para los griegos y países similares (PIGS).

Aunque, lo cierto es que algunos no lo vemos así precisamente, pues es cierto que Grecia está ahora en medio de un desastre económico, pero también es cierto que disfrutó de una década dorada como no podría haberlo hecho jamás antes. En otras palabras, estuvo de fiesta y vacaciones en un hotel de lujo durante diez años con dinero prestado y lo lógico, en el mundo real, es que dichas vacaciones hayan de terminar, sobre todo si para continuar se necesita más dinero prestado. ¿Hay alguien que no entienda eso?

Pero aquí tenemos que tener clara una cosa: la culpa es tanto de los acreedores como de los deudores. Por lo tanto, en cierto modo, lo que dice Farage es lo más sensato: que Grecia salga de la eurozona y haga un simpa monumental, y así se acaba el crédito europeo con Grecia para siempre y la misma tendrá que vivir según sus posibilidades. Podrá elegir entre Singapur o Corea del Norte. Allá ellos.

El problema con Farage es que habla a Tsipras como si este tuviera algo de honor y fuera a hacer lo que debería haber hecho cuando tomó el poder, cumpliendo sus promesas: salir de la UE sin importar las consecuencias. Pero claro, Tsipras no tiene honor. Más bien, como bien dice el polémico Losantos, Tsipras es un “sacamantecas” y un trilero de bazar turco barato.

Evidentemente, Tsipras no tiene la mínima intención de abandonar la UE ni nada de eso. Lo que este hombre quiere, y los griegos es que Europa del Norte les perdone la deuda y al mismo tiempo que les sigan financiando el descomunal déficit de su Estado; es decir, dinero gratis para siempre.

Desde luego, es más fácil vivir de las subvenciones europeas en euros alemanes, y tener un Estado del Bienestar de carácter nórdico con buenos beneficios que no tener que volver a la vieja usanza de trabajar duro. ¿A quién le gusta partirse el lomo? A Tsipras no, desde luego.

Y Tsipras sabe bien que si Grecia sale del euro y la eurozona bajo su mandato, primero, el nivel de vida de su país bajaría de manera dramática y su “Estado del bienestar” con leyes al estilo Syriza se parecería más al de Cuba que al de Alemania u Holanda.

No nos engañemos, Tsipras es un oportunista, un mentiroso y un hombre que no tiene el más mínimo honor. Si lo tuviera ya habría mandado a la UE al infierno el mismo día que tomó el poder en su país.

Su verdadera intención, y eso lo demuestran los hechos, no las palabras, es la de permanecer en la Unión Europa el mayor tiempo posible, haciendo todo lo necesario para que ello sea así. Diciendo hoy que sí, mañana que no, pasado que tal vez, y luego vuelta de tuerca otra vez; que si te amenazo por aquí, que si te amenazo por allá, que si el “pobre pueblo griego”, el “hambre”, etcétera.

En efecto, un maestro del arte trilero en su máxima expresión. Lo que nos habla bien claro de lo dramática de la situación. Dramática porque como bien nos demuestra este líder y el pueblo griego, Tsipras no viene a ser sino una fiel imagen de lo que se ha convertido Grecia en los últimos 15 años, es decir, en un Estado del bienestar gigantesco en el que no produce ni su padre, y el que lo hace – cuatro desgraciados de poca monta – lo dejan todo para el mercado negro, porque tampoco es plan de contribuir con dinero de “casa” a sueldos de funcionarios de 70.000 euros brutos, que era lo que cobraban los del metro allí hasta hace no mucho.

Ese es el verdadero problema: que los griegos han desmantelado la producción privada y cualquier incentivo a la misma para montar un Estado gigantesco con sueldos austriacos y todo esto con dinero prestado de fuera. Claro, ahora no hay con que pagar ese dinero, y mucho menos mantener ese Estado.

Por eso Tsipras no prestaba la más mínima atención al discurso de Farage, o más bien le da igual, pues lo que este quiere (y la mayoría de su pueblo) es seguir manteniendo esa situación de: trabajar poco y cobrar mucho. Pero eso es complicado cuando tu producción está más cerca de la La Habana que la de Munich.

¿La verdadera solución?

Por supuesto, aceptar que todo el tinglado de la UE fue un error – incluido el préstamo forzado de los contribuyentes alemanes al sur – salir de la misma, hacer un impago a la mayor parte de esa deuda corrupta y acometer una reducción del Estado en un 70%.

Con esas medidas, el Estado griego acabaría por ser uno de los más ricos del mundo en poco tiempo. Podría sin problemas ser una especie de Singapur o Hong Kong europeo.

Pero como con la idiosincrasia típica griega de “trilero de bazar turco” eso no va a pasar, o sea, no van a reducir el Estado un 50% (tampoco lo hará España, Portugal o Italia). Por lo tanto, ya sea dentro o fuera de la UE, seguirán teniendo un Estado enorme.

Ahora bien, lo que realmente quiere Tsipras, Syriza y los de los partidos similares es la unión fiscal y política de Europa, donde estos gobernarían Grecia, igual que el PSOE gobierna Andalucía de manera casi eterna, y vivir del cuento y las subvenciones interminables. O mejor aún, construir una Europa totalitaria marxista, donde estos líderes sean los nuevos Kim Joll-ill, líder del Partido Democrático (sic) del Pueblo de Corea del Norte.

Y es que al final del todo, lo único que le importa a Tsipras es el poder. El pueblo griego le importa bien poco, a pesar de que el mismo aparenta que sí le importa. Ahí radica la “magia” eterna de la izquierda: aparentar una cosa pero en realidad, ser otra.

Como buenos trileros, y días después del referéndum, ya tenemos a los griegos dando vueltas sobre que sí aceptan recortes, que si no, que si tal vez, que si tercer rescate, etcétera.

Lo triste es que no haya nadie que exponga la hipocresía de esta gente de manera directa en el Parlamento Europeo, ni siquiera Farage.

El problema de ese Parlamente, es que al igual que Tsipras, el objetivo no declarado del mismo y la mayoría de sus miembros, es el de construir una Europa totalitaria.

Ojalá tuvieran los griegos el coraje de mandar al carajo a todo esto y celebrarlo a la antigua usanza, con un buen baile.

Más vale pobre y honesto, que no rico y trilero.

Abre una cuenta de práctica sin riesgo con el mejor broker de Forex en el mercado hispanohablante

El 83% de los clientes pierden dinero cuando hacen trading con este proveedor. Los CFDs son instrumentos complejos y tienen un alto riesgo de perder rápidamente el dinero debido al apalancamiento. Debe considerar si comprende los CFDs y si puede permitirse el alto riesgo de perder su dinero