La guerra comercial de Trump en las bolsas: una perspectiva histórica

tarifas comericales donald trump

En los últimos meses hemos tenido uno de esos momentos significativos que ocurren una vez cada x años y que suelen venir acompañados de momentos, cuando menos, interesantes en las bolsas y economía del mundo.

Estoy hablando de las guerras comerciales de Trump, que visto lo visto, parecen sobrepasar en popularidad a todas las anteriores, gracias al “carisma” del presidente usano.

Por lo visto en el Dow Jones y Wall Street, dichas tarifas no han gustado nada, y parte del clima un tanto enrarecido que tenemos en la bolsa estos meses es debido a ello, con las fuerzas alcistas y bajistas casi igualadas, pero con una especie de sentimiento bajista bajo la superficie.

guerra comercial Wall Street
La cosa está enrarecida en Wall Street. ¿Estará dando señales de mercado bajista o no?

Como de costumbre, siguiendo la tradición de otros presidentes norteamericanos como Hoover o Bush, el epicentro de estas tarifas es el sector de los metales, en especial el acero y el aluminio, los más afectados por dicha medida.

Al parecer Trump quiere proteger sus “industrias clave” con todas sus fuerzas y no duda en aplicar algo que en teoría es contrario al libre comercio, uno de los pilares de cualquier política económica conservadora.

Sin embargo, como vemos, los otros presidentes que impusieron tarifas basadas en el “acero” también eran presidentes conservadores, por lo que vemos que en estos casos, su “amor” por el libre comercio fue menos fuerte que su amor por el “nacionalismo”.

Nacionalismo y libre comercio en el sector conservador de los Estados Unidos: fuerzas antagónicas

La cuestión radica en que estas industrias del acero y relacionadas para nada son básicas o realmente importantes en la economía de los Estados Unidos, y sin embargo, de alguna manera sus sindicatos parecen tener un poder extremadamente importante. Solo tienes que ver la foto en la cual Trump ordena las tarifas, rodeado de “trabajadores del acero” aplaudiendo la medida, en una clara muestra de marketing social chapurrero, pero muy efectivo, todo hay que decirlo.

Con una caída de empleo de 130.000 en el 2000 a poco más de 80.000 a día de hoy, estamos casi hablando de una industria que tiene visos de desaparecer y, sin embargo, presidentes usanos, intentan defenderla a toda costa.

La verdadera gran industria de hoy en día de los Estados Unidos, la tecnológica de servicios, de manos de Amazon, Apple, Facebook, Adobe, etcétera, no necesita de demasiada protección, y por lo visto le va bastante bien, incluso para dar empleo a millones de empleados.

¿Por qué entonces tanta importancia para defender un sector tan pequeño, más aún cuando la mayoría del acero usado en el país es importado?

Porque visto lo visto, esta medida es la típica de proteccionismo rancio para defender unos pocos productores del país que no son ya eficientes desde un punto de vista productivo, para penalizar al resto de productores del país (sector 10 veces mayor) que dependen del acero importado para las diferentes ramas de la economía usana.

Como es lógico, el resto de países del mundo han empezado a responder, con China a la cabeza, en lo que supongo que es un delante de futuras guerras comerciales, porque hay algo que tampoco cuadra del todo.

Las importaciones de acero de los EEUU dependen en un 17% de Canadá y en un 3% de China, con lo que el argumento de la “guerra comercial con China” tiene poco peso, habida cuenta de los hechos actuales.

Otra cosa es que la guerra se extienda de manera masiva a otras ramas de la economía, en cuyo caso sí que veríamos una contracción del comercio mundial y por seguro un mercado bajista bursátil de verdad.

Caída de las bolsas con la “guerra comercial de Trump”

Así, también podemos ver que esta medida no es sino algo parcial, que solo afecta a un sector con un valor de importaciones de 29.000 millones anuales en la economía de los Estados Unidos.

Con esas cifras es imposible justificar un mercado bajista debido a una “contracción del comercio”.

La economía de los EEUU y mundial es muchísimo más grande que eso.

Tendríamos que ver una guerra comercial afectando al menos al 5 o 10% de las importaciones totales de los Estados Unidos para realmente pensar que algo así puede afectar al comercio mundial.

No obstante, y dicho esto, lo realmente importante aquí es el tema simbólico que dichas guerras traen a la economía mundial.

Más que el imptacto real de dichas medidas, lo que importa es el clima socio-político que las mismas crean, pues en la historia tales medidas siempre han venido acompañadas de momentos un tanto complicados en las economías de los respectivos países.

Algo parecido a las guerras, las cuales suelen ser una arma usada por los políticos cuando las cosas en casa no van demasiado bien, para en cierto modo desviar la atención, y ganar el apoyo del público a la hora de buscar un enemigo, un “culpable exterior”.

En este caso ese culpable viene a ser China, que junto con Rusia es el país usado por los medios americanos para demonizar casi todo lo malo que ocurra en su país y en el mundo.

Como vimos por las cifras, el tema del acero de China con los Estados Unidos es minoritario, y sin embargo, si hacemos caso a lo que oímos por ahí parece que estuviéramos en medio de una guerra comercial total con China.

En este sentido, no son pocos los españoles y europeos o latinoamericanos que desearían una guerra comercial total con China, ya que muchos culpan a los chinos de la desindustrialización de sus países; cuando la verdad es que dicho proceso ha tenido que ver más con procesos internos de los mismos, y el tema de la inundación de productos chinos no es sino una consecuencia de algo mayor.

Pero bueno, el tema de la guerra comercial está ahí y sigue vigente hoy en día, con mucha gente temiendo que la misma pueda causar una nueva crisis económica.

En el pasado siempre ha habido guerras comerciales, sobre todo en los periodos anteriores a la Revolución Industrial, cuando las aduanas y tarifas al comercio eran la norma.

Luego vino la liberalización del comercio mundial que provocó la expansión brutal de la economía global, solo interrumpida por las guerras mundiales y las revoluciones socialistas. Sin embargo, en general, hemos vivido unos dos siglos de liberalización comercial mundial sin precedentes, de ahí que cualquier guerra comercial entre los países avanzados siempre haya tenido una gran relevancia.

Las guerras comerciales en la historia bursátil

La más conocida de todas estas guerras comerciales es la de Hoover con su famosa tarifa Smith-Hawley, que tuvo lugar el 3 de marzo de 1930 y que según muchos fue una de las causas que precipitó al país y parte del mundo en la Gran Depresión de los 30.

Lo cierto es que dicha guerra comercial coincidió con el peor mercado bajista de la historia de Wall Street, pues los 2 años siguientes a la misma, el mercado cayó más de un 70%, en una caída que parecía no tener fin.

La caída del Dow Jones fue épica *

Más tarde, en 1934, dichas tarifas fueron repelidas, pero parece que ya fue demasiado tarde para parar el supuesto mal.

Aquí digo lo de supuesto porque a veces uno puede pensar que dichas medidas no son sino una consecuencia de un problema mayor, y que la verdadera causa de las crisis y depresiones son otras.

Es decir, que no por esa medida los Estados Unidos sufrieron la Gran Depresión, sino que más bien, las mismas fueron consecuencia de fuerzas económicas previas y mucho más poderosas, y que en realidad lo que hicieron fue fomentar la crisis aún más.

Esto lo digo porque mucha gente habla de estas guerras como si fueran casi la única causa de un proceso como la Gran Depresión o cualquier otra crisis, y en realidad esto no es así.

Son parte de esos procesos pero no el único ni más importante catalizador.

Hay otra cosa que se llama expansión del crédito que tiene una importancia más de base, por decirlo así.

La Guerra de los pollos en la Bolsa

Más tarde, a principios de los 60 vino la conocida como la “Guerra de los pollos” en la que Francia y Alemania impusieron tarifas sobre la importación de estos animales de los Estados Unidos. En aquella época ya estaban poniéndose de moda las granjas industriales.

dow jones guerra de los pollos
la guerra de los pollos tuvo lugar en años de bonanza, algo no muy habitual

La respuesta americana fue poner tarifas a muchos productos europeos como Brandy o autobuses de Volskswagen, entre otras cosas.

Unos años más tarde, en 1964, dicha guerra terminó, pero muchos economistas culpan a la misma del futuro colapso de la industria automovilística americana, cosa que no dudo que tuviera algo que ver, pero cuyas verdaderas causas son, evidentemente, mucho más profundas.

Como vemos en Wall Street, la bolsa americana tuvo un comportamiento bastante complicado, los siguientes meses a la aplicación de dichas medidas.

El mercado vivió una fase bastante complicada al principio, pero bien es cierto que luego se recuperó y tuvo una fase alcista bastante buena hasta mediados de los 60.

Guerra comercial de George Bush, otro defensor del acero

Otra de las guerras comerciales que tenemos de referencia es la conocida como George Bush, uno de los “halcones” predecesores de Donald Trump, un presidente casi tan odiado como el último, y que decidió proteger, de nuevo, a las industrias del acero americanas con la aplicación de estas nuevas tarifas a comienzos del 2002.

George Bush politicas intervencionistas
El mercado bajista de Wall Stret en 2002 fue bastante feo, sobre todo en el Nasdaq, algo que no tenía que ver realmente con la “guerra del acero”

Como vemos en este caso, y al igual que la Gran Depresión, dichas tarifas parece que vinieron en un momento complicado para la economía americana, con una recesión en el 2001, y un mercado bajista en el 2002 bastante feos.

En este caso podemos ver, otra vez, la más que posible relación entre recesión y problemas económicos con la aplicación de nuevas tarifas.

Es decir, cuando hay problemas en la economía y demás, muchas de estas industrias poco eficientes buscan protegerse y hacen mucha presión sobre los políticos, los que en una manera de mejorar su imagen como defensores del país ante el público, deciden “proteger” a sus empresas más débiles.

En este caso, en el 2003, Bush decidió retirar dichas tarifas porque parece que la cosa no estaba saliendo bien. A veces dicen que es de sabios rectificar, aunque no sé yo si podría llamar sabio a Bush, o más bien astuto.

Otras guerras comerciales famosas anteriores tuvieron lugar en el siglo XIX, como las de 1890, de nuevo al acero, que tuvieron lugar en momentos de grandes problemas económicos, con la inflación descontrolada y problemas sociales que finalmente causaron la caída del gobierno republicano.

En el libro Trade Wars, el autor Conybeare, argumenta que en dichas guerras suelen ser los países más débiles los que más suelen sufrir en las mismas y que los que están al margen suelen ser los grandes beneficiados.

En este caso se puede argumentar que Trump puede pensar que debido al gran tamaño de la economía americana, una pequeña guerra como esa no ha de tener muchas consecuencias, afectando, por ejemplo, más a la economía canadiense, mucho más dependiente de las exportaciones de acero.

Sin embargo, repito, aquí lo que realmente importa es el clima que hay detrás de las mismas.

Si dichas medidas han sido aprobadas es porque hay indicios de tensiones en algunos de los mercados, tensiones que bien podrían estar anunciando un más que posible momento complicado en la economía americana, o no.

En las tres últimas guerras comerciales usanas, como vimos, mercados bajistas siguieron a las mismas.

Solo en la “guerra de los pollos” no tuvo lugar una recesión previa o posterior.

¿Qué ocurrirá esta vez?

¿Estará danto Trump una señal de posible recesión con esta guerra comercial?

¿O quizá de mercado bajista de Wall Street a la vista?

¿O de ambas cosas?

¿O quizá ninguna?

En breve saldremos de dudas.

Vídeo de la entrada:

* Gráficos cortesía de Macrotrends

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