La importancia del intervencionismo económico para invertir en Bolsa

intervencionismo en bolsaUno de mis libros favoritos de economía de siempre, no sé si por ser uno de los primeros que leí desde un punto de vista de libre mercado, fue el de “Crítica del Intervencionismo” de Ludwig Von Mises.

En el mundo de la inversión en Bolsa o el trading de mercados no se habla demasiado o casi nada de este término, sino que más bien nos pasamos los días hablando de “análisis fundamental” y “análisis técnico”, con toda la marabunta de noticias macro, beneficios empresariales, pérdidas, PER, Fibonacci, señales de compra o venta, etcétera.

Lo cierto es que el intervencionismo es un hecho irrefutable de las economías del capitalismo, sobre todo en la fase final – presente – de éste, en la cual podemos ver como las medidas intervencionistas van alcanzando un crecimiento cada vez mayor.

Pero antes de nada, como imagino que no todo el mundo sabe lo que es el intervencionismo, voy a resumir de manera breve en qué consiste.

¿Qué es el intervencionismo económico?

El intervencionismo en economía es cuando un gobierno decide aplicar un decreto o ley intentando mejorar la situación en el asunto sobre el que legisla.

Esto vendría a ser algo así como: “buscar la riqueza legislando”. Algo que podríamos considerar como la “mentalidad del abogado”. Un ejemplo de esta mentalidad es Robert Mugabe.

Ejemplos del intervencionismo son medidas tales como:

  • Controles de precios
  • Fijación de los tipos de interés
  • Fijar salarios mínimos o máximos
  • Convenios colectivos
  • Requisitos para prestación de servicios
  • Ayudas del Estado de todo tipo

Como vemos, cada una de esas cuestiones nos pueden llevar a intervenciones casi infinitas.

La teoría de libre mercado (prefiero este término a “liberal”) nos dice que todas estas medidas vienen a resolver el problema a corto plazo para ciertos agentes pero causan otros problemas a medio y largo plazo que por lógica acabarán siendo objeto de futuras intervenciones. Esto nos indica que el intervencionismo es una especie de “ley económica” que nos dice que el mismo solo puede crecer a largo plazo, hasta que la inestabilidad del sistema sea tan grande que explota.

El intervencionismo tiene una analogía clara con el parasitismo o con cuestiones como la medicina moderna. Por ejemplo, la administración de medicinas (drogas) por parte del sistema funciona igual. Se prescribe una pastilla para un problema, y a la larga, luego – de esto nadie te informa – de que los componentes se han “acumulado” en cualquier otra parte del organismo, aparece otro problema que requerirá de otra pastilla, y así hasta que la mayoría de mayores de 60 años están tomando innumerables recetas y siendo clientes de por vida del sistema.

Con el intervencionismo es lo mismo; no solo se crean nuevos problemas sino que con los mismos se van creando nuevas “necesidades” que han de ser cubiertas con nuevos agentes del Estado, con lo que el crecimiento de éste está asegurado. De esta manera no es de extrañar que las administraciones públicas hayan crecido de una manera tan brutal en los últimos 100 años, pasando del 1% – o menos -´de la fuerza laboral en muchos países, al 15, 20 o 30%. Este es un hecho indiscutible porque las estadísticas están ahí.

Bien, ¿Por qué es este tema del intervencionismo importante desde el punto de vista bursátil o inversor?

Pues porque a mayor grado de intervencionismo debemos esperar un comportamiento económico más pobre, lo cual es de especial importancia para el mundo inversor.

De hecho, las consecuencias de un intervencionismo radical pueden ser devastadoras para una economía, como es el caso de Venezuela o – algo menos – el de Argentina.

Si creemos que las tendencias intervencionistas de un gobierno pueden ser exageradas, como fue el caso del gobierno chavista en Venezuela, la mejor decisión que podríamos tomar sería la de abandonar el país de manera temprana, y no solo me refiero a sacar el capital financiero, sino algo más. Por ejemplo, conozco algún que otro caso de algún visionario que hace 15 o 20 años pudo ver el desastre que iba a ocurrir en el país venezolano y sacó todo su capital a los Estados Unidos y otros países menos intervencionistas. El resultado es que conservó, e incluso aumentó, su capital. La mayor parte de los pequeños empresarios y ahorradores que quedaron en Venezuela vieron como su capital financiero acabó destruido.

Este es un caso extremo, que no se suele dar en la mayoría de las economías avanzadas, al menos en los últimos 40 o 50 años, como España, Europa Occidental, Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia, etcétera.

La importancia del intervencionismo en un país para invertir a largo plazo

Todos los países del Primer Mundo tienen un grado de intervencionismo más o menos similar. Por eso pertenecen a dicho mundo. Si no lo tuvieran, si algunos de esos países tuvieran un grado de intervencionismo mucho mayor, como Venezuela, Corea del Norte, Zimbabue, Mozambique o Bolivia – por poner algunos ejemplos – entonces es que obviamente no pueden pertenecer al Primer Mundo de ninguna manera.

Por eso, dependiendo de lo intervencionista que sea un país o no, o del cambio que esté dando el mismo, será buena idea invertir en su bolsa o no.

Por ejemplo, imaginemos dos países similares: Estados Unidos y Francia.

Estados Unidos versus Francia bolsa
Parece claro quien es el ganador entre el Dow y el CAC40

Ambos son países del Primer Mundo con economías parecidas, con gran número de multinacionales y grandes empresas, y sin embargo, los Estados Unidos han tenido un intervencionismo relativamente menor que Francia desde hace muchas décadas. Cosas como leyes laborales más simples y menos restrictivas, facilidad burocrática para abrir y llevar un negocio, impuestos más bajos en general, etcétera, son las que a la larga hacen que sea más fácil acumular capital privado en los Estados Unidos que en Francia. Esto es fundamental, porque a la larga, esa mayor facilidad marginal para ir acumulando capital debería reflejarse en el mundo de la inversión y bursátil, y puedo decir que es un hecho que vamos a ver la mayoría de las veces si comparamos diferentes países.

El tema es que la economía menos intervenida, la de los Estados Unidos, ha tenido un comportamiento bursátil a largo plazo mejor que el de la más intervenida y esto es algo que podemos ver claramente en la comparación de los gráficos, y a pesar de que coticen en diferentes divisas, el cambio de ambas desde 1990 no ha sido realmente significativo – de hecho, el tipo de cambio del 2018 es casi el mismo que el de 1990.

Como podemos ver en el gráfico el haber invertido en el Dow Jones hubiera superado con creces la inversión en el CAC 40, el índice principal francés.

Economías fuertemente intervenidas económicamente como son las de países en desarrollo muestran comportamientos dispares, normalmente con grandes subidas en bolsa, pero con colapsos impresionantes en sus divisas, por lo que la gran mayoría acaba perdiendo a largo plazo cuando se compara con una economía menos intervenida.

¿Cuál es el grado de intervencionismo de un país?

Esto es imposible saberlo de manera objetiva, pero sí podemos hacernos una idea visitando los rankings anuales de libertad económica de Heritage.org.

El resultado es claro: los países donde el Estado decreta que es casi imposible o directamente imposible despedir a un trabajador, como Cuba, están a la cola del listado (mayor intervencionismo) y los países donde es más fácil despedir (y contratar) a un trabajador, como Hong Kong, Suiza o Australia, están en las primeras posiciones (menos intervencionismo).

El que Suiza sea uno de los países más ricos del mundo es fácil de comprender.

Acumulación de capital con el intervencionismo

Al final todo está relacionado con la facilidad de acumular capital.

Toda medida intervencionista del Estado provoca mayor dificultad para intentar acumular capital, ya sea por medio de mayores impuestos, regulaciones laborales más estrictas, fijar precios máximos o cualquier otra.

Toda reducción de intervencionismo económico es una medida a favor de la acumulación de capital, pues los emprendedores pueden emplear su capital y acumular sus beneficios de una manera más rápida.

Por eso, las empresas que hay en las economías más intervenidas suelen tener perfil menos tecnológico, como por ejemplo Francia o España, donde la mayoría de las grandes empresas son de carácter tradicional; bancos, energía, servicios básicos. Estas empresas vienen de antes, de épocas en las que el intervencionismo era menor y era más fácil acumular capital en esos países.

En la actualidad, y sobre todo en el entorno de la nueva empresa, es más fácil acumular capital – y crecer – en entornos menos agresivos con el emprendedor, donde este no tenga que pagar muchos impuestos y pueda deshacerse y contratar al personal con facilidad y sin mucho problema.

Por eso, la mayor parte de las empresas tecnológicas siguen saliendo en los Estados Unidos; porque por tamaño de mercado y mejores posibilidades de acumular capital, dichas empresas lo tienen más fácil que en la mayoría de los países europeos.

Esa es la misma razón del porqué muchas empresas eligen Londres sobre Atenas para sus bases: porque el intervencionismo de la segunda es mayor que el de la primera.

Hacia un mayor intervencionismo económico y en la inversión

El número de medidas intervencionistas en el mundo de la inversión sigue creciendo a pasos agigantados en Europa, por ejemplo.

Casos como la ESMA o la nueva regulación europea que prohíbe que los brokers europeos ofrezcan ETFs internacionales por no estar “traducidos” son dos claras muestras del infantilismo y estupidez de dichas medidas.

Como siempre, son medidas bien intencionadas, como no.

Sin embargo, el querer fijar apalancamientos máximos en CFDs no es una medida gratuita, por el hecho de que va a provocar cosas como que muchos clientes se pasen a los futuros, que no tienen esta limitación, o que clientes europeos se vayan a otras legislaciones, o que simplemente la industria sufra bastante en Europa, porque tienen que competir con brokers internacionales que no tienen esas regulaciones, como por ejemplo, los australianos.

Lo de no poder comprar ETFs americanos, por ejemplo, desde brokers europeos, porque los mismos no estén traducidos oficialmente, es una medida que demuestra claramente el carácter infantilista de los que la toman. De hecho es un insulto enmascarado a los inversores europeos diciendo: “sois tan tontos que no sabéis usar un traductor online para leer las condiciones de un ETF extranjero”

Lo preocupante desde el punto de vista del trading y la inversión es que medidas de este tipo están llegando con Wall Street en máximos históricos y tras 9 años de mercado alcista.

¿Qué medidas intervencionistas nos sacarán cuando los mercados bajistas hagan que todo el mundo empiece a temblar de miedo?

Y por cierto, ¿qué camino tomará Europa? ¿Convergencia de intervencionismo en la Unión Europea o salida de algunos países de la misma?

Esta última pregunta se tornará muy importante en los años venideros.

Saludos y buen trading.

Deja un comentario