La Pirámide de John Exter

John Exter y el monstruo deflacionario

John Exter fue un economista que trabajó en la Reserva Federal que fundó el Banco Central de Sri Lanka.

Aunque el mismo es más conocido por ser el autor de la Pirámide de Exter, un simple modelo donde explicaba donde acabaría la suerte del sistema actual, el cual se basaba en una pirámide invertida con el oro en su base y los activos financieros más sintéticos en su tope, estando las materias primas, acciones, bonos y billetes físicos en medio de misma.

Según John Exter, el fin de un sistema de monera fiat sería un crash deflacionario donde la gente iría pasando poco a poco desde los activos del tope (derivados financieros) hasta la pequeña base de la pirámide invertida: el oro.

Una de las cosas que más llama la atención de John Exter fue, que además de pertenecer a la Reserva Federal (un organismo pro-sistema, y por tanto anti-oro), perteneció al Consejo de Relaciones Exteriores (Council on Foreign Relations, CFR), muy conocido por ser un aparato donde se promueve de manera bastante evidente las ideas de la izquierda y de una visión, por decirlo así, keynesiana de los asuntos económicos.

Es decir, Exter, que era un gold bug, defensor del oro como base del sistema monetario a ultranza, perteneció a un organismo que promueve más que nadie la instauración de un modelo fiat, y por tanto la desvinculación total de la economía de la reliquia bárbara.

Exter fue, además, conocido por ser un gran consejero e inversor, obteniendo grandes ganancias con sus inversiones en oro y mineras en los años setenta.

A este respecto, hay un episodio curioso contado por John Butler, donde nos cuenta que una vez Volcker le pidió consejo en medio de los dramáticos meses de 1981, cuando el anterior había perdido casi esperanza de controlar la inflación después de haber subido los tipos al 20%.

Al parecer, cuando se enteró Exter estaba por la ciudad un día, canceló todos sus planes y lo llamó. En la visita, Exter le comentó que debía estar tranquilo, que la política de altos tipos de interés ya había dado sus frutos y que en breve debería empezar a bajar los tipos de interés para soportar a la economía.

Me pregunto qué pensaría Exter de los momentos actuales con una situación contraria, es decir, con los tipos de interés en mínimos y bajando.

¿Sabría cual es el momento en que habría que empezar a subir los tipos?

Eterno debate de hiperinflación versus deflación. Mises versus Exter

Exter tuvo como amigo a Ludwig Von Mises, con el cual tuvo aparentemente incontables debates sobre cuál sería el final del sistema fiat, si mediante inflación o mediante deflación, tomando Mises el bando inflacionario.

Este es un debate que lleva muchos años, y que no se sabe todavía quien ha ganado, por la razón evidente que todavía no ha terminado el sistema fiat.

Lo cierto es que las llamadas por altísima inflación desde hace ya varios años, por parte de los gold bugs no se han cumplido, por mucho que crean que las estadísticas de los gobiernos están manipuladas – que lo están de cualquier modo.

La realidad es que en estos ocho años que llevamos de crisis, la tesis deflacionaria no desmerece para nada de la inflacionaria.

Si nos lleváramos por las ideas de los inflacionarios, deberíamos estar experimentando una inflación descontrolada ya mismo con incrementos de los precios y los salarios dramáticos, pero ese no es el escenario.

Dicho escenario tuvo lugar, de una manera no muy dramática, en los años setenta.

La verdad es que a pesar de haber multiplicado la masa monetaria por no se sabe cuánto, la economía se resiste a generar “demanda”.

Es como si todo ese dinero creado se resistiera a entrar en los mercados de calle, y la razón no es otra que ese dinero se queda donde, como dice Antal Fekete, está la diversión: en los mercados de bonos, con el americano y el alemán llevándose la palma. Y esto, evidentemente, no es un escenario inflacionario.

John Exter tipos de interés

Incluso en casos donde los tipos de interés de los bonos nacionales subieron de manera exagerada, como en Grecia o Portugal, no se aprecian signos de inflación, sino más bien de deflación, con recortes de empleo y salariales masivos, amén de las quiebras empresariales.

Las empresas allí valen menos, no más, igual que sus mercados de acciones que cotizan un 90% por debajo de sus máximos de hace años.

Eso no es inflacionario.

John Exter pirámide

La pirámide de Exter está formada por un tope masivo de instrumentos poco líquidos, que alcanzan su máximo desarrollo en la cúspide de la burbuja de crédito.

Esos instrumentos serían todo tipo de instrumentos crediticios de baja calidad, como hipotecas suprime.

Al ir entrando en la siguiente fase de la crisis, los ciudadanos se pasarían a otros activos más “seguros” como diamantes, acciones de pequeña capitalización, materias primas, bonos municipales.

Más tarde, con el pánico acelerándose, el dinero iría a los bonos corporativos, las acciones blue chips, los bonos del gobierno, y finalmente a las letras del tesoro y los billetes físicos, para acabar en el oro.

A diferencia del resto de activos, el oro físico es el único que no depende de nadie ni puede estar en dos balances diferentes a la vez.

Las acciones, los bonos, e incluso los billetes de 10 € o $ pueden dejar de tener valor de un día para otro, pues el que tengan valor depende de lo que diga el gobierno que los emite.

Por tanto, todos esos activos pueden ser confiscados con solo apretar un botón. El oro o su valor no.

John Exter liquidez

En el escenario previsto por Exter, la cantidad masiva de deuda creada creará una espiral masiva de impagos que acabará por la “destrucción” masiva de ese dinero creado anteriormente.

Impagos seguirán a impagos, y las personas se agarrarán a sus activos más líquidos, como los billetes en efectivo, para hacer frente a la desesperada situación.

Evidentemente, no hemos llegado a dicho escenario todavía.

Para ello todavía tenemos que ver bastantes cosas, aunque no nos debería extrañar que el final del drama viniese casi de la noche a la mañana.

Por supuesto, todos los economistas keynesianos, es decir la práctica totalidad de economistas del mundo, dan por muerta a la Pirámide de Exter, y en muchos casos directamente la desconocen.

El problema radica en que lo que Exter envisionó, no fue otra cosa que el final del sistema actual, y claro, no se podrá dar por válido su sistema hasta que no se produzca dicho escenario.

Lo que sí está claro es que los trabajos académicos y mejor pagados de la actualidad requieren una aceptación de facto de la tesis keynesiana, y por tanto anti oro.

Ninguno de esos académicos va a defender la validez de una pirámide que sintetiza en cierto modo el carácter corrupto del sistema que les paga.

Creo que Exter, logró sintetizar de manera simple lo que vendrá a ser el colapso final del sistema actual, el cual puede llegar en unos años, o tardar aún varias décadas. ¿Quién sabe?

De lo que no me cabe duda, es que algún día veremos cumplirse en su dramática plenitud el escenario de la Pirámide de Exter, en un escenario similar a lo que Antal Fekete llamó el último contango del Comex, día al que yo refiero como el “día final del capitalismo”.

No obstante, al contrario de lo que piensan la mayoría de gold bugs, los cuales creen que dicho día verá el renacer un nuevo sistema sano basado en el oro, creo que lo que veremos será el inicio de la mismísima Era Socialista.

Esto será así, porque cuando ocurra dicho colapso, los gobiernos del mundo aprovecharán para lanzar su “solución” a la gran calamidad (causada por esos mismos gobiernos aunque estos no lo crean).

Dicha solución vendrá de manos del sistema totalitario final, o lo que algunos llaman New World Order. Un sistema de control total, en el cual, a pesar de las apariencias, no habrá el más mínimo atisbo de propiedad privada para las masas, y nada escapará al control del ojo que todo lo ve.

 

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