La seguridad de las cuentas Omnibus

Hace no mucho que compré una participación en los fondos de acciones mineras de oro GDX y GDXJ. La compra la hice como inversión o especulación, como quieran llamarlo, a medio largo plazo, con vistas a tres o cinco años. El momento que escogí fue cuando estas acciones habían bajado entre un 60 y 80%, allá por principios de este año, 2014. La compra la realicé a través de un bróker español.

En este caso la compra venía con la idea de que estas inversiones pudieran servir para proteger mi ahorro en caso de una quiebra del estado español, siendo la idea de que si se vuelve a dar una crisis importante de la prima española, es posible que en la misma el oro, después de haber caído significativamente, repunte fuertemente y con él las acciones correspondientes. Si la crisis es lo suficientemente fuerte, como creo que será, lo menos que espero es la quiebra del estado español y una debacle completa de los mercados nacionales. En dicho escenario, que conllevaría probablemente la quiebra de la UE, sería de esperar que el oro se comportara de manera alcista como valor refugio. La idea es pues no dejar que una especie de corralito y devaluación destruyan el poder adquisitivo del dinero en las cuentas bancarias españolas.

Hay quien puede pensar que esta inversión de la que estoy hablando no es buena, lo cual es perfectamente posible. Nada ni nadie asegura que esa operación vaya a salir bien. ¿Quién sabe? Igual las acciones mineras junior de oro no vuelven a recuperarse nunca más y después de haber caído más de un 80% el siguiente destino es que caigan hasta un 95% o 98% del valor máximo de 2011. En ese caso aceptaría que fue una mala inversión y seguiría adelante.

En cualquier caso, esto no es de lo que quería hablar aquí, sino sobre el tema de las famosas cuentas ómnibus que utilizan la mayoría de los brókeres hoy en día, y no solo españoles, pues esto lo usa incluso Interactive Brokers, el prestigioso y conocido bróker americano.

 

¿Y qué son las cuentas ómnibus?

 

Pues las cuentas ómnibus son cuentas que utilizan los brókeres donde operan con fondos de los clientes pero a nombre del bróker, quedando la relación cliente bróker de manera bilateral o interna; es decir, entre el cliente y el bróker. Y esto, en el caso de España se usa para la adquisición de acciones extranjeras (y nacionales). Esto es así, ya sea Renta4, Bankinter, ING, ClickTrade, Gaesco, o cualquier otro bróker nacional. Es decir, cuando compras acciones en el Nasdaq, en realidad las acciones no están a tu nombre, sino a nombre del bróker, lo cual a la hora de la protección del inversor presenta una serie de dudas, y más en épocas de incertidumbre como la actual, pues ¿Qué ocurre si quiebran esos brókeres?

En teoría la mayoría de esos brókeres nos garantizan que en caso de quiebra las acciones de las cuentas ómnibus o globales estarán debidamente separadas de lo que es el activo del bróker, y de que el cliente tendría preferencia absoluta en la recuperación de las mismas.

Lo cierto es que este tipo de cuentas se han adoptado porque suponen un ahorro en la gestión de esos activos de cara al cliente. Al tener esas cuentas nominales a nombre del bróker, se ahorran muchos costes de transacción entre el bróker y los intermediarios extranjeros o de las bolsas correspondientes. Esto no es otra cosa que una política de ahorro de costes, que en cierto modo beneficia a los clientes al tener un coste de transacciones más barato, en teoría.

Las acciones pueden estar a nombre de una subsidiaria del bróker, que sería una compañía nominada. De esta manera las acciones estarán separadas de lo que son los activos y pasivos del bróker. Con lo cual, y en teoría, si el bróker quiebra, las acciones estarán a salvo y podrás recuperarlas sin muchos problemas. Otra cosa es si las acciones forman parte de los activos del bróker, en cuyo caso las cosas se pueden complicar.

Lo que ocurre es que en la realidad, el tener cuentas supuestamente segregadas no ofrece seguridad completa. Y esto es así porque este sistema se basa en la buena fe del bróker para con sus clientes. Es decir, debemos confiar en que nuestro bróker esté haciendo las cosas bien y que no se ponga a hacer cosas raras como MF Global.

En este caso estamos en manos del bróker. Si este es honesto y no se pone a hacer juegos con esas cuentas y a jugar con el dinero y los títulos en ellas depositados, podemos estar bastante tranquilos.

El verdadero problema llega en los momentos cuando la firma está en serios apuros o cerca del colapso, y es ahí donde pueden darse con más facilidad comportamientos fraudulentos. Es en esas situaciones cuando hay más probabilidades que el bróker y alguno de sus empleados se salten las reglas y empiecen a realizar “operaciones” con todo activo que tengan a mano para intentar salvar la empresa.

Por lo tanto, este tipo de cuentas son seguras y no son seguras. Y aquí no hay mucho que podamos hacer. Lo mejor que podemos hacer es tener este tipo de inversiones en brókeres de confianza y preferiblemente que estén inscritos como bancos, como Renta4, Bankinter o ING, en cuyo caso el problema de fraude o “pérdida” de los títulos es más difícil.

Esto que he hablado pasa para la mayoría de acciones nacionales que compremos. La cuestión se complica pues para el caso de acciones internacionales. En ese caso, no solo dependeremos de nuestro bróker, sino también de otra parte que estará en el extranjero y que será el custodio de estas acciones; normalmente una división de un gran banco mundial, como HSBC o JPMorgan. Las acciones estarán guardadas en a tu nombre en alguna cuenta nominal global de uno de esos bancos. Hay algunos brókers internacionales que gestionan esas acciones por sí mismos, como Interactive Brokers; el resto, normalmente, suelen venir custodiadas por algún gran banco como dije antes.

Esto añade el problema de otra parte adicional en la seguridad de nuestras acciones, aunque en el caso de ser grandes bancos, tenemos la “seguridad” de que para que nuestras acciones no nos sean devueltas, tendría que quebrar uno de esos grandes bancos de manera completa, y recordemos que aún así, esas acciones tendrían que estar teóricamente segregadas del banco, por lo que no “deberíamos” correr peligro. De todos modos, creo que en una situación de quiebra generalizada de la banca mundial, tendríamos otros problemas en los que preocuparnos. En ese caso, habría, con seguridad, otro rescate más; uno de carácter masivo. Y es aquí donde pueden venir otros problemas.

Es evidente, que si una crisis de proporciones mayores viene y se produce la quiebra de algún gran estado europeo, y de manera seguida, del sistema bancario europeo y mundial, los gobiernos acudirían al rescate completo del sistema. La cuestión es que cuando esto ocurra, el principal problema para recuperar las acciones creo que será de carácter político. Me explico; si quiebra el sistema bancario mundial, el electorado mundial se va a girar ya, de manera definitiva hacia las posiciones extremistas. En ese caso, se produciría una nacionalización masiva de activos, y no solo de bancos. Esto vendría a través de nacionalizaciones, confiscaciones y subidas de impuestos dramáticos. Tal sería, y será, el resultado de la implantación de gobiernos de extrema izquierda o extrema “derecha”, los cuales pondrían en práctica políticas socialistas, en mayor o menor medida, y es ahí donde mi temor radica en la cuestión de la recuperación futura de ciertas inversiones y activos, sobre todo financieros en “papel”.

El único activo que no podrán confiscar los gobiernos serán, como ya deberíamos saber, el oro y la plata físicos; pero me pregunto si estos tendrán mucha utilidad en un país comunista. Aparte de la posibilidad de comprarte un pasaje de ida hacia otro país, no veo mucha más utilidad. La esperanza radicaría en poder salvar ese capital en forma física en otro país que aún dejase algo de margen a la propiedad privada. Esto es poniéndome en el peor de los casos; pero uno tiene que analizar todas las posibilidades. No obstante, a mí me parece, y a tenor de lo acontecimientos electorales recientes, que el camino no estará muy alejado de ese.