Las pymes y autónomos griegos en el infierno del corralito

En estos días de drama griego hay una noticia que seguramente pasará desapercibida, pero que nos habla de lo que pasa, y está por pasar, en el día a día de sociedad griega.

Se trata del sector económico más vulnerable de esta “Gran Recesión” que está azotando al mundo – en el caso griego una auténtica Gran Depresión ya – es decir, el sector de las pequeñas empresas, pymes y autónomos, que en Grecia es muy numeroso, pero no por ello poderoso, sino todo lo contrario: un sector que vive en las “alcantarillas” de la sociedad, teniendo que afrontar una regulación e impuestos extremos, con lo que no es de extrañar que el mismo se refugie en el mercado negro, que es la única salida que le queda a la gente cuando un país tiene una legislación casi comunista. Y si no vayan a Cuba, Venezuela o Corea del Norte para ver cómo funciona un mercado negro.

A pesar de que las voces que más se “oyen” son las de aquellos que dependen de lo público: funcionarios, pensionistas y receptores de subsidios, no son estos el sector más frágil de la sociedad y economía griegas.

Los funcionarios pueden ver sus ingresos recortados un 10 o un 20%, pero no por ello dejarán de tener ingresos. Solo aquellos que se endeudaron por encima de su capacidad, por ejemplo, para comprar un chalet, verán mermada su capacidad. Pero nada dramático, en principio. A lo más, perderán el chalet y les será descontada una parte de la nómina.

Tampoco lo son las grandes empresas y multinacionales, las cuales pueden tener sus reservas y negocios fuera del país y sacar y entrar capitales a su antojo, por no hablar de la “facilidad” que tienen estas para conseguir “contratos” y leyes favorables de los gobiernos.

Estas empresas, al igual que en paraísos “bolivarianos” como Venezuela, son las que mejor sortean estas crisis, y a muchas les va hasta bien, o mejor que antes.

Sin embargo, esto no ocurre con el sector de los autónomos o pequeñas empresas con pocos trabajadores: los típicos bares, restaurantes, talleres, oficios de todo tipo, granjeros, gimnasios, etcétera.

Estos son los primero que “mueren” cuando hay una crisis. No hablamos de que les recorte un 10% del “salario” o cosas así. No, lo que ocurre con buena parte de estos negocios es que se van a la ruina directamente. O sea, quiebran.

Para añadir más angustia, este tipo de empresas, sobre todo sus dueños, no tienen derecho a subsidios de desempleo y cosas así. Con lo que nos podemos imaginar el drama que viven estos trabajadores.

Pues bien, en estos días de crisis y corralito griego, son estas empresas las que llevan la peor parte. Los funcionarios, jubilados y multinacionales, más o menos pueden continuar sus actividades y cobrar lo que necesitan para vivir, pero no pueden decir lo mismo las empresas pequeñas que necesitan de pagar a sus proveedores, trabajadores, etcétera, pues todo está bloqueado.

En un interesante artículo de Bloomberg, nos presentan el panorama desolador que afrontan estos negocios, los cuales se ven en una situación desesperada con amenaza de cierre y quiebra (1) para buena parte de ellos.

Podemos verlo en el vídeo siguiente:


En un ejemplo de la dramática situación que se vive en las calles griegas por este sector, una dueña de una librería nos cuenta como las ventas han bajado un 90% en diez días, teniendo que haber despedido a dos empleados la semana pasada.

Un dato curioso viene de las declaraciones de una farmacéutica que dice que están empezando a tener escasez de medicinas, pero que no está preocupada, porque cree que todo se arreglará. Esto lo dice, supongo, desde el punto de vista de un “negocio” garantizado por el gobierno, al estilo de las farmacias en España, que no son más que empleados públicos garantizados por el gobierno, de ahí su “optimismo”. Es decir, no se trata de una empresa pequeña genuina griega.

Otra curiosidad es que la propietaria de la farmacia votó que “sí” en el referéndum y sus empleados menores de 30 años (¿todavía hay gente menor de 30 años que trabaja en Grecia?) votaron por el “no”.

Lo que me pregunto es cómo creen los griegos que votando “no” van a evitar la austeridad. Es decir, lo que no han comprendido aún es que voten “sí” o voten “no”; fuera o dentro de la UE, con o sin dracmas, van a tener austeridad a lo grande, por el simple hecho de que, independientemente de que les perdonen las deudas, Grecia y su Estado no pueden mantener los gastos actuales del mismo con la producción del país. Eso es físicamente imposible.

Si creen que con un modelo comunista van a vivir bien fuera de Europa (o en una Europa comunista, quien sabe) se van a llevar una sorpresa el día en el que prueben susodicho modelo.

Claro está, en un modelo así, el sector de la pequeña empresa sería totalmente aniquilado, quedando solo, reminiscencias de la misma en el gigantesco mercado negro que se formaría.

Con respecto a las multinacionales, no sería de extrañar que las mismas sigan haciendo negocio sin mucho problema, como pasa con muchas en Cuba, donde si eres cubano no puedes abrir un negocio, pero si eres una multinacional sí. Curioso modelo.

Desgraciadamente, por mucho que la gente ni se lo plantee hoy en día, este escenario, el del “corralito”, controles de capitales y miseria general acabará por llegar a España, puede que más pronto que tarde.

Las pequeñas empresas griegas, al igual que en Venezuela, acabarán por ser aniquiladas sin piedad.

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  1. Quiebra aquí significa 100% de recorte en “salario” y a la cola del paro sin ayuda del “paro”, valga la redundancia. Además de verse probablemente arruinado con deudas de por vida con el banco.