Mercados aleatorios y el colapso de Venezuela

Uno de los mejores ejemplos de mercados no aleatorios de los últimos años es el de Venezuela, y su desastrosa política socioeconómica. Que esas políticas iban a conducir al desastre económico no era difícil de adivinar.

Es tan sencillo como ver que un gobierno radical de izquierda, lo que en España vendría a ser un Partido Comunista, IU o Podemos (aunque se llamen diferente son lo mismo pues son partidarios de las mismas políticas económicas), que gobierne en un país el tiempo suficiente logrará destruir la economía de ese país completamente en un tiempo récord.

Por completamente me refiero a una destrucción total, ante la cual, la lamentable situación económica española es un oasis de bienestar.

Venezuela colapso económico

Cuando un gobierno de tales características tiene tantos años para gobernar un país – gracias sobre todo a los ingentes ingresos petrolíferos – solo es cuestión de tiempo que no haya actividad privada genuina en el mismo, y por tanto, en un país así podemos estar seguros que no invertirá un duro nadie, salvo algunas inversiones estatales chinas, rusas o iraníes, que saben bien que su inversión ha de ser pagada en petróleo y a cambio de alguna posición geoestratégica (1).

En términos comerciales genuinos la única manera que alguien invertiría en Venezuela, ya sea comunista, anarcocapitalista, musulmán o budista, es a punta de pistola.

La única actividad privada genuina en los últimos años en el país es la del mercado negro y la gente que se gana la vida con los más variados estraperlos como hacer arepas con un carrito en medio de la calle por cuatro duros, y jugándosela a ser atracado cuchillo en cuello en cualquier momento.

Venezuela propiedad privada

El resto de la actividad privada; las pymes y la gran mayoría de las empresas nacionales no “amigas” del gobierno, han sido destruidas en el proceso, unas por confiscaciones, otras por controles imposibles de cumplir y otras por destrucción de la demanda de manera simple y llana.

Un conocedor de la realidad cíclica y no aleatoria sabe que cuando un gobierno de ese tipo entra en ese país, la mejor alternativa inversora que tienen todos los nacionales del mismo es emigrar o intentar sacar todo el capital posible a la mayor brevedad.

Los inversores internacionales, en caso de hacer alguna apuesta, no tendrían la más mínima duda que ponerse corto en el bolívar en plan “all in”, pues es una apuesta segura casi al 99,99%.

Cuando, el gobierno radical se enroca como en los últimos años, con elecciones más que dudosas y se embarca en controles de precios masivos, entonces todas las cartas están sobre la mesa.

Alguien con dos dedos de frente sabe que ese país va a experimentar el famoso “caos planificado” perfectamente explicado por Mises en sus obras.

Todo esto no es, por supuesto, aleatorio, sino que sigue unas pautas bastante claras de acción humana, y reacción.

Controles de precios Venezuela

Una de las medidas típicas de los gobiernos radicales de corte socialista – incluso los denominados de “derechas” – es la de imponer una serie de controles cada vez mayores sobre la economía (y por tanto sobre la sociedad), acabando por los famosos controles de capitales, de tipo de cambio y de precios. Su obsesión, la del socialista, es por controlarlo todo.

No se le ocurre que las cosas pueden estar mejor libres, no, su deseo es del control absoluto.

Como siempre, la culpa la tienen los “especuladores” (cualquiera con una tienda, hasta de chucherías pasa a ser considerado un malvado “especulador”), los “fascistas” (básicamente todo aquel que no esté de acuerdo con su gobierno), los capitalistas (todo aquel que tiene algo ahorrado y posee alguna propiedad), etcétera.

Con esas premisas el gobierno de turno empieza por aplicar medidas monetarias laxas y empieza a gastar y endeudarse para alcanzar el bienestar social máximo (2).

Como las medidas no tienen éxito y de manera misteriosa la situación económica empeora con salidas de capital “silenciosas” cada vez mayores hacia Miami (3).

Entonces comienza la segunda fase del proceso totalitario. Se empieza a culpar a los especuladores, fascistas, insolidarios, etcétera. Se empiezan a adoptar impuestos nuevos y mayores, como por ejemplo, controles de capitales. Es decir, ya no se puede sacar dinero del país sin permiso. Y el permiso casi siempre será negativo.

En estos momentos, la gente empieza (como siempre) a buscar alternativas, como por ejemplo, hace años, a sacar el dinero a través de bolsa venezolana. Cuestión que se podía hacer hace seis años, pero desconozco si aún se puede seguir haciendo, cuestión que dudo.

Al ver que la situación económica sigue empeorando y ante la subida generalizada de precios, pues ya ni dios negocia con una divisa con un gobierno de ese tipo (4), el gobierno profundiza los controles de capitales e instaura controles de cambio cada vez más duros. Sin dejar de criticar la maldad del dólar, fija la cotización de su divisa con respecto al mismo, cuestión que no deja de tener que revisar en los años sucesivos debido a lo insostenible de la situación: depreciando la divisa, por supuesto.

La situación del país no solo no mejora, sino que no deja de empeorar a un ritmo cada vez mayor.

Los sorprendidos miembros del partido gobernante se escandalizan pues dan por hecho de que todo es culpa de los malditos especuladores, de los EEUU, de Aznar (aunque este haga años que dejó de gobernar), y, cómo no, de la oposición.

La realidad es que nadie ahorra el más mínimo duro en el país, ya que todo el mundo (incluidos los psicópatas del gobierno) sabe que mantener inversiones en esa divisa es perder el 80% de la misma cada año (multiplicas 0,2 por 0,2 por 0,2, y al final te queda el 0,8% de la inversión inicial en el tiempo récord de tres años, o sea has perdido el 99,2%).

Colapso financiero especuladores

La mitad de las empresas están o quebradas o a punto de quebrar y la otra mitad están rezando para que pase algo y cambie el régimen.

Mientras el gobierno decide culpar a las empresas que aún sobreviven de la cada vez peor situación de los mercados nacionales. Ya por esas fechas empiezan a escasear productos de todo tipo, y sobre todo la comida y la proteína de la buena. Cosas como la leche, los huevos, por no decir los botes de proteína de los gimnasios, se convierten en lujos. Los supermercados empiezan a ver las estanterías vacías.

Los productores de huevos del país han cerrado casi todos y el que queda está en las últimas. No puede ni reponer su maquinaria alemana pues el tipo de cambio es tan malo que no tiene para amortizar ni los tornillos.

La fábrica empieza a resquebrajarse.

El gobierno echa la culpa al empresario por malvado especulador.

Una de las últimas medidas del gobierno en su vorágine de locura total es la adopción de controles de precios masivos, los cuales fueron introducidos en el estado venezolano en 2013 y a lo largo del 2014.

Aún supongo que estarán ampliándolos a día de hoy (es lo que hace un gobierno de este tipo cuando ve que las cosas no van como quisiera, es decir, echar más madera al fuego, en este caso echar “gasolina”).

Cuando el gobierno empieza a realizar ese tipo de controles de precios, entonces la última remesa de las empresas que quedaban con vida en el país mueren. Ya solo quedan en pie algunas multinacionales, muchas de las cuales están aliadas con el gobierno, y son las únicas que milagrosamente “capean” el temporal incluso con mayores beneficios.

Venezuela mercado negro

El resto de empresas privadas que quedan en pie son las del mercado negro y las bandas de pistoleros que pululan por las calles (5).

Nadie en su sano juicio ahorra un duro e invierte en la creación de una empresa, lo cual se ha convertido en una tarea imposible.

Si alguien logra ahorrar o hacer alguna fortuna lo primero que hará será sacar el dinero del país de inmediato.

Lo curioso del tema, es que los únicos que están haciendo fortunas últimamente en Venezuela, son los burócratas que trabajan para el gobierno y sus amigos.

Por supuesto, el dinero que hacen encuentra destino en paraísos fiscales o sitios más seguros.

Luego salen por la tele criticando a dichos sitios y echando la culpa a los “especuladores”. Cinismo en estado puro.

Especulación en estados en transición al socialismo

A pesar de toda la propaganda masiva y constante del gobierno venezolano en contra de los especuladores y los enemigos del estado como culpables de todos los males del otrora (hace 50 años los sueldos de Venezuela estaban a la par de Francia y era más altos que los de España) rico estado venezolano, los verdaderos especuladores carroñeros que están esquilmando el país venezolano forman parte del aparato gubernamental del mismo gobierno, los cuales son los únicos que pueden hoy en día hacer “negocio” de verdad en suelo venezolano.

El resto, a vivir en las alcantarillas del mercado negro y a morir en el infierno regulatorio en que se ha convertido Venezuela.

Es increíble que un estado con una de las reservas de petróleo más grandes del mundo y con unos recursos naturales mucho mayores que los de España o casi cualquier país europeo, recurra a echar la culpa a los desgraciados que tienen tiendas y cuatro empresarios nacionales arruinados.

 

El tipo de interés en los bonos a dos años dicen más sobre lo que está pasando que mil palabras. Ese tipo equivale a una prima de riesgo de 5 o 6.000. Sí, el camino al infierno tiene un largo recorrido. Se puede ir más lejos de una prima a 1.000 o 2.000.
El tipo de interés en los bonos a dos años dicen más sobre lo que está pasando que mil palabras. Ese tipo equivale a una prima de riesgo de 5 o 6.000. Sí, el camino al infierno tiene un largo recorrido. Se puede ir más lejos de una prima a 1.000 o 2.000.

 

La realidad es que el gobierno venezolano ha adoptado ya todas las medidas del manual totalitario y ya no hay mercados que valgan en el país.

No se puede echar la culpa a los especuladores de acciones, y mucho menos cuando la bolsa lo único que hace es subir año tras año (aunque cae catastróficamente cuando es medida en dólares, libras o francos suizos).

Tampoco se puede echar la culpa a los mercados de futuros o de derivados del país.

Básicamente, la gente no tiene dinero para operar futuros, y los mercados nacionales no existen al respecto.

Tampoco hay mercado de divisas al que echar la culpa pues el gobierno “fijó” el tipo de cambio oficial a un nivel con el dólar, de tal manera que los malvados especuladores no puedan hacer daño a Venezuela.

Colapso Venezuela culpa

El problema es que los únicos especuladores que están haciendo daño terrible a Venezuela es el mismo gobierno que ha fijado ese tipo de cambio fijo. Y la única manera de resolver todos los males de Venezuela y que vuelva a haber leche y huevos en las estanterías es que se elimine el control de cambio, el control de capitales, y todos los controles de precios, además de todas las regulaciones socialistas ridículas que ha ido imponiendo el gobierno en los últimos años.

Solo con esas medidas tan sencillas, el país saldría sin problemas de la crisis brutal en la que se halla.

Pero eso no se va a hacer.

Como bien nos recuerdan en la web Caracas Chronicles, el tipo de cambio oficial del bolívar es de 6.3 por dólar, pero al mismo solo tienen acceso los burócratas del gobierno y cuatro multinacionales.

El resto del pueblo, sin embargo, tiene que acudir al único mercado real que hay para intercambiar tan preciados billetes (sí, increíble que la basura del dólar sea la salvaguarda de mucha gente, pero todo es posible en este mundo).

 

"¡Qué bien! Ahora que el Gobierno venezolano tiene el tipo de cambio fijo los malvados especuladores de los mercados de divisas no pueden atacar a la honesta moneda venezolana" Así es como piensan muchos ilusos que apoyan estas tesis
“¡Qué bien! Ahora que el Gobierno venezolano tiene el tipo de cambio fijo los malvados especuladores de los mercados de divisas no pueden atacar a la honesta moneda venezolana” Así es como piensan muchos ilusos que apoyan estas tesis. Solo que de vez en cuando el gobierno venezolano también devalúa este tipo de cambio cuando ya no puede más.

 

En el mercado negro el bolívar se negocia a 189,55 bolívares por dólar. Ahí es nada.

Y es así como se forman las grandes fortunas en la Venezuela actual. No a través de ningún sector empresarial nacional genuino, el cual está completamente arruinado y arrasado, quedando ya cuatro migajas cada día menos numerosas.

Corrupción Venezuela

El “big Money” es hecho de otra manera.

Una manera muy sencilla, pero que experimentan todos los estados de corte totalitario socialista. Y esta no es otra que mediante la corrupción masiva.

En este caso la cosa es tan sencilla como que los burócratas y políticos del gobierno que tienen acceso al mercado oficial, intercambian sus bolívares a 6,3 por dólar y el mismo día van a la calle y los venden por 189,55 bolívares, haciendo una ganancia del 3.000% todos los días, y sin necesidad de pedir regulaciones ni chorradas varias.

A lo más, tendrán que gastarse unos cuantos sueldos en matones para que estos se encarguen de hacer las transacciones con la desesperada muchedumbre, que paga lo que sea por conseguir artículos que ya no existen en las estanterías.

Podemos estar seguros que se están haciendo fortunas de un tamaño nauseabundo todos los días en Venezuela. Dichas fortunas son enviadas con la máxima premura al exterior por los mismos que critican con total ferocidad los malvados mercados, los viles especuladores y a los Estados Unidos.

De hecho, buena parte de esos dólares que esquilman al pueblo venezolano acaban en tierra yanqui.

El tema es realmente vomitivo.

Lo triste es que ese tipo de corrupción es generalizada en el país, encontrándose casos en casi cualquier mercado intervenido del país (casi todo o todo está totalmente intervenido allí), y los amigos del gobierno están haciendo su agosto.

Mientras tanto los tupamaros y los delincuentes campan a sus anchas por el campo de batalla que es Caracas casi todas las noches.

Un escenario infernal sin duda.

Lo triste del tema es que apenas se da cobertura de noticias a todo esto, pues no cabe duda de que los que manejan el sistema quieren mantener este tema en secreto.

Uno ha de informarse por canales extraoficiales.

La razón básica es que el sistema planeado para el resto de Occidente es básicamente el mismo.

Algún día veremos controles de precios aquí en España. Cuando llegue dicho día, podemos estar seguros de que las cosas van a ir a peor, no a mejor.

Esos controles de precios adelantan algo que no es aleatorio, sino el resultado infernal de políticas demenciales: las políticas del socialismo encubierto de democracia.

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  1. Amén de los ingresos en B que reciben los funcionarios de todos esos países cuando negocian esos contratos entre ellos, ingresos que por supuesto, nunca invertirán en bonos o divisas de su propio país.
  2. Los países “bananeros” se caracterizan por pensar que pueden llegar a tener un estado del bienestar como el de Alemania sin haber pasado por la fase de creación masiva de grandes empresas del libre mercado, tal y como ocurrió en Alemania en el Siglo XVIII y XIX. Estos piensan que la riqueza de Alemania o Suiza se debe a que adoptaron un estado del bienestar. Siempre confunden causa y efecto. Y por cierto, algún día Alemania también dejará de tener un estado del bienestar generoso. Cosas de los ciclos.
  3. Muchas de las cuales son de los miembros del mismo partido en el poder que si bien son malvados, no son idiotas y ni locos tendrán invertido su dinero en los billetes o bonos nacionales.
  4. Normalmente, las divisas de los países con políticas socialistas radicales dejan de ser negociadas de manera normal en los mercados. Nadie en su sano juicio quiere divisas así. Después de todo, si no se puede invertir en un país, para qué diablos voy a querer divisas del mismo.
  5. Venezuela es a día de hoy, uno de los dos o tres estados más peligrosos del mundo. Caracas, los fines de semana, es más o menos una zona de guerra, no mucho menos peligrosa que Siria o Ucrania. Visto de otro modo, en Venezuela murieron más personas en 2012 a causa de tiroteos que en los EEUU, un país con una población 10 veces mayor y famoso por su “supuesta” violencia.