Mercados aleatorios y realidad cíclica

Hay un tema que suelo ver con bastante frecuencia en los círculos del trading, y es el ejemplo de echar monedas y el supuesto comportamiento aleatorio de los mercados, de tal manera que estos no sean algo muy diferente al hecho de realizar una actividad tan simple como la anterior, comparable a lanzar dados o jugar a la lotería.

Esta afirmación tiene una parte de verdad en buena parte, al menos si nos circunscribimos al componente de corto plazo del mercado, sobre todo el day trading, y no digamos ya si nos dedicamos a hacer “hour trading” o “minute trading”, cuestiones tan populares hoy en día con las opciones binarias.

Mercados aleatorios ludopatía

Es en esos territorios donde dominan las emociones y el componente ludópata de la persona, en esas apuestas a muy corto plazo donde la adrenalina es la reina, donde el componente aleatorio es mayor.

Hasta llegar al punto donde el mismo es máximo, lo cual se alcanzaría en apuestas de un milisegundo. Evidentemente, lo más probable es que en ese milisegundo el precio suba o baje con la misma probabilidad.

En periodos de trading de un minuto, o una hora, el comportamiento aleatorio apenas disminuye,  y las probabilidades de acertar después de hacer mil apuestas vienen a ser casi el 50%. Aquí no hay “edge”, y esto lo saben bastante bien los promotores del “short term trading”, aka “day trading”, los cuales no dejan de alabar los beneficios de dicha actividad.

La cosa va cambiando a medida que aumenta el periodo donde realizamos nuestras apuestas, aunque el periodo de un día sigue siendo un periodo muy escaso para obtener una ventaja comparativa significativa que nos permita construir una estrategia que nos sirva para ganar a largo plazo, salvo, quizá, en determinados tipos de mercados, donde, en ocasiones, es posible que sí exista un pequeño “edge”.

Por ejemplo, quizá el mejor mercado para hacer day trading, o algo similar a este, es el mercado de acciones, pues en el mismo tenemos las mejores tendencias a largo plazo del mercado.

Tendencia al alza, por supuesto.

En este mercado hay una manera bastante interesante de saber cuándo ir al alza o cuando ir a la baja. Básicamente es mediante la volatilidad y las diferentes maneras de medirla.

Podemos hacerlo por ejemplo a través del VIX, siendo alcistas cuando este sea menor que el valor X, y bajistas cuando este suba de un valor Y.

Es decir, a mayor volatilidad, más probable es que el mercado sea bajistas, y a menor volatilidad más probabilidad de que el mercado sea alcista.

Pero lo mejor en un caso así no es hacer day trading, sino mantener las posiciones ganadores más días, por ejemplo una semana o en ocasiones más dejando correr los beneficios y cortando las pérdidas en algunas ocasiones en el mismo día.

Cuanto más nos alejemos del day trading más nos alejamos del concepto aleatorio del mercado y más nos acercamos al concepto cíclico del mismo, el cual no es otra cosa que reflejo de la realidad cíclica en la que vivimos.

Realidad representada perfectamente por la serpiente Ouroboros.

Mercados aleatorios y praxeología

Cuando nos alejamos del day trading hasta acercarnos al “week trading”, “month trading” o “year trading”, empezamos a ver claramente las opciones que nos presenta esta realidad cíclica, la cual se refleja en los famosos ciclos de la economía y sociedad tan estudiados por tantos economistas, sociólogos o metafísicos como Kondratiev, Schumpeter, Mises, Elliot, Guénon, Spengler etcétera.

Dichos procesos cíclicos no tienen nada de aleatorio, sino que al contrario se adentran profundamente en los terrenos de la sociología humana, y como le gustaba llamarlo a Mises y los “austriacos”, la praxeología, la ciencia de la acción humana.

La acción humana no es aleatoria, sino que responde a unas realidades sociales bastante predecibles y cíclicas.

El día sigue a la noche, el fío al calor, el pesimismo al optimismo y los crashes a las burbujas.

Mercados cíclicos

Cuanta mayor es la burbuja, mayor es el crash siguiente.

Cuanto mayor es el desequilibrio entre una economía y otra, o dentro de la misma economía o sociedad, mayor es la probabilidad de una reacción en el signo contrario. Reacciones que no se producirán “porque si”, sino por razones fundamentales que podríamos considerar como casi “físicas”.

Y en este sentido el comportamiento humano se vuelve más o menos predecible, y por lo tanto no aleatorio.

No se puede predecir con una probabilidad de más del 50% de éxito el lanzamiento de unas monedas, pero sí se puede predecir que si un gobierno empieza a poner controles de precios en su sociedad, los mismos vayan a subir en el futuro con una probabilidad de casi el 100%.

Eso, evidentemente, no es aleatorio.

Algo similar ocurre en todos los mercados, y en ello se basa la manera de operar de los grandes contrarios que gustan de apostar contra las masas en las apuestas de largo plazo.

Por ejemplo, un especulador de divisas sabe que el rand sudafricano, la lira turca, el peso mexicano o el Kwacha de Malawi, van a tender a depreciarse contra el dólar, el yen o el franco suizo en el futuro.

Puede que las primeras tengan mercados alcistas con respecto a los pares mayores, pero a largo plazo es “seguro” que los mismos se van a depreciar de manera muy fuerte, unos más que otros. Aquí no hay nada de aleatorio, sino más bien el conocimiento de una realidad sociocultural y económica que de alguna manera empuja a esas sociedades del segundo y tercer mundo a adoptar políticas, por decirlo de alguna manera, poco estables de cara al capital privado, o comúnmente llamadas populistas o bananeras.

Eso lo sabe un especulador profesional, y si hay alguno en Sudáfrica pueden estar seguros que no guarda su principal cartera de inversión o ahorros en dólares sudafricanos, dando igual si este se aprecie un 30% con respecto al dólar en los próximos cinco años, pues la tendencia a largo plazo será a depreciarse un 100%.

Tampoco la bolsa venezolana a largo plazo es aleatoria.

La probabilidad de perder la inversión en tres años es casi del 100%.

A ningún inversor en su sano juicio se le ocurrirá invertir dinero en la bolsa venezolana, sin importar si la misma se aprecia un 40% cada año, pues la certeza de que la divisa se deprecia un 60% hace que dicha inversión sea una ruina después de dos años, si es que te dejan sacar más tarde el dinero del país.

Aunque en realidad la bolsa Venezolana ha subido incluso en términos reales, en lo que podríamos considerar una burbuja.

Pero claro, eso no es bolsa ni es nada, sino una mascarada de un estado socialista fallido. Esa «bolsa» negocia menos en un día que un chicharro del IBEX en medía hora.

Estos ejemplos son extremos, pero no por ello, ejemplos menos “extremos” como la bolsa española o la americana carecen de ese componente cíclico.

Ciclos mercados financieros

Por ejemplo, en la fase del ciclo en la que estamos, y cargada la sociedad de deuda como aún se halla, la probabilidad de que la bolsa española proporcione grandes riquezas en los próximos 10 años es casi nula.

 

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La única probabilidad de que ello ocurra es mediante una “bolivarización” de la economía, con un IBEX cotizando en neo-pesetas y avanzando un 50% al año, pero con la neo-peseta depreciándose un 70% igualmente, lo cual haría de dicho gran mercado “alcista”, un mercado terriblemente bajista, justo igual que el caso venezolano.

En este sentido, un apostador profesional a largo plazo, sabe que el IBEX se tiene que depreciar significativamente ya sea en euros “alemanes” o en neo-pesetas vía depreciación de divisa. Y esto no va a ocurrir porque sí, sino porque la realidad del, por decirlo así, “balance financiero” de España es más allá de lo insostenible.

El caso americano es similar, aunque quizá menos grave pues al menos ellos tienen algo de petróleo y la Sexta Flota.

De todos modos, esto no quiere decir que haya que ponerse bajista inmediatamente en el IBEX, por ejemplo, pues este puede bien tener movimientos alcistas aún antes, sino que llegado un día, se va a producir un nuevo mercado bajista de gran envergadura, y un especulador de la vieja escuela sabe que eso ha de pasar algún día y llegado el momento se posicionará para ello.

Apuestas cíclicas

Las apuestas financieras de minutos, los dados, echar monedas, lotería del estado, bonoloto, y cosas similares forman parte de los mercados aleatorios.

Los movimientos de mercado a largo plazo, e incluso los de medio plazo (disminuyendo a medida que nos acercamos al “day trading”) pertenecen a la realidad de los mercados cíclicos.

Y por cierto, el gran mercado alcista de acciones de los últimos 300 años en Occidente también forma parte de una realidad cíclica (aunque parezca un mercado alcista que lleva toda la eternidad y que durará para siempre), lo que quiere decir que algún día el mismo terminará también.

Ese día será el verdadero fin de la Era Capitalista y el comienzo de la Era Socialista, la cual no durará mucho debido a la imposibilidad metafísica de la misma, por no decir de la física, cosa que sabía perfectamente Von Mises, entre otros.

¿Cuándo comenzará la misma?, ¿quién sabe?