Stanley Druckenmiller. Sucesor de Soros

Un gran trader de Hedge Funds

Stanley Druckenmiller es uno de los entrevistados en el libro The New Market Wizards de Schwager.

Este hombre fue considerado en una época como el sucesor de George Soros y de hecho estuvo al mando del Hedge Fund del anterior, Quantum Fund.

En los tres primeros años de coger el mando sobre este fondo consiguió un retorno medio del 38% manejando activos por encima de dos mil millones de dólares.

Ahí es nada.

No debe ser nada fácil conseguir grandes beneficios de manera consistente manejando un par de cientos de dólares o euros.

De hecho no lo es fácil para nadie; ni para aquel que invierte dos mil euros. Ahora, hacer esto cuando manejas Hedge Funds de miles de millones es algo muy difícil. Y para hacer esto hay que tener algo más que suerte.

Hay que tener un talento especial.

La mayoría de mortales no serían capaces de generar ni siquiera beneficios, no hablemos ya del 30% anual.

A todo el mundo le gusta quejarse de los Hedge Funds y los especuladores, pero en Venezuela no hay Hedge Funds a los que culpar del colapso económico del país.

Druckenmiller creó su propio fondo, el Duquesne Fund, que tuvo un 37% de ganancia media durante los primeros años de su existencia.

Durante esos años, ya probó su valía como inversor o especulador, como lo queramos llamar.

Druckenmiller fue desde los inicios un gestor de fondos pero con el tiempo su estrategia cambió a ser un gestor activo con una cartera amplia de acciones, bonos y divisas con la flexibilidad de operar en el lado largo y corto de cualquiera de esos mercados cuando la oportunidad se presentara.

Este fue uno de los pioneros de la gestión activa de fondos: los hedge funds.

Más tarde se pasó a la gestión del fondo de George Soros, el que Druckenmiller considera el mejor inversor – ¿o debería llamarlo especulador- de nuestros tiempos; para lo cual no le falte quizá razón.

El hecho de promediar si no recuerdo mal, un 26% de ganancia desde hace más de 40 años está al alcance de pocos.

De ahí la magnitud colosal que ha alcanzado su fortuna, la cuál no es mayor por haber empezado más tarde que Warren Buffet o por el hecho de dedicarse a cuestiones de activismo político.

Entre las cosas más interesantes que dijo en la entrevista una fue:

Es mi filosofía, que ha sido reforzada por el Señor Soros, que cuando ganas el derecho de ser agresivo, deberías ser agresivo. Los años que empiezas ganando fuerte, deben ser los años que vayas a por todas.

Es un hecho que muchos mánagers cuando tienen un comienzo de año bastante bueno, tienen a darlo por «bueno» y dejan de arriesgar por el resto del año.

Les puede el miedo de perder en el futuro lo que ganaron. En este sentido creo que Druckenmiller tiene razón y filosofía para mí es la siguiente: si eres un mánager de Hedge Fund o gestor de fondos activo, se supone que «sabes» lo que estás haciendo en cada momento.

No por ganar un 50% en unos activos en un par de meses me voy a retirar de operar el resto del año por miedo a que mis estadísticas empeoren y tener así malos resultados que mostrar a mis inversores o posibles clientes.

Esta es una actitud perdedora y demasiado conservadora.

El hecho es que si has ganado bastante al principio del año es porque estabas en lo cierto con respecto a una inversión, pero ello no debe ser razón para dejar de operar o para volverse «pasivo».

No, un hedge fund mánager tiene que estar constantemente activo. No puede dejar de pensar en qué es lo que va a hacer cuando ha conseguido esa gran ganancia.

Lo más lógico es que cuando consigue una gran ganancia su pensamiento debería ir dirigido a donde conseguir una próxima gran ganancia.

No a estar el resto del año en efectivo y leyendo los periódicos deportivos.

Un mánager de esta categoría debería estar seguro de sí mismo y seguir siempre adelante.

Otra parte interesante es cuando dice:

Aprendí muchas cosas de él (Soros), pero quizá la más significativa es que no es si estás en lo cierto o no lo que importa, sino cuanto dinero puedes hacer cuando estás en lo cierto y cuanto perder cuando no lo estás. Las pocas veces que Soros me ha criticado es cuando estuve acertado en un mercado pero no maximicé la oportunidad.

Esto es análogo a la sempiterna frase de: corta tus pérdidas y deja correr tus beneficios.

Por ejemplo, de nada me sirve saber que el Nasdaq ha caído un 80%, como en 2000/2 y que luego va a haber un rebote importante si intento coger un beneficio del 10% cuando ese rebote se produzca.

Esto es ridículo.

Cuando el Nasdaq ha caído un 80% debo estar esperando como un zorro a que produzca un rebote y a la mínima señal de mercado alcista ir a coger el tren y esperar no menos de un 50% de beneficio.

Si el mercado se niega a iniciar otro movimiento alcista considerable, pues salgo de la operación rápido.

Si el precio baja, dejaré que siga bajando; solo operaré cuando supere cierto «número».

Otra frase que nos da claramente una idea de la clase de inversor que es Soros:

Soros me enseño que cuando tienes una convicción tremenda en una operación, tienes que ir a por la yugular. Se necesita coraje para hacerlo y buscar un beneficio con un gran apalancamiento. Por lo que a Soros respecta, cuando estás en lo cierto en algo, hay que jugársela y sacar el máximo provecho.

Es una manera de usar el apalancamiento de manera inteligente, y aunque puede que no sea para todo el mundo ni para la mayoría sí que lo puede ser para algunos con los nervios y el temple necesario.

Si las acciones del sector energético han subido un 1000% en unos pocos años, así como el precio del petróleo (2008), es obvio que algún día va a acontecer una corrección de grandes proporciones.

Ante esto un trader con experiencia y sin miedo puede esperar hasta el momento adecuado en 2008 y lanzar una operación bajista apalancada en el momento que el mercado colapsa (pero no antes) y tener un gran beneficio.

Otra parte interesante de la entrevista es cuando dijo:

Había estado en el Banco por unos meses cuando recibí una llamada del manager el el departamento de inversiones. He oído que fue a la Universidad de Michigan, digo el manager. Cuando le confirmé esto, dijo, Estupendo. Me preguntó si tenía algún MBA, y le dije que no. Me dijo, eso es incluso mejor. Vamos; estás contratado.

En este punto quiero hacer eco de una percepción personal, que no pocos comparten. Y es el hecho que la educación académica superior es una basura, al menos desde el punto de vista de la vida real.

No digo que no sirva para ganar dinero, pero en general el enfoque del mundo académico es el de enseñar teoría y de abrir las puertas para el mundo de la burocracia (y con burocracia no solo me refiero a los puestos de funcionario).

De hecho, la mayoría de los estudiantes de carreras de negocios como empresariales y económicas trabajan para la banca, consultoras, asesorías legales o el Estado.

Muchos hacen grandes cantidades de dinero, pero todos dependen del Estado. Son burócratas.

De hecho su existencia está basada en el parasitismo del Estado (la banca española está de facto nacionalizada, es un negocio ruinoso a pesar de la apariencia de los beneficios).

Ninguno de los mánagers de Hedge Funds aprendió absolutamente nada atendiendo los cursos universitarios.

Todo lo que saben de los mercados es a través de su olfato y su experiencia.

Los estudios académicos están bien para gente como Bernanke y Yellen, gente que vive de las subvenciones, aunque la verdad, es que hoy día de manera directa o indirecta la mayoría vivimos de las mismas, aunque no nos demos cuenta.

No es de extrañar pues que en muchos de los nichos donde se requiere de creatividad, osadía e imaginación se busque gente que no se haya freído el cerebro estudiando economía keynesiana, y lo peor aún, creyéndosela.