¿Tenemos ya hiperinflación en Venezuela?

Esto dependerá de lo que cada uno entienda por hiperinflación.

Como ya sabemos, no hay consenso sobre el punto exacto en porcentaje a partir del cual se considera que un país está en hiperinflación. Unos dicen que una tasa acumulada del 100% en tres años, lo que vendría a ser más de un 25% anual. Otros dicen que debería ser del 50% mensual, y entre ambas propuestas podremos encontrar infinitas variantes.

Sin embargo, lo realmente importante no es el cambio porcentual mensual o anual, sino el hecho incuestionable de que la divisa del país ha dejado de ser negociada en el exterior, o dicho de otra manera, nadie en el mundo quiere esa divisa; la cual ha dejado de tener un sentido como medio para guardar “valor”.

Ese es el caso del bolívar venezolano, el cual tiene una demanda cero fuera de las fronteras nacionales. Desde ese punto de vista, podemos concluir, sin mirar los tipos oficiales de inflación, que Venezuela está ya en hiperinflación.

Otro asunto clave en esta cuestión es lo inútil de acudir a cifras oficiales para tener una visión de cuál es la verdadera inflación de un país. Es bien sabido por cualquier economista independiente que los datos de inflación de los países están cada vez más tergiversados a favor de los gobiernos, los cuales van “cocinando” los datos y las metodologías para evitar que el dato parezca lo malo que en realidad es. Este es un fenómeno que se ha ido incrementando en las últimas décadas, a medida que los estados se han ido burocratizando aún más, y es algo común a casi todas las estadísticas nacionales, sobre todo el paro.

Ya no se puede comparar el dato del paro o la inflación con los datos de hace 100 años, pues la metodología ha cambiado mucho. Por ejemplo, si el paro en España hace 100 años era del 3% y hoy es del 24, eso no se puede comparar, porque probablemente bajo el estándar de aquella época, el paro actual sería del 35%. Lo mismo pasa con la “inflación”.

De cualquier manera, los datos oficiales de inflación venezolanos ya nos van indicando unos números bastante feos, con una inflación del 68,5 % para el año 2014.

No obstante, el verdadero medidor de la inflación es el tipo de cambio del bolívar en la calle, o sea en el único mercado real del país, el mercado negro. El mercado oficial es solo una parodia que refleja el clima de corrupción público extremo que hay en el país.

Como podemos ver en el siguiente gráfico de la web dolartoday el bolívar paralelo cotizaba a 173,24 a 31 de diciembre del 2014. A día de hoy está cotizando a 476,44.

 

La cosa va de un modo exponencial
La cosa va de un modo exponencial

 

Eso nos da una subida del 275% en un periodo cercano a seis meses. Supongamos que la tendencia continua igual, con lo que tendríamos que a final de año el bolívar estaría cotizando a 1.308, con lo que la inflación anual de los primeros seis meses del año 2015 nos daría un dato del 756%.

Bien, hay gente que puede decir que ese medidor no vale, que la cifra no indica hiperinflación, que si los acaparadores, etcétera.

Pero el hecho es que aquellos que comercian en el mercado de la calle saben que ese más o menos es el tipo de inflación real, o sea no el de fantasía del gobierno, que vive en una torre de marfil en Caracas.

Una depreciación de más del 700% anual.

Teniendo en cuanta que la depreciación del dólar paralelo fue de aproximadamente el 266% podemos concluir que la hiperinflación en Venezuela se está acelerando, cosa que creo que hará incluso en la segunda mitad del año, y no hablemos ya del año 2016, donde creo que ya veremos cifras absolutamente disparatadas. Llegado el momento el gobierno venezolano no tendrá más remedio que empezar a cambiar el tipo de cambio del bolívar oficial, en una carrera frenética al infierno monetario.

La gente puede buscar mil excusas para la inflación, pero el hecho es que los datos exagerados de inflación no se dan en ausencia de destrucción de la producción nacional.

Si el sector productor nacional está trabajando de manera más o menos normal, la inflación estará contenida.

Ahora, si metemos en la ecuación una guerra o políticas socialistas de regulación y confiscaciones extremas, como el caso de Venezuela, tenemos asegurada la hiperinflación.

No es de extrañar que, como ya comenté en una ocasión, la producción nacional venezolana, la de la pequeña y mediana empresa haya colapsado totalmente, en medio de controles de precios y confiscaciones.

A día de hoy, solo “produce” el Estado con su petróleo y los negocios confiscados, los cuales no producen ni una octava parte de lo que producían antes de ser nacionalizados.

Con ese panorama, nadie en su sano juicio invierte en el país, ni extranjeros ni nacionales. El único, China y algún otro país más, eso sí, a cambio de condiciones usureras. Que si es el Estado chino, sí está bien que te ordeñen como una vaca.

Estaremos atentos a cómo va la cosa de aquí a fin de año en la utopía bolivariana.

A día de hoy, con la divisa real depreciándose un 750% anual, en lo que a mí respecta, Venezuela está ya en hiperinflación.

Dentro de poco esa cifra será de cuatro dígitos.

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