¿Veremos hiperinflación en España o Europa?

¿Tendremos hiperinflación en Occidente próximamente?

Uno de los temas más debatidos todos estos años en el mundo inversor, y sobre todo en la capital de este, los Estados Unidos, es cuándo y si vamos a entrar en hiperinflación.

En este largo debate hay varios proponentes.

Están los que creen que eso nunca va a ocurrir, los que creen que va a ocurrir en cualquier momento (y así lo llevan anunciando desde hace años), y algunos que creen que justo lo contrario es lo que estamos experimentando, es decir: deflación.

En el campo de los primeros podemos meter al 98% de la población y la gran mayoría de economistas académicos, políticos y medios de comunicación.

La gran mayoría de las masas o no entienden lo que es la hiperinflación o les da igual.

Luego están los académicos del sistema, los cuales en cierto modo, son pagados porque se mantenga el status quo, y la tendencia de los mismos es a renegar de cualquier escenario alarmista.

Estos son los que en bolsa consideraríamos “siemprealcistas”, los cuales tienen una tendencia a favorecer las tendencias inflacionarias de los gobiernos y a defender, en algún grado al menos, la mayor participación del Estado en la economía.

Por otro lado, tenemos a aquellos que creen que va a haber una hiperinflación inminente.

Estos son una minoría en la población total, pero en los EEUU tienen un número bastante elevado, siendo la mayoría lo que denominamos “gold bugs” y gente contraria a la injerencia del gobierno en la economía.

Aquí podríamos tener a mucha gente que frecuenta los blogs y webs americanas de metales, como goldeagle, kitco, gata, financial sense, shadowstats, etcétera.

Lo cierto es que los hiperinflacionistas han estado equivocados hasta ahora.

Es cierto que la cantidad de dinero creada por los bancos centrales del mundo ha estado subiendo de manera exponencial, pero no por ello creo que estemos experimentando mucha inflación, no hablemos de hiperinflación.

En el otro campo, tenemos a la gente que defiende que estamos en una fase delfacionaria del ciclo, la conocida como el Invierno de Kondratiev, y que por razones que afectan a la velocidad del dinero y la deuda, estamos presenciando o vamos a presenciar un colapso deflacionario.

En este campo tendremos gente con opiniones diferentes, pero que concuerdan en que estamos en un proceso deflacionario. Gente como Mish Sheldock, Karl Denninger, Antal Fekete, Robert Pretcher, y alguno más.

Lo cierto es que este grupo es el que podríamos considerar menos numeroso de los tres. Incluso menos numeroso que el de los hiperinflacionarios.

En este grupo se va tan lejos hasta afirmar, como hace Antal Fekete, que es muy probable que experimentemos hiperdeflación, de una manera similar, pero más severa, que en la Gran Depresión del Siglo XX.

De momento, este es el grupo que parece ir ganando, al menos en el debate inflacionario contra deflacionario.

También podríamos decir que el grupo que representa a las masas, el del Sistema, es el verdadero ganador por el momento, ya que supuestamente, y según las noticias oficiales, no estamos experimentando excesiva inflación ni tampoco deflación, siendo este último el monstruo que quieren evitar los gobiernos a toda costa.

Pero lo cierto es que sí estamos presenciando episodios evidentes de deflación severa en muchos países avanzados.

Por ejemplo, tenemos los casos de las bolsas de Chipre, Grecia, Irlanda o Islandia las cuales cayeron entre un 99 y 90% desde el comienzo de la crisis.

No se tiene un escenario de hiperinflación con una bolsa que ha caído un 99% como la de Chipre, o un 95% como la griega.

 

hiperdeflación
¿Veremos un colapso bursátil como el de Chipre en alguna bolsa mayor europea?

 

Tampoco podemos ver mucha inflación en un sistema con los dígitos de la inflación oficial tocando el cero en muchos países.

Aunque tampoco es que debamos confiar mucho en los datos oficiales, cosa que John Williams, de shadowstats siempre nos recuerda en sus gráficos económicos “reales”.

Medidor de la velocidad MZM

Una de las mejores maneras de ver en qué situación estamos es viendo el MZM, que es uno de los medidores de velocidad del dinero en una economía.

Esta representa todo el dinero de la M2 menos los depósitos a plazo y sumando todos los fondos monetarios, una de las mejores maneras de medir la velocidad del dinero.

Este medidor nos enseña como la velocidad del dinero ha venido cayendo año tras año después de 1980, precisamente, el final de la fase inflacionaria del ciclo de Kondratiev.

No parece que este indicador nos esté señalando hiperinflación a día de hoy tampoco.

Entonces, ¿Veremos hiperinflación o no?

Viendo como están las cosas y antes de aventurarme a decir nada, he de decir, que en ocasiones este término es un poco confuso.

Es posible que para lo que unos es hiperinflación para otros sea hiperdeflación.

Todo el mundo entiende que una hiperinflación es algo como lo que le ocurrió a Weimar en los años 20 del siglo pasado, o a Zimbabue, hace no muchos años. Algo como lo que está pasando en Venezuela estos últimos años y que parece ir acelerándose en estos años.

Como se ve, esos casos son consecuencias de situaciones políticas inestables, las cuales suelen venir de la mano con políticas socialistas radicales como los controles de precios.

Otros casos de hiperinflaciones es cuando hay guerras. Este ejemplo es obvio, pues en caso de una guerra es fácil que la producción de un territorio sufra de manera severa al ser destruida o desmantelada en el proceso bélico.

 

Abre una cuenta de práctica sin riesgo con el mejor broker de Forex en el mercado hispanohablante

El 83% de los clientes pierden dinero cuando hacen trading con este proveedor. Los CFDs son instrumentos complejos y tienen un alto riesgo de perder rápidamente el dinero debido al apalancamiento. Debe considerar si comprende los CFDs y si puede permitirse el alto riesgo de perder su dinero

Ambos casos, destrucción bélica y destrucción política (socialista) afectan a la producción.

Es decir, no podemos tener hiperinflación en ausencia de destrucción de la producción, que no es otra cosa que destrucción de la oferta.

Aunque esta no es la única razón suficiente para que este caso se dé, pues la destrucción de la producción es diferente en los casos de guerra o de destrucción política.

En los casos de guerra la hiperinflación o gran inflación son consecuencia de la guerra y de la destrucción que esta causa a la producción nacional en el país que la sufre.

En los casos de destrucción política, la verdadera causa de la hiperinflación son las políticas económicas del gobierno que son las que acaban totalmente con la producción de un país, siendo lo que sigue el desabastecimiento y las subidas radicales de precios.

En estos casos, los gobiernos intervencionistas de turno siempre tienen a adoptar medidas más radicales de regulación conforme avanza la inflación, lo que siempre acaba en completo desastre o “crack up boom” en términos miseanos.

Viendo estos dos casos, me inclino a que hay una alta posibilidad de que en Europa veamos gran inflación en el futuro, y muy probablemente hiperinflación.

Esto es así porque las tendencias a medio plazo en Europa de formar gobiernos de corte socialista radical son muy grandes. Una vez que estos partidos de psicópatas entren a gobernar, el camino a una hiperinflación y destrucción completa de la economía y sociedad es muy probable.

Lo curioso es que para que ello ocurra, soy de la creencia que primero tendremos que vivir un escenario hiperdeflacionario en el cual buena parte de las economías europeas sufran contracciones muy severas junto con sus mercados de acciones.

Esa es la puntilla le hace falta a muchos países para que las masas se lancen a los brazos de los sueños totalitarios.

Políticos seductores de este tipo no faltan ni faltarán.

Espero francamente que en España persista algo de cordura y se pueda evitar eso en el último momento, aunque estará difícil.

En cualquier escenario, tanto el hiperinflacionario como el deflacionario, hay un activo que va a destacar por encima de los demás, por mucho que la gente lo crea una estupidez o poco probable.

Ese activo no es otro que el oro.