Warren Buffett, gran inversor y capitalista de Estado

Warren Buffett es un gran inversor, probablemente el mejor y más conocido del mundo, pero también es uno de los capitalistas de Estado más corruptos del globo.

Así como su éxito como inversor en el largo plazo es admirable, su “éxito” como crony capitalist es de lo más execrable. Además, no nos quepa duda que una parte del gran retorno de Buffett ha sido debido a negocios que poco tienen que ver con la habilidad inversora.

Se dice que el retorno de Buffett hasta el día de hoy, en unos 50 años, rondaría el 19% de rentabilidad media. Me pregunto qué porcentaje del mismo será debido a los negocios de palacio.

 

El retorno de Warren Buffett en los últimos años

 

Al parecer Buffett fue capaz de hacer retornos del 50% de media en sus primeros años de inversión, en los años 50. En este sentido no hay que quitarle mérito. Al parecer Buffett invertía con su estrategia de valor en empresas de pequeña capitalización.

Como todo el mundo sabe, las empresas de pequeña capitalización son las que dan un mejor rendimiento a largo plazo, aunque eso sí, con mayor Beta.

Así que si tienes un gran mercado alcista, como el de los años 50, junto con inversión en pequeñas empresas a largo plazo y talento como Buffett, esa es la mejor manera de ganar dinero en ese tipo de mercados.

Más tarde, Buffett siguió disfrutando de ganancias superiores al mercado de manera más o menos constante con el paso de los años, al menos hasta 1998, año tras cual, parece que sus resultados no han sido todo los satisfactorios que la gente se piensa.

Desde 1976 hasta el 2011, Buffett obtuvo ganancias de un 6,1% en exceso que las del mercado general (SP500).

En los 50 años que van hasta el 2014, Berkshire Hathaway obtuvo una rentabilidad media del 21,6% por un 11,19 del S&P 500, lo cual no está nada mal. Pero no olvidemos que la empresa de Buffett no solo debe sus ganancias a sus inversiones en Bolsa sino a su negocio de seguros y derivados, y al hecho de que la acción tuvo un gran comportamiento en la década de los setenta con dichos negocios, mientras que el mercado general tuvo unos años espantosos. Por ejemplo, la empresa solo sufrió un año malo en esa década, donde perdió un 48,7%, mientras que el resto de los años fueron positivos, con ganancias del 129, 14, 52, 14, 102 o el 32%. Una gran década para el negocio de seguros de Warren.

La cosa, sin embargo, no ha ido tan bien en estos últimos quince años, donde el retorno de las inversiones de Buffett no superaría el 5,3% de media en el periodo de 1998 al 2013. Mientras que otros índices de “valor” como los del DFA (Dimensional Fund Advisors) tuvieron retornos del 6,6 y el 9,9%. El SP500 lo hizo en un 4,2%. Aún así, vemos como todavía fue capaz de batir al mercado.

En un último dato, el retorno de Buffett de los últimos 5 años previos al 2014, fue del 91% por el 128 del SP500, aparentemente, el peor resultado en cinco años de Buffett con respecto al mercado.

Esto, sin embargo, es normal, debido al enorme tamaño que ha adquirido Berkshire con los años, viéndose restringida en gran medida en las inversiones que hace. Ya no puede invertir cantidades importantes en las acciones con mayor potencial, las de pequeña capitalización, con lo que su rentabilidad se ve inevitablemente afectada.

No obstante, ¿Cómo ha sido Buffett, en parte, capaz de batir al mercado?

Pues ni nada más ni nada menos que – además de ser un gran inversor – siendo un gran “crony capitalist” o capitalista de Estado.

 

La hipocresía de Warren Buffett

 

Como dije antes, todo lo bueno que tiene Warren de inversor lo pierde con una gran hipocresía a la hora de defender el supuesto sueño americano y sus relaciones con los políticos de ese país.

 

corrupción, lobbying y grandes ganancias. Todos van de la mano hoy día
corrupción, lobbying y grandes ganancias. Todos van de la mano hoy día

Cortesía de openclipartvectors Pixabay

 

Como es bien sabido, Buffett es uno de los “consejeros económicos” favoritos de Obama. “Warren Buffett es una de esas personas a las que escucho”, dijo el presidente demócrata. Lo mismo se puede decir de Buffett, ambos se “escuchan” mutuamente a la perfección, sobre todo a la hora de hacer “negocios”.

Los inversores particulares no tienen esos amigos.

No nos quepa la menor duda de que Buffett tuvo noticias tempranas y detalladas de toda la política de rescates que iba a sucederse en el año 2008.

Después de todo, hasta senadores que votaron a favor de los rescates tenían inversiones millonarias en Berkshire, por no hablar de los contactos directos con Paulson, Geithern y a saber quien más.

Así, tenemos que Buffett compró grandes paquetes de Wells Fargo, U.S. Bancorp, Bank of America y muchas más en medio de la gran hecatombe del 2008. Inversiones que con los rescates subsiguientes, resultaron en grandes operaciones ganadoras.

Además, los casos de inversiones en empresas con tratos favorables del gobierno por parte de Berkshire son casi interminables.

Las inversiones en compañías de transporte por rail y la legislación del Keystone XL pipeline; sus empresas de seguros y las inversiones hechas con los ingresos de las mismas, dando por hecho de que nunca tendrá que pagar los “premiums”; por no hablar del apalancamiento que viene usando Berkshire desde hace tiempo, alrededor del 1,6:1 aparentemente.

Al fin y al cabo, parece bastante claro el tipo de “valor” que la empresa va buscando al menos en estas últimas décadas.

¿Qué inversor particular puede competir con eso?

¿Seguirían siendo los retornos de Buffett del 5,3% desde 1998 al 2013 de no haber sido por sus “amigos”?

Curiosamente, la candidatura de Obama tuvo préstamos preferentes con Bank of America en su última candidatura, además de contribuciones directas a la misma, entre otras cosas.

Ciertamente, la democracia se ha tornado en una oligarquía de lo más corrupta, ya sea en España, Estados Unidos o la Conchinchina. Desgraciadamente, el sistema está podrido hasta los tuétanos.

Pero esto es algo que más o menos podemos considerar inevitable.

Todo el mundo, sabe más o menos que la democracia actual es un sistema corrupto y que aquellos que participan de la corrupción son a los que mejor les va financieramente.

Alguien que juegue limpio al 100% no podrá tener los beneficios de Buffett u otros capitalistas de Estado ni en sus más dulces sueños.

En cierto modo, hoy en día el que quiera ganar mucho o llegar muy arriba tiene que vender su alma al diablo. No hay otra manera.

Cuánto más te vendas, más alto llegaras.

Y hay muchos vendidos hoy en día; cifra que, además, no para de subir.

De todo esto, lo que más me escuece de este hombre es su hipocresía.

El mismo es conocido por su eterna crítica sobre lo poco que pagan de impuestos los ricos en América, siendo uno de los grandes defensores de las tesis socialistas de impuestos progresivos y, por ende, gran soportador del programa de Obama y los demócratas para la socialización progresiva de los Estados Unidos (y el mundo).

Como siempre, con este tipo de hipócritas, lo que Buffett quiere decir por ricos, no es referido a él mismo y los que son como él. No, en absoluto.

Los ricos a los que se refiere Obama son la clase media y media alta americana, que son los que acabarán por pagar toda la fiesta del nuevo orden que quieren implementar Warren y sus amigos. Básicamente, estos quieren implementar un sistema en el que solo el Estado y las grandes multinacionales y sus empresas son los que podrán existir.

Por supuesto que Buffett no paga ni una cuarta parte de los impuestos que paga un pequeño empresario o autónomo que ingresa 500.000 dólares al año en los Estados Unidos. Estos últimos pagan una tasa muy por encima de lo que paga Buffett, el cual tiene una estructura legal montada de tal manera que acaba pagando prácticamente nada.

Cuando Buffett dice que paga menos impuestos que el secretario de Obama, está jugando a un juego muy sucio, pues sabe que esto es verdad, en parte, pero sobre todo sabe, que esas declaraciones forman parte de un juego de marketing fabuloso, en el cual el objetivo es exacerbar el “principio de división” en las masas.

Es decir, lo que él y sus aliados buscan con ello, es encender a las masas para culpar a los “ricos” y buscar leyes cada vez más igualitarias.

Pero como dije, esas leyes igualitarias acabarán por afectar a los pequeños empresarios que serán los que terminen siendo confiscados y arruinados, no a los tipos como Warren.

Este, por el contrario, y al igual que las grandes empresas en Venezuela, encontrará la manera de hacer negocios en medio de los cada vez más inestables entornos socialistas en los que tocará vivir. No puede ser de otra manera, cuando ya no hay “competencia”, y la mejor manera de eliminar la competencia es controlando al “Estado” y a los ilusos que piensan que tienen el control del mismo en manos del “pueblo”. Y entonces, Buffett y otros como él se reirán viendo que el pueblo se mata por cuatro pagas “igualitarias” mientras ellos se sientan sobre montañas de oro en sus torres de marfil.

La verdad que el panorama es desolador.

Es gracias a Buffett, y gente como él, que las regulaciones de los Estados Unidos, y los países del mundo avanzado, se han multiplicado por treinta en los últimos veinte años, haciendo que casi sea imposible emprender desde abajo.

Entre los impuestos y las regulaciones, ya casi no es posible montar un negocio genuino y la mayoría de los negocios que se montan son basados en tejidos regulatorios asfixiantes, donde es más importante el quién conoces en la administración, que otra cosa.

Lo curioso es que Buffett no para de vender lo maravillosa que es “América” y el brillante futuro que le espera a la misma, como suele decir en alguno de sus reportes anuales, cuando en realidad, el futuro que le espera a los Estados Unidos es uno bien oscuro, en medio de estados policiales, regulaciones masivas, pagas y ayudas del Estado generalizadas, multinacionales como únicos actores “privados” y corrupción y vicio extremos, aunque ya estamos empezando a presenciar esas cosas en cierto modo.

Todo lo que tiene de buen inversor lo pierde en sus juegos sucios de política rancia.

Lástima que sea así.

Podría dar un ejemplo de honestidad, y decir bien claro que la América de libertad que conoció cuando joven ya casi no existe y va camino de desaparecer, en parte gracias a hombres como él.

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